LA IRA DE KHAN
LA IRA DE KHAN EE.UU., 1982
Título original: Star Trek II, The Wrath Of Khan
Dirección: Nicholas Meyer
Guión: Jack B. Sowards
Producción: Paramount Pictures
Música:James Horner, Alexander Courage
Fotografía: Gayne Rescher
Duración: 113 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (James T. Kirk); Leonard Nimoy (Spock); DeForest Kelley (Dr. Leonard McCoy); James Doohan (Montgomery Scott); Walter Koenig (Pavel Chekov); George Takei (Hikaru Sulu); Nichelle Nichols (Uhura); Bibi Besch (Dr. Carol Marcus); Merritt Butrick (Dr. David Marcus); Paul Winfield (Clark Terrell); Kirstie Alley (Saavik); Ricardo Montalban (Khan Noonien Singh); Ike Eisenmann (Midshipman Peter Preston)

Sinopsis

Fecha estelar 8130.4. El almirante Kkirk, a instancias de su buen amigo el doctor McCoy, decide regresar al espacio, aprovechando un vuelo rutinario de entrenamiento, en el que la Enterprise estará tripulada por cadetes en periodo de instrucción.

Mientras tanto, el capitán Terrell, de la Reliat, acompañado por el teniente-comandante Chekov, se transporta al planeta Ceti Alpha VI, pues en el mismo se ha detectado una señal de vida. Allí caen prisioneros de Khan y sus hombres, que fueron abandonados en ese lugar por la Enterprise quince años atrás. Khan, obsesionado con vengarse de Kirk, utiliza a Terrell y Chekov para llevar a cabo su plan, apoderándose de la Reliant y de un experimento secreto de la Federación.

Este es, a mi juicio, el mejor largometraje de los protagonizados por la tripulación clásica de la Enterprise. Tras una primera incursión cinematográfica, que no resultó tan afortunada como se esperaba, LA IRA DE KHAN significó el regreso a las historias clásicas de Star Trek, marcadas por la emoción y la aventura.

STAR TREK: LA PELÍCULA había sido un éxito relativo. Recaudó 175 millones de dólares y, en principio, pareció satisfacer a los fans. Pero lo cierto es que no acabó de cuajar del todo, pues, en muchos aspectos, no parecía Star Trek. En vista de ello, a la hora de realizar LA IRA DE KHAN, Paramount optó por poner al frente del proyecto a Harve Bennett, un productor televisivo de éxito que comprendió enseguida lo que esperaban los trekkies. Bennett tenía claro que había que recuperar el espíritu de la serie televisiva, así que lo primero que hizo fue ver todos los episodios clásicos. El que más le gustó fue uno de la primera temporada, SEMILLA ESPACIAL, de modo que decidió basarse en él para el nuevo largometraje. Su siguiente paso fue contratar a Nicholas Meyer, un estupendo director que ya había rodado todo un clásico de ciencia-ficción LOS PASAJEROS DEL TIEMPO (TIME AFTER TIME, 1979).

Spock muere... vaya que si
Spock muere... vaya que si

El mayor problema de Bennett fue la negativa de Leonard Nimoy a aparecer en la película, pues no deseaba interpretar de nuevo a Spock por temor a encasillarse en ese papel. Bennett, que tenía algo de psicólogo, le preguntó qué le parecería rodar la muerte de Spock. Nimoy, bastante harto de que se le identificara siempre con el vulcaniano, en detrimento de sus otras interpretaciones, aceptó encantado. Un grave problema añadido fue que, de algún modo, los fans se enteraron de que Spock moriría en esta aventura, así que bombardearon a la Paramount con decenas de miles de cartas de protesta. Meyer resolvió magníficamente la situación en los pases previos del film, al principio del cual se presenciaba la muerte de Spock durante una simulación de combate en la Academia de la Flota Estelar. Tras la simulación, el vulcaniano resucitaba y el espectador trekkie podía respirar aliviado y disfrutar del resto de la aventura, sin sospechar que el vulcaniano moriría realmente..., aunque no de forma definitiva. Bennett, con gran acierto, decidió rodar la escena que muestra el féretro de Spock en la superficie de Génesis, no prevista inicialmente en el guión, para sugerir la posibilidad de una continuación.

Don Ricardo
Don Ricardo

Bennett y Meyer querían que los trekkies se sintieran a gusto con la película y no escatimaron en medios para conseguirlo. Puesto que en SEMILLA ESPACIAL Khan había sido interpretado por Ricardo Montalbán, productor y director se pusieron en contacto con ese gran actor de origen hispano, y le propusieron interpretar el mismo personaje en una nueva aventura trek. Montalbán, aunque apenas se acordaba ya de su papel en aquel episodio televisivo, aceptó sin dudarlo demasiado, y realizó una de las mejores interpretaciones de su carrera, logrando hacer de Khan Noonien Singh uno de los villanos más recordados y queridos no sólo de Star Trek, sino de la historia del cine.

Tras la un tanto decepcionante frialdad interpretativa de STAR TREK: LA PELÍCULA, en LA IRA DE KHAN Kirk, Spock y McCoy vuelven a ser los que conocimos en TOS, con ciertas diferencias, claro, pues ha pasado mucho tiempo desde la odisea televisiva del trío de héroes. Jim ha alcanzado el almirantazgo y se ocupa de formar a los cadetes de la Flota. No obstante, siente que falta algo en su vida, y es mi admirado Bones el que le obliga a reconocer que, lo que echa en falta, es estar ahí arriba, en el espacio. Y lo hace como sólo él sabe hacerlo. Primero le regala unas gafas, con la excusa de que son una antigüedad, para que se vaya dando cuenta de que ya no es un jovenzuelo. Luego, le insta a volver a la Enterprise, a ponerse de nuevo al mando, antes de que se convierta en una de las antigüedades que le gusta coleccionar. McCoy no duda en cantarle las verdades a su amigo, reprochándole que su infelicidad se debe a que se esconde detrás de sus obligaciones, para no tener que enfrentarse al hecho de que, lo que más desea, es volver a tener el mando de una nave estelar. La estrategia de McCoy es algo brusca, pero efectiva, porque Kirk decide embarcarse una vez más en su amada Enterprise.

Spock, por su parte, se preocupa por Kirk tanto o más que el galeno, pero lo expresa de otro modo. Frente a la vehemencia y el descaro de Bones, el vulcaniano, como no podía ser de otra manera, recurre a la lógica más aplastante, y, en un momento de la acción, le espeta a Kirk que aceptar el ascenso a almirante fue un error, porque él ha nacido para comandar una nave estelar, y todo lo demás es irrelevante. Aunque en TOS tuvimos muchos indicios de esto, en esta cinta Spock muestra por fin y sin ambages la amistad inquebrantable que le une a Kirk, y el orgullo que siente por ello.

Del resto del elenco fijo del Star Trek clásico, el que tiene mayor protagonismo es Chekov, que está sirviendo a bordo de la Reliant y se convierte en un peón de la venganza de Khan. Sulu sigue al timón y Scotty pendiente de sus amados motores. La bella Uhura apenas tiene ocasión de lucirse, pues se limita a sus funciones como oficial de comunicaciones. Pero a los buenos trekkies nos da igual. Todos ellos están ahí, y eso, por sí solo, es un regalo para nosotros.

Saavik
Saavik

Se crearon tres personajes nuevos: la doctora Carol Marcus, responsable del Proyecto Génesis y con la que Jim mantuvo relaciones en el pasado; el doctor David Marcus, un joven científico nacido de los amores entre Jim y Carol; y por último, la teniente Saavik, una hermosa oficial mestiza, mitad vulcaniana, mitad romulana. De Carol Marcus no volvería a saberse tras esta película. En cuanto a David Marcus, nunca consiguió ser aceptado por los fans, en parte porque el personaje no estaba bien desarrollado, y en parte porque los trekkies no acabábamos de entender cómo nuestro ídolo, el honesto James Tiberius Kirk, podía haber desatendido a su hijo durante tanto tiempo. David Marcus tendría un final trágico en el siguiente largometraje de la franquicia.

Pero Saavik sí que fue aceptada por los aficionados, convirtiéndose en uno de los personajes secundarios más queridos por los trekkies, a lo que contribuyó, sin duda, la magnífica interpretación, lleva de matices, de Kirstie Alley. La vulcaniana tiene que ser una estudiante excepcional, porque ostenta ya el rango de teniente siendo todavía una cadete. El hecho de que Spock la haya tomado bajo su tutela, indica que posee las cualidades necesarias para servir en la Flota. No obstante, en algunos momentos Saavik se muestra tensa ante Kirk, casi como si se avergonzara de haber fallado en la prueba del Kobayashi Maru. En realidad, Saavik reacciona así porque, al ser medio romulana, no puede evitar sentir nerviosismo e incertidumbre ante las reacciones del almirante. Después de la breve inspección de Kirk en Ingeniería, la teniente se acerca a Spock y le comenta, confusa, que encuentra al almirante demasiado humano. Spock responde que nadie es perfecto, un claro homenaje a la comedia clásica CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME IKE IT HOT, Billy Wilder, 1959). Esta escena es importante en el devenir trek, ya que fue la primera vez que se vio en pantalla a dos vulcanianos hablando en su lengua materna. Bueno, al comienzo de STAR TREK: LA PELÍCULA tenemos un pequeño ejemplo del idioma vulcaniano, pero es más un monólogo de la Suma Sacerdotisa vulcaniana que una conversación.

En LA IRA DE KHAN tenemos abundantes referencias literarias. Por ejemplo, el regalo de cumpleaños que Spock le hace a Kirk es una primera edición de HISTORIA DE DOS CIUDADES, de Charles Dickens. Jim lee en voz alta la primera frase del libro: Fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos. Kirk pregunta al vulcaniano si es una especie de mensaje. Spock responde que no era esa su intención, pero los trekkies intuimos que hay algo más. Conforme avance la historia, veremos que tiene no pocos puntos en común con la obra de Dickens, que nos habla de amistad y sacrificio. Como Sidney Carton, que muere en la guillotina para salvar a otro, también Spock sacrificará su vida para salvar a la Enterprise y a su tripulación. Al final de la película, un emocionado Jim citará las palabras con que se cierra la celebérrima novela de Dickens, como homenaje al hombre que realizó el supremo sacrificio para salvar a sus amigos.

El otro libro relevante que tenemos en el film es MOBY DICK, de Herman Melville, que Khan conserva en los restos de la Botany Bay, junto a La biblia y EL PARAÍSO PERDIDO, de Milton. El plano detalle que muestra la imperecedera obra de Melville no es gratuito, porque, como el capitán Ahab, Khan vive consumido por la idea de vengarse, y utilizará la Reliant y a sus superhombres genéticos como Ahab utilizó el Pequod y su tripulación. Y, al igual que el capitán ballenero, Khan acabará destruido por su odio.

El lugarteniente de Khan es Joachim, que, al igual que Starbuck en el Pequod, es la voz de la razón en la Reliant, alegando que ese afán de venganza no puede traer nada bueno, y sugiriendo que, teniendo el Génesis y una nave en su poder, pueden ir donde quieran. No obstante, Joachim no se rebela en ningún momento contra Khan, y, aunque no está de acuerdo con su proceder, le secunda hasta el final. A Joachim le interpreta Judson Scott, y un detalle que me sorprendió fue constatar que su nombre no aparece en los créditos. Es cierto que no era un actor muy destacado, pero tampoco John Winston lo era, y a este sí le acreditaron. Claro que el cameo de Winston debió obedecer a que en la serie clásica interpretó, como aquí, el papel del oficial Kyle. Otro guiño a los seguidores de TOS.

Los efectos especiales de la primera entrega fueron fabulosos, apabullantes, abrumadores, y quizás por eso anularon un tanto la historia que se contaba. La Paramount no quería que ocurriera lo mismo con LA IRA DE KHAN, por lo que asignaron a la producción un presupuesto muy ajustado, podríamos decir que magro, en comparación con los de títulos siguientes de la franquicia, con excepción, tal vez, de LA ÚLTIMA FRONTERA. Además, la producción del film fue encargada al departamento televisivo de la Paramount, y se decidió que, de no alcanzar la suficiente calidad técnica y artística, se proyectaría en televisión y no en salas comerciales. De los efectos especiales se encargó ILM, empresa propiedad de George Lucas por aquel entonces, aunque muchos años después la vendería. ILM llevó a cabo un trabajo excelente, a pesar del reducido presupuesto con el que contó.

Una situación un poco violenta
Una situación un poco violenta

Pese a la ajustadísima inversión económica, LA IRA DE KHAN ofreció interesantes novedades, que hicieron las delicias de los trekkies. Como la Flota Estelar, a pesar de sus programas científicos y exploratorios, es una organización militar (aunque no militarista), se diseñaron nuevos uniformes para sus miembros, inspirados en los húsares del siglo XIX, que, con algunas variaciones, se utilizarían hasta LA PRÓXIMA GENERACIÓN, y también se verían en algunos episodios de TNG. Los phasers de mano también cambiaron su configuración. Aquí podemos disfrutar de un originalísimo diseño de pistola fásica, que es mi preferido entre todos los aparecidos en la saga, pero que nunca más se volvería a ver.

Pero la novedad tecnológica más destacada que ofrece LA IRA DE KHAN, es la USS Reliant. En TOS sólo conocimos las naves de la clase Constitution, como la Enterprise original, aparte de las klingon y romulanas. En esta aventura podemos disfrutar, por fin, de un nuevo modelo de nave federal. La Reliant es un crucero medio de clase Miranda, un diseño que, al igual que las ya citadas Constitution, las Oberth y Excelsior, estas dos últimas estrenadas en EN BUSCA DE SPOCK, sería ampliamente utilizado en posteriores largometrajes y series trek.

La batalla final entre la Enterprise y la Reliant es una de las mejores vistas en toda la franquicia. Nicholas Meyer decidió rodarla como si de un enfrentamiento entre un destructor y un submarino de la Segunda Guerra Mundial se tratase. Las descargas estáticas y el gas de la nebulosa Mutara interfieren con los sistemas tácticos de las naves, provocando el mal funcionamiento de las pantallas de visión y dejando inoperativos los deflectores de combate. Con ambas naves prácticamente ciegas, se consiguió potenciar la analogía de un enfrentamiento naval entre buques aliados y sumergibles germanos, como los que se dieron por centenares durante la llamada batalla del Atlántico. A título personal, he de decir que disfrute muchísimo con el combate entre la Enterprise y la Reliant, y también con los de AQUEL PAÍS DESCONOCIDO, claramente inspirados en esta película, no en vano fue dirigida también por Nick Meyer.

Rubios como la cerveza
Rubios como la cerveza

Vamos ahora con las pifias del film, no muchas pero sí notables. Lo primero que llama la atención es el sorprendente cambio de look de Khan y sus boys. En el episodio televisivo fueron presentados con aspecto indo-asiático, muy morenitos ellos y con la tez ligeramente aceitunada. Pero aquí son rubitos y blancos, al más puro estilo WASP. No es que la cosa tenga mucha importancia, pero resulta ciertamente chocante.

Otro error destacable de LA IRA DE KHAN se refiere al comandante Pavel Chekov. Este y el capitán de la Reliant, Terrell, se transportan a Ceti Alpha V creyendo que se trata de Ceti Alpha VI. Cuando son capturados por los supervivientes de la Botany Bay, Khan reconoce a Chekov y este le reconoce a él. ¿Cómo es posible esto? Me explico. SEMILLA ESPACIAL, el episodio en que se basa la película, pertenece a la primera temporada de TOS, cuando Walter Koenig todavía no trabajaba en la serie. La primera aparición de Koenig fue en el primer episodio de la segunda temporada, titulado LOS CUATRO GATOS, y para entonces, según la cronología oficial trek, hacía ya bastante tiempo que Khan y sus acólitos habían sido abandonados en Ceti Alpha V. Chekov, no obstante, podría estar enterado de lo sucedido por el banco de datos del ordenador central de la Enterprise, lo cual explicaría que reconociera a Khan al tenerlo frente a sí. Pero es imposible que Khan conociera a Chekov, por lo que, como buen trekkie, me quedé pasmado cuando aquél le dijo al bueno de Pavel que le recordaba muy bien porque nunca olvidaba una cara, añadiendo lo de señor Chekov. Se trata de uno de los fallos de continuidad que a los trekkies nos cuesta perdonar, aunque entendamos que pueda deberse a un lapsus de los guionistas.

Tampoco es creíble eso de que se transporten a Ceti Alpha V, creyendo que es Ceti Alpha VI. Khan explica que este último planeta explotó seis meses después de que Kirk los abandonara allí, y que la conmoción resultante varió la órbita del mundo en el que se encuentran, arrasando por completo su superficie. Vale, pero eso no explica el tremendo error de la tripulación de la Reliant. Estamos en el siglo XXIII, con una tecnología de diez pares de bemoles. La Enterprise estuvo por ahí el año 2267, y seguro que cartografió la zona. Cabe suponer que, para la época en que transcurre el film, esa información esté integrada en los bancos de memoria de los ordenadores de todas las naves de la Flota Estelar. Los sofisticadísimos bancos de sensores de la Reliant deberían haber detectado las alteraciones gravitacionales provocadas por la destrucción del sexto planeta del sistema. Por otra parte, y como sabemos todos, es imposible que existan dos planetas exactamente iguales. ¿Es que a nadie a bordo de la Reliant se le ocurrió, ni por casualidad, comparar los datos del ordenador sobre Ceti Alpha VI con los que, sin duda, estaban recogiendo los sensores del planeta que tenían bajo ellos?

A tiro limpio
A tiro limpio

También hay ciertas inexactitudes científicas, referidas a la batalla dentro de la Mutara Nébula, aunque, en este caso, fueron necesarias para intensificar el dramatismo del combate final entre ambas naves estelares. La nebulosa nos la muestran como un objeto gaseoso, entre rojizo y verduzco, lo cual se ajusta bastante a la realidad, pues las nebulosas están compuestas principalmente por gas a muy baja densidad, helio e hidrógeno generalmente, aunque también poseen elementos más pesados, tales como oxígeno, nitrógeno y carbono. Cuando las naves se aproximan a la nebulosa, vemos el gas en movimiento, cubriéndolo todo como un hermoso velo. Pero también vemos inmensos relámpagos, que iluminan sectores enteros de la nebulosa, representando descargas eléctricas que suponemos generadas en el gas, fenómeno que no existe en estos objetos estelares, pero que fue introducido en la película para darle más espectacularidad. La teniente Saavik informa a Kirk que las descargas estáticas y el gas interfieren con los sistemas de la nave, impidiendo el correcto funcionamiento de las pantallas visoras y de los escudos defensivos. Esto, naturalmente, no es correcto, aunque venga de perlas para aumentar la emoción de la película. Lo cierto es que el gas de las nebulosas, aunque visible desde nuestro planeta, es muy tenue, con una densidad de sólo unas pocas partículas por metro cúbico, por lo que no podrían afectar a los sistemas de ninguna nave.

A pesar de los errores antes mencionados, creo que LA IRA DE KHAN es una de las películas más logradas de la saga fílmica trek, solo superada por PRIMER CONTACTO. Un tanto más a favor de esta estupenda cinta, es lo bien que ha envejecido, pues, a pesar de haber sido rodada hace casi cuarenta años, sus efectos especiales todavía resultan muy creíbles, y hasta hacen palidecer a los de otras películas, rodadas con los últimos adelantos infográficos.

LA IRA DE KHAN. Cien por cien Star Trek. Todo un clásico del género, que abrió el camino para las siguientes aventuras cinematográficas trek, que han llegado hasta nuestros días. Una obra que debería ocupar un lugar privilegiado en la videoteca de todo amante de la ciencia-ficción.

© Antonio Quintana Carrandi,
(3.041 palabras) Créditos Créditos