Parodias irreverentes, 4
STAR ¿QUÉ?
José Carlos Canalda

-Se aproxima una escuadrilla de tres astronaves enemigas por el sector 2-A. -recitó la monocorde voz de la computadora.

-¿Klingons? -preguntó el capitán Kirk con un punto de preocupación.

-Negativo. Son cylones, y comienzan a desplegarse en formación de combate.

-¿Cylones? -la preocupación había dado paso a la incredulidad. ¿Quiénes demonios son esos?

-Me temo que los rivales de la humanidad en Galáctica. -respondió el flemático señor Spock.

Y como viera la expresión de extrañeza que se reflejaba en el rostro de su superior y amigo, añadió:

-Parece ser que los guionistas ya no saben que hacer para elevar la audiencia, y ahora les ha entrado la manía de entremezclar unas series con otras.

-¡Pues sí que estamos apañados! -explotó con ira el comandante del Enterprise - ¡Estos fulanos ya no respetan nada! ¡No conformes con alargar nuestras aventuras hasta que tenemos edad más que sobrada para ingresar en un geriático, ahora ni siquiera dejan tranquilo nuestro propio universo! ¡Digo yo que tenemos derecho a ser nosotros mismos sin intromisiones ajenas! ¡Esto es intolerable! ¡Spock! -aulló- Hágase cargo del mando. Yo me voy a mi camarote a escribir una carta de protesta a la productora.

Y abandonó el puente arrancando chispas de las pulidas paredes con sus afiladas garras al tiempo que agitaba con furia su robusta cola, con la cual estuvo a punto de derribar a un desprevenido wookie que torpemente se había interpuesto en su camino. Con un encogimiento de tentáculos Spock se aprestó a afrontar el inminente encuentro con los cylones, al tiempo que fruncía el espiráculo respiratorio al comprobar que el ambiente del puente de mando había quedado impregnado con un desagradable hedor a azufre.

© José Carlos Canalda,
(279 palabras) Créditos