QUATERMASS II
QUATERMASS II Reino Unido, 1957
Título original: Quatermass II
Dirección: Val Guest
Guión: Nigel Kneale y Val Guest
Producción: Anthony Hinds para Hammer Films
Música: James Bernard
Fotografía: Gerald Gibbs
Duración: 85 min.
IMDb:
Reparto: Brian Donlevy (doctor Bernard Quatermass); John Longden (inspector Lomas); Sydney James (Jimmy May); Bryan Forbes (Marsh); William Franklin (Brand); Vera Day (Sheila); Charles Lloyd Pack (Dawson); y con Tom Chatto, John Van Eyssen, Percy Herbert, Michael Ripper, John Rae y Jan Holden.

EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS devino en un clamoroso éxito de público y critica y significó el lanzamiento internacional de la pequeña pero pujante productora británica Hammer Films. Había que aprovechar el filón, de modo que los directivos de la compañía decidieron realizar una nueva adaptación de uno de los populares seriales televisivos protagonizados por el doctor Bernard Quatermass. QUATERMASS II es la versión cinematográfica de la miniserie del mismo título, protagonizada por John Robinson, dirigida por Rudolph Cartier y emitida por la televisión británica a partir del sábado 22 de octubre de 1955. Esos seis episodios fueron reelaborados ampliamente para adaptarlos a la gran pantalla y el resultado fue realmente extraordinario, pues QUATERMASS II no sólo alcanza los mismos niveles de calidad artística que su predecesora, sino que incluso los supera.

El laboratorio
El laboratorio

Una extraña lluvia de meteoritos, que infectan con sus misteriosas emanaciones a los seres humanos, llama la atención del doctor Bernard Quatermass, que se traslada hasta el apartado pueblecito afectado por tan extraordinario fenómeno. El avispado científico descubre muy pronto que se enfrenta a una soterrada invasión alienígena. El enemigo extraterrestre, poseyendo a los directivos de una planta industrial gubernamental cercana al pueblo, está utilizando esta instalación para sus siniestros propósitos. Descubierta la trama conspiratoria, Quatermass liderará a los trabajadores de la planta para hacer frente a las criaturas de otro mundo.

El argumento de esta película es muy similar al de la mítica LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (INVASION OF THE BODY SNATCHERS, Don Siegel, 1956) lo que ha llevado a algunos críticos poco rigurosos a menospreciarla por considerarla, obviando la serie televisiva en que se basa, un vulgar remake del gran clásico de Siegel. Nada más lejos de la realidad. Aunque ambas películas tratan el tema de la invasión alienígena de nuestro planeta, las diferencias entre ellas son notables, tanto a nivel argumental como en lo que a la puesta en escena se refiere.

Primeros afectados
Primeros afectados

Y hay que reconocer que la puesta en escena de QUATERMASS II es insuperable. Podemos dividir la película en dos partes bien diferenciadas. El film se inicia con una secuencia impactante y poderosa, ideada para sembrar la expectación en el público desde el primer segundo de metraje y para adelantarnos que el ritmo narrativo no decaerá en ningún momento. Con este magistral comienzo, Guest nos informa de lo que nos espera: un relato conciso contado de forma honesta y directa, sin rodeos inútiles ni subterfugios, y sin más pretensión que la de ofrecernos una historia de ciencia-ficción ideada sólo para hacernos pasar un buen rato. En esta primera parte de la película asistimos a la irrupción de la amenaza extraterrestre en la vida cotidiana de unos empleados, lo que da a la apertura a lo fantástico una dimensión casi burocrática. Con gran acierto, Guest evita expresar enfáticamente el misterio que rodea a la soterrada invasión alienígena, prefiriendo sugerirlo con pequeños toques en escenarios impresionantes por su vacío, en los que la figura humana parece perderse.

La planta química
La planta química

La segunda parte del film transcurre en su mayor parte en la fábrica en la que el enemigo ha instalado su base de operaciones. Esta parte se caracteriza por las sobrias aunque convincentes escenas de acción y algunos toques ciertamente horripilantes, como por ejemplo la sangre que gotea de las cañerías, que han sido atascadas por los invasores con cadáveres humanos para bloquear el paso del oxígeno. Una de las escenas cumbre es aquella en la que aparece un personaje totalmente cubierto por una extraña sustancia, corrosiva y humeante, tras haber comprobado el interior de ciertas bóvedas sospechosas de albergar lo indecible. Hay que destacar la tenebrosa fotografía en blanco y negro, obra de ese gran profesional que era Gerald Gibbs, que dota a la cinta de una atmósfera malsana, enrarecida e imprevisible, impresión visual mucho más lograda en este último tramo de la película situado en la planta industrial.

Aunque parezca un típico y tópico film de Serie B calcado de los que se producían en Hollywood, QUATERMASS II tiene detalles de gran originalidad. En otras películas parecidas la angustia ante la invasión extraterrestre se plantea en términos de intimidad familiar o afectos cotidianos, tratando de conseguir de este modo una mayor identificación del espectador con los protagonistas de la historia. En QUATERMASS II, por el contrario, los protagonistas no están unidos por ninguna relación afectiva o familiar. En esta magnífica cinta la angustia ante el horror procedente de otro mundo se plantea en términos de relaciones de subordinación laboral, y hasta el mismísimo Quatermass parece representado como un jefe de oficina, más que como un científico. Y esto nos lleva a otro de los aspectos más originales del film: el protagonismo de los obreros. La finalidad de Quatermass en esta historia no es la de luchar en solitario contra la invasión, como ocurre en otras cintas filmadas al otro lado del charco, sino la de revelar a las masas obreras de la planta industrial quiénes son realmente sus patronos y lo que pretenden, incitándolos a la revuelta. Aunque la intención de Guest no era la de enviar ningún mensaje político al espectador, sino sólo la de ofrecerle una entretenida cinta de ciencia-ficción para pasar el rato, esta extraordinaria historia ofrece también una cierta lectura política. En este sentido, QUATERMASS II parece sugerirnos que, además de controlar el cielo para prevenir las amenazas que del mismo puedan proceder, también deberíamos controlar a nuestros propios superiores en este mundo, pues su ambición de poder y control absoluto puede llegar a ser para nosotros tan nefasta o más que una invasión alienígena. Y esta insuperable película nos da un toque de atención sobre el asunto, mostrándonos una Inglaterra en la que los invasores están ya infiltrados en el gobierno, con todo lo que eso representa.

Descubriendo horrores
Descubriendo horrores

QUATERMASS II encierra, pues, una sutil pero clara parábola anti totalitaria, razón ésta por la que no fue estrenada en España. Los censores franquistas (curas de sotana fundamentalista y funcionarios del régimen con cerebro de mosquito) impidieron así que los aficionados españoles de la época, lectores ávidos de los bolsilibros de Toray y Valenciana, pudieran disfrutar de una de las mejores películas de ciencia-ficción filmadas en Europa. QUATERMASS II fue estrenada en nuestro país en la televisión, concretamente en la segunda cadena de TVE, logrando un considerable éxito de audiencia. Curiosamente, ni EL EXPERIMENTO DEL DOCTOR QUATERMASS ni ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? tuvieron ningún problema con la deleznable censura. Pero QUATERMASS II también fue una película difícil de ver en su país de origen, ya que el guionista Nigel Kneale, molesto porque su guión original fue alterado sin consultarle, renegó de ella, condenándola a una larga ausencia del mercado audiovisual, con lo que esta cinta se convirtió, incluso en Inglaterra, en un film de culto casi imposible de encontrar. Buena prueba de ello es que la televisión británica emitió en repetidas ocasiones la primera y la tercera entregas de la trilogía, pero tardó muchos años en decidirse a programar la cinta que nos ocupa. Hoy día, por fortuna, puede adquirirse la película en formato DVD a través de Internet con toda facilidad.

Los horrores
Los horrores

A día de hoy, el único defecto que se le puede encontrar a esta genial película es la precariedad de sus efectos especiales, lo que resta algo de credibilidad a las monstruosas criaturas que aparecen en el clímax de la historia. Pero no debemos olvidar que QUATERMASS II ha cumplido ya el medio siglo, y que los efectos especiales empleados en ella, aunque a nosotros nos parezcan casi risibles, eran de lo mejor que se podía hacer en su época.

QUATERMASS II fue la segunda y última aventura cinematográfica de Bernard Quatermass durante mucho tiempo, ya que pasaría una década antes de que la Hammer se decidiera a recuperar el personaje en ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? (QUATERMASS AND THE PITT, Roy Ward Baker, 1967) Pero esta segunda aventura del científico inglés es, sin ninguna duda, la mejor de las tres. Disfrutemos, pues, de una película irrepetible, obra maestra del cine de género británico, que nada tiene que envidiar al que se hacía en la soleada California.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.348 palabras) Créditos