LA GUERRA DE LAS GALAXIAS
LA GUERRA DE LAS GALAXIAS EE.UU., 1977
Título original: Star Wars
Dirección: George Lucas
Guión: George Lucas
Producción: Gary Kurtz
Música: John Williams
Fotografía: Gilbert Taylor
Duración: 121 min.
IMDb:
Reparto: Mark Hamill (Luke Skywalker), Harrison Ford (Han Solo), Carrie Fisher (Princesa Leia), Peter Cushing (Grand Moff Tarkin), Alec Guinness (Obi-Wan Kenobi), Anthony Daniels (C3P0), Kenny Baker (R2D2), Peter Mayhew (Chewbacca), David Prowse (Lord Darth Vader), Phil Brown (Owen Lars), Shelagh Fraser (Beru Lars), Jack Purvis (Jefe Jawa)

¿De qué se trata?

Pilates..., pilates... donde estén unas buenas pesas...
Pilates..., pilates... donde estén unas buenas pesas...

¿Es que queda alguien en el Hemisferio Occidental que nunca jamás haya visto las peripecias de Luke Skywalker? Bien, no importa, nuestro deber es reseñar, y lo cumpliremos aunque se salten este párrafo. Una inocente navecita diplomática es capturada por una gigantesca nave nodriza. A bordo de la navecita viaja la princesa Leia, quien es hecha prisionera por el maléfico Darth Vader, un tipo con una armadura de buceo negra, quien anda persiguiendo unos planos que la pizpireta Leia se robó. Los planos, en realidad, van a bordo de R2D2, una máquina sucedánea de grifo de incendios que además es respondona. El y su amigo C3PO van a dar al desértico planeta Tatooine, en donde por esas coincidencias del guión, van a dar a las manos de un joven campesino (¿es que algo crece en ese desierto?) llamado Luke Skywalker. Como los agentes del siniestro Darth Vader llegan hasta la familia de Luke, y a éste no lo matan por puro accidente, Luke decide unir fuerzas a un viejo loco llamado Obi-Wan Kenobi, quien chochea algunas cosas de sus tiempos juveniles, tales como la Fuerza, los caballeros jedis, y otras antiguallas. Juntos reclutan a Han Solo, un contrabandista con problemas tanto con la ley como con un usurero llamado Jabba el Hutt. Entre los tres emprenden una destartalada misión de rescate para salvar a Leia de las garras del maligno Darth Vader. Contra toda esperanza, la misión funciona, a pesar de que Obi-Wan se deja el cuerpo y la vida en el campo de batalla, a manos del malvadísimo Darth. Y ahí no acaba la cosa: planos en mano, la fuerza rebelde que intenta liquidar a Darth Vader y compañía, diseña un plan para destruir La Estrella de la Muerte, un gigantesco planeta artificial capaz de reventar a los naturales de un solo disparo.

El espíritu de los tiempos

Pues no, no me acuerdo de ustéd. ¿Y dice que es de Villanueva?
Pues no, no me acuerdo de ustéd. ¿Y dice que es de Villanueva?

El cine de los 70s se había tornado algo serio. En la resaca de los 60, todo se había vuelto ciencia-ficción clásica/experimental (2001, ODISEA DEL ESPACIO, SOLARIS) duros bien duros como Harry el Sucio (ver, por ejemplo, MAGNUM 44) o bien subgéneros fílmicos de línea B como el erotismo a la EMANUELLE, los karatekas hongkoneses, el spaghetti western o el blackplotation. En forma paralela, y de manera curiosa, la saga de James Bond estaba evolucionando hacia un tipo de cine familiar, con EL HOMBRE DE LA PISTOLA DE ORO y LA ESPÍA QUE ME AMÓ, como si pretendiera llenar un hueco en la cartelera. Ya no había espacio para la nostalgia ni la ingenuidad del folletín o de las seriales dominicales. Tampoco para la creciente oleada mística que cristalizaría en la contracultura New Age que sería el lado luminoso de la siniestra Era Reagan. En ese sentido George Lucas, director que venía de plasmar la nostalgia por los 50 en AMERICAN GRAFFITI, siguió en la línea retronostálgica haciendo una película que fuera como esas series dominicales de matineé, pero de alto presupuesto. El resultado es un remake de los dominicales de Flash Gordon (se rumorea que ésa era su intención, pero que los dueños de los derechos el dijeron no en la cara) Es bastante famosa la leyenda de que consiguió auspicio cuando hizo un trato multimillonario con los estudios Fox, quienes creyeron estafar al pobre realizador y resultaron ellos los esquilmados (los derechos de la peli para los estudios, y el mercadishing para Lucas... y al final el mercadishing dio mucha más pasta que las películas) También la manía bizantina con la que Lucas trabajó los efectos especiales. George Lucas nunca ha sido un cineasta genial, y en este caso, simplemente se limitó a tomar prestadas algunas ideas de Campbell y Eliade, darles una ambientación pseudofuturista bastante deudora de las seriales de Flash Gordon, y más remotamente de METRÓPOLIS de Fritz Lang (y de 2001 ODISEA DEL ESPACIO también) para realizar una película entretenida por todo lo alto. ¿Clásica? Quizás por ser el emblema de una generación completa, porque llenó un vacío necesario. No es poco. Es más de lo que se puede decir de ANNIE HALL, de Woody Allen, la que ganó Oscar a la Mejor Película en 1977 (¿Annie cuánto dijo?)

¿Por qué verla?

Venga, nena, no tengas miedo, que estás con papá.
Venga, nena, no tengas miedo, que estás con papá.

:: Es una historia o cuento de hadas arquetípico a más no poder. O sea, es la vieja historia de la princesa capturada por el príncipe villano, y el campesino de buen corazón que sale a rescatarla, ascendiendo así en la escala social hasta tocar un sucedáneo de nobleza. Lejos de ser un estorbo, esto es el mejor valor de la película, el plasmar tan fielmente la mecánica de los cuentos de hadas. Y no vengan con que es un clásico de la Ciencia-ficción. Esta película tiene tanto de ciencia-ficción como yo, el Capitán Gato, tengo de perro.

:: Los efectos especiales. Se diga lo que se diga, y no importa cuán remasterizada esté la película actualmente, lo cierto es que sus efectos especiales marcaron un antes y un después, y todavía sigue sentando escuela al respecto. No importa cuántas computadoras Cray 2 utilicen para tratar de crear los ambientes más realistas posibles, ninguna tecnología ha conseguido recrear hasta el día de hoy la sensación de una maqueta detallista y bien construida. Y los efectos sonoros, aunque igualados, difícilmente puede decirse que hayan sido superados.

Dale, R2, que en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad.
Dale, R2, que en las autopistas alemanas no hay límite de velocidad.

:: Los actores son todo lo carismáticos que se puede pedir. No por nada quedaron marcados con el papel de por vida (salvo Harrison Ford, pero ¡hey! tres cuartas partes de su filmografía remiten al contrabandista socarrón, pero con corazón de oro, que interpretó en dicho filme)

Ideal para: Ver un filme de aventuras de matinée de alto presupuesto, bien hecho, y clásico.

© Félix Capitán, (939 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Cine 9009 el 13 de agosto de 2006