QUATERMASS III; ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES?
QUATERMASS III; ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? Reino Unido, 1967
Título original: Quatermass and The Pit
Dirección: Roy Ward Baker
Guión: Nigel Kneale
Producción: Anthony Nelson Keys
Música: Tristran Cary
Fotografía: Arthur Grant
Duración: 97 min.
IMDb:
Reparto: James Donald (Dr. Mathew Roney); Andrew Keir (Prof. Bernard Quatermass); Barbara Shelley (Barbara Judd); Julian Glover (coronel Breen); Duncan Lamont (Sladden); Bryan Marshall (captitán Potter); Peter Copley (Howell); Edwin Richfield (Ministro de Defensa); Maurice Good (Sargento Cleghorn); Grant Taylor (Sargento Ellis); Robert Morris (Jerry Watson); Sheila Steafel (periodista)
No, no son desinsectadores, son Quatermass y Roney descubriendo un alienígena
No, no son desinsectadores, son Quatermass y Roney descubriendo un alienígena

Doce años después de EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS y una década después de QUATERMASS II, la Hammer se decidió a recuperar el personaje del doctor Bernard Quatermass en esta tercera entrega, basada, como sus predecesoras, en un serial televisivo de Nigel Kneale, dirigido por Rudolph Cartier y protagonizado por André Morell como Quatermass, y emitido en Gran Bretaña a partir del 22 de diciembre de 1958.

Londres, en el presente (finales de los años sesenta) Se están llevando a cabo una serie de excavaciones para ampliar las líneas del Metro. Unos obreros encuentran un extraño objeto con forma de proyectil ahusado. Se suspenden las obras y se avisa al Ejército, pues se piensa que el objeto podría ser una bomba alemana de las que cayeron a millares sobre Londres durante la II Guerra Mundial. Los militares, tras acordonar el área y examinar el objeto, confirman esta hipótesis. Pero los miembros del equipo científico, que acude al lugar con el doctor Bernard Quatermass a la cabeza, no comparten la opinión del Ejército. Quatermass sospecha que el extraño objeto encierra algo realmente inquietante, teoría avalada por ciertos hechos inexplicables ocurridos en ese mismo lugar en el pasado. En 1763 se intentó excavar allí un pozo, y en 1927, construir una estación del Metro. En ambos casos las obras no pudieron ser realizadas, y los obreros que trabajaron en las mismas hablaron entonces de demonios y espíritus malignos, lo que provocó que Hobbs Lane (nombre de la zona de la ciudad en la que se encuentra el proyectil) fuera conocido en todo Londres como un lugar maldito, con resonancias diabólicas. Ahora, cuarenta años más tarde, la historia parece repetirse con el hallazgo de ese enigmático cilindro, en cuyo interior se encuentra una sorprendente criatura, especie de langosta gigante, que sólo puede provenir de otro mundo. Quatermass inicia sus investigaciones sin imaginar que sus descubrimientos provocarán el caos y la destrucción en Londres.

Sacando la momia de la cápsula. Mala idea.
Sacando la momia de la cápsula. Mala idea.

¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? está considerada por muchos como la mejor película de la trilogía, aunque a mi juicio ese honor le corresponda a la segunda entrega. Pero no puede dudarse de que nos encontramos ante uno de los films fantásticos más memorables de los rodados en la década de los sesenta. Aunque a primera vista no lo parezca, esta fabulosa historia trata sobre la conveniencia de combatir cualquier tipo de intransigencia, sobre todo esa que puede llevarnos al límite del radicalismo, y que suele concretarse en la siniestra tendencia humana de destruir lo que es diferente de nosotros. La película encierra una parábola genial, sustentada en la presunción de que tales sentimientos destructivos puedan proceder, en su origen, de unos seres extraterrestres que llegaron a la Tierra hace cinco millones de años, y que hayan sido transmitidos a la humanidad en una especie de colonización por poderes. Hay una escena genial, en la que Quatermass quiere matar a Roney sólo porque es diferente, y lo más horrible de todo es que tiene poder para hacerlo sólo con desearlo. Quizás por eso Baker y Kenale, con gran acierto, decidieron asociar el proyectil (o mejor dicho, nave espacial) llegado a nuestro planeta hace cinco millones de años, dejando huella de su existencia en los dibujos de una cueva realizados por trogloditas unos 30.000 años atrás, con una leyenda diabólica que se ha transmitido de generación en generación y con la hipótesis de que la Humanidad sea el resultado de la evolución de un pueblo alienígena. ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? adquiere así una malsana atmósfera de claras reminiscencias lovecraftianas, y por enésima vez en la historia del cine fantástico, una película de ciencia-ficción asimila elementos característicos del género terrorífico, lo que queda más aún de relieve en el clímax de la historia, cuando las fuerzas demoníacas del pasado, enterradas durante millones de años en el subsuelo de Londres, desatan su furia incontenible sobre la ciudad, enrojeciendo el cielo, turbando los vientos y haciendo temblar la tierra como sacudida por un terremoto de inusitada potencia. En un alarde de hibridación de géneros, las dos vertientes más características del cine fantástico de la Hammer, el terror y la ciencia-ficción, convergen en esas escenas poderosas en las que la Ciencia se ve obligada a aliarse con la función exorcizante de la Iglesia. Y por si a los espectadores les quedara alguna duda al respecto, ahí está la terrorífica escena en la que la esencia del Mal se eleva al cielo adquiriendo el aspecto de un cornudo demonio ígneo. Al final será el doctor Roney (James Donald) quien ejercerá de exorcista, sacrificando su propia vida para devolver esa explosiva carga de energía negativa al lugar al que pertenece, las profundidades de la Tierra.

¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? nos ofrece un retrato inusitadamente duro de políticos y militares, y se detiene en la descripción de las variaciones del imposible diálogo entre los hombres de ciencia y éstos. Con el inteligente empleo de unos rudimentarios pero eficaces efectos y un guión magistral, Roy Ward Baker narra, en el último tramo del film, la destrucción de la estúpida presunción humana. El funcionario del Ministerio, patético burócrata hasta el final, muere sepultado por los escombros y sus últimas palabras son: Tengo que hacer un informe. Y el capitán Potter (Bryan Marshall) es convertido en cenizas por unos sucesos que su estrecha mente militar no puede comprender. El mismo Quatermass y su eficiente secretaria son atacados por fuerzas irracionales, mientras la ciudad es destruida por un poder que parece estar más allá del entendimiento humano.

Quatermass y Brenn sopensando la inmensidad del Universo
Quatermass y Brenn sopensando la inmensidad del Universo

Indiscutible obra maestra del cine de ciencia-ficción, ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? está considerada también como la mejor película de toda la filmografía de Roy Ward Baker, a la sazón uno de los grandes realizadores de la Hammer y uno de los mejores directores de cine fantástico de la historia. Especializado en el género del terror gótico, realizó cintas tan memorables como LAS CICATRICES DE DRÁCULA (THE SCARS OF DRACULA, 1970) y esa sugestiva variación de la historia clásica de Robert Louis Stevenson que es EL DR. JEKYLL Y SU HERMANA HYDE (DR. JEKYLL AND SISTER HYDE, 1971) Aunque trabajó en Hollywood durante un corto periodo de tiempo, son sus películas británicas las que le reportaron prestigio y fama universal. Fue, junto con Val Guest (EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS, QUATERMASS II) y Terence Fisher (DRÁCULA, LA MALDICIÓN DE FRANKENSTEIN, EL PERRO DE LOS BASKERVILLE) uno de los principales responsables del enorme éxito obtenido por el pequeño estudio británico a nivel internacional. Como muchos otros cineastas de su época, trabajó también en televisión, en series tan míticas como LOS VENGADORES y EL SANTO, productos catódicos de gran popularidad en los años sesenta.

La principal novedad de ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? aparte del uso del technicolor, es Andrew Keir, que da vida a Bernard Quatermass. Keir, (nacido en 1926 en Shotts, Lanarkshire, Escocia) era un excelente actor que ya había trabajado en películas tan importantes como EL ROBO AL BANCO DE INGLATERRA (THE DAY THEY ROBBED THE BANK OF ENGLAND, John Guillermin, 1960); CLEOPATRA (idem, Joseph L. Mankiewicz, 1963); LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO (THE FALL OF THE ROMAN EMPIRE, Anthony Mann, 1964) o DRÁCULA, PRÍNCIPE DE LAS TINIEBLAS (DRACULA, PRINCE OF DARKNESS, Terence Fisher, 1966) Aunque su interpretación de nuestro admirado científico es más que correcta, no consiguió que los aficionados olvidaran al genial Bryan Donlevy, que siempre será recordado como el único y genuino doctor Bernard Quatermass.

Quatermass y Ronney datando a las bravas, sin carbono ni ná.
Quatermass y Ronney datando a las bravas, sin carbono ni ná.

Del resto del reparto destaca James Donald (doctor Mathew Roney) un buen actor inglés que alcanzó fama mundial al interpretar al Jefe de Grupo capitán Ramsey, alias SBO, en una de las mejores películas que se hayan rodado sobre la II Guerra Mundial, LA GRAN EVASIÓN (THE GREAT ESCAPE, John Sturgess, 1963) Duncan Lamont, aquí en un papel secundario, interpretó a Victor Caroon, el astronauta contaminado por un virus alienígena, en el serial televisivo en el que se basó el primer film de la trilogía.

La Hammer decidió presentar varias versiones de la película, en cada una de las cuales se ofrecían distintos grados de violencia, paulatinamente superiores. Esto se hizo así para facilitar el estreno de ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? en países en los que la censura era especialmente dura con las escenas de sexo o violencia. Curiosamente, parece ser que en España no hubo ningún problema al respecto, estrenándose la película tal y como Baker la concibió, con un espectacular y violentísimo desenlace.

Film de culto donde los haya, ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? es una obra de imprescindible visionado para todo amante de la ciencia-ficción. Disfrutadla. Vale la pena.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.421 palabras) Créditos

Esta magistral película británica estrenada en 1967, debe su creación a la miniserie de televisión del año 1959 del mismo título y guionista. La productora Hammer se decide a realizar esta tercera entrega de la serie Quatermass, después del éxito de las dos precedentes. Esta vez se rueda en color y con un presupuesto, digamos que, escaso pero muy superior a cualquier telefilme de la BBC.

La historia comienza en unas obras de ampliación del metro de Londres. Se descubren unos esqueletos, que se datan en varios cientos de miles de años. En la misma excavación, que dirige el doctor Roney, encuentran lo que, en un principio, parece una bomba o proyectil. El ejército, al mando del coronel Breen, es enviado a investigar. Ni que decir tiene que el proyectil no se comporta como debiera. El metal con que está hecho resiste todo intento de cortarlo. Se decide, entonces, intentar perforarlo con un taladro especial, que sólo consigue provocar unas extrañas vibraciones. Se observa, sin embargo, un agujero en el interior del proyectil que se va agrandando ante el asombro de Quatermass y Breen. En una cavidad interior se encuentran unos extraños seres, artrópodos al parecer, cuya edad se fija en 5 millones de años. Mientras que Quatermass y Roney intenta convencer a las autoridades de lo potencialmente peligroso del objeto, este parece tomar vida en forma de una entidad energética que comienza a destruir Londres.

La primera vez que vi ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? fue en un cine de verano a la edad aproximada de 12 o 13 años. La copia era infame pero me dejó una impresión de miedo y pesadilla que no olvidé en mucho tiempo. El ambiente de Londres, un barrio con poco movimiento, o bien de los suburbios o al fin, como se comprueba, una zona que ha sido abandonada por sus habitantes. He tenido la oportunidad de visionarla después varias veces y jamás me ha defraudado, siempre he encontrado algo que me había pasado desapercibido anteriormente.

Roy Baker dirige hábilmente a unos actores impuestos por la productora, pero que ejercen bien su profesión y a los que consigue extraer buenos registros. El doctor Roney (James Donald), es un racionalista que está convencido de lo que dice: Los artrópodos tienen 5 millones de años y estaban dentro del proyectil, ergo la nave tiene 5 millones de años. Esta teoría se ve refrendada por el profesor Quatermass, algo sobreaactuado por parte de Andrew Keir, que investiga lo que ocurrió en Hobb´s Lane en el pasado y descubre con horror que se tiene constancia de hechos extraordinarios durante muchos cientos de años.

Por contraposición tenemos la postura oficial, encarnada por el coronel Breen, que, pese a que ha observado hechos extraños en la nave, no quiere creer, o no puede debido tal vez a su educación castrense, la posibilidad de que seres de otro planeta llegaran a la Tierra en el pasado.

Una postura oficial muy clarificadora del pensamiento del gobierno, y posiblemente de la sociedad inglesa, la da el ministro de defensa que, ante la explicación de Quatermass de que tal vez la humanidad descienda de una manipulación genética de los marcianos, le dice a Quatermass que esa teoría es inaceptable y que causaría un daño irreparable en la sociedad. Y tal vez tiene razón. ¿Que ocurriría si se constatara científicamente y sin posible objeción que somos hijos de los marcianos?

Es este afán de secretismo y ocultación (la explicación a la nave es que se trata de una bomba volante Alemana) es el que produce, en parte, el desenlace apocalíptico de la destrucción de Londres.

Una terrible respuesta nos es revelada al desatarse el infierno, y como dice Pedro Duque: No somos hijos de Dios, somos los hijos de Diablo.

Y como siempre ocurre alguien tiene que sacrificarse para salvar a la humanidad. En este caso el doctor Roney, inmune a las influencias mentales del ser de energía, es el destinado a dar su vida a cambio de las demás.

Nos encontramos pues con un film soberbio que tiene una primera parte claramente enfocada hacia el terror ya que desconocemos realmente lo que ocurre. ¿Hay fantasmas? ¿es el demonio? ¿duendes tal vez? A partir de los descubrimientos en la nave, este terror se vuelve ya cognoscible y palpablemente la cinta decae en interés. Por suerte los últimos veinte minutos recuperan el buen ritmo inicial para desembocar en un final heroico y un segundo final, mientras aparecen los títulos de crédito, en los cuales se ve la frustración y pánico de los protagonistas supervivientes, Quatermass y la señorita Judd.

Una sublectura a tener en cuenta, ya que casi es tan importante como la primera, es el espanto que produce la intolerancia de los descendientes de los marcianos, aquellos alterados genéticamente, que controlados por su herencia, han de aniquilar sin piedad a los que son normales. En definitiva la desagradable tendencia humana a destruir todo lo que nos es diferente.

Como se puede observar, el tema de la evolución humana a partir de la intervención extraterrestre, se ha dado posteriormente en otros films, sin ir mas lejos en 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO. ¿Vería Mr. Kubrickel serial de la BBC en el 59? porque, si no recuerdo mal, en EL CENTINELA de Clarke, no se menciona en ningún momento que la pirámide hubiera hecho evolucionar a la humanidad.

Si alguna vez tienen la oportunidad de verla, no lo duden, disfrutarán de una gran película.

Anécdotas:

Esta es la tercera película de la serie. Las anteriores se rodaron 12 y 10 años antes y se titulaban: EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS y QUATERMASS II/ENEMY FROM SPACE. Existe asimismo una secuela, producida para televisión y que vimos en España hace unos 12 años, titulada THE QUATERMASS CONCLUSIÓN.

La película se resiente de su falta de presupuesto. Sobre el final he aquí lo que opina el director: Al final de la película se suponía que tendíamos mostrar nada menos que al diablo, y eso planteaba un terrible problema. Dar con algo que no costara demasiado dinero y que produjera el efecto espectacular de que las fuerzas del mal habían quedado libres para destruir el mundo... Bueno, era muy difícil. Barajamos todas las posibilidades que nos vinieron a la cabeza, pero si he de ser sincero.... en fin, no salió bien. Era una representación plausible de lo que queríamos conseguir, pero no era el tremendo efecto del clímax que debería haber sido.

Bibliografía:

  • REVISTA STAR FICCION Nº 13. Baker y Quatermass. Art. de Steve Swires.
  • ARAÑAS DE MARTE. Pedro Duque. Editorial Glenat
  • RUMBO AL INFINITO. Pablo Herranz. Editorial Middons
  • REVISTA DIRIGIDO Nº 279 MAYO 1999.
© Alfonso Merelo, (1.103 palabras) Créditos