MATRIX
MATRIX EE.UU., 1999
Título original: The Matrix
Dirección: Andy Wachowski, Larry Wachowski
Guión: Andy Wachowski, Larry Wachowski
Producción Joel Silver
Música: Don Davis
Fotografía: Bill Pope
Duración: 136 min.
IMDb:
Reparto: Keanu Reeves (Thomas Anderson); Laurence Fishburne (Morfeo); Carrie-Anne Moss (Trinity); Hugo Weaving (Agente Smith); Gloria Foster (Profetisa); Joe Pantoliano (Cypher); Marcus Chong (Tank); Paul Goddard (Agente Brown); Robert Taylor (Agente Jones); Julian Arahanga (Apoc); Matt Doran (Mouse); Belinda McClory (Switch); Ray Anthony Parker (Dozer)

THE MATRIX (o como se la ha titulado aquí, MATRIX), es sin duda una de las mejores películas de ciencia-ficción de los últimos años. Los más sarcásticos podrán contraatacar diciendo que no hace falta mucho esfuerzo para eso, porque la verdad es que la última década no ha dado precisamente las mejores películas del género. Aunque hay honrosas excepciones, como DARK CITY, DOCE MONOS, GATACCA, CUBE o MARS ATTACKS, lamentablemente las malas películas son más comunes, y para muestra pensemos en cosas como PERDIDOS EN EL ESPACIO, STARSHIP TROOPERS o INDEPENDENCE DAY. Dejo el resto como un ejercicio para lector.

¿Qué convierte a THE MATRIX en una película tan especial? La respuesta es bastante clara. Su guión. Entre una pléyade de películas con argumentos manidos, poco creíbles, refusiones de viejos títulos, adaptaciones de viejas series televisivas y novelizaciones mal llevadas al cine, THE MATRIX brilla con luz propia. La historia es una nueva incursión en las guerras biológico-mecánicas que Gregory Benford, Greg Bear o Dan Simmons han empleado en sus novelas con tanto éxito. Unos 200 años en el futuro, la guerra entre los humanos y las Inteligencias Artificiales ha alcanzado un punto muerto. Los hombres han devastado la atmósfera del planeta y convertido el cielo en una tormenta constante que no deja ver el sol. Para sobrevivir, las IA´s han esclavizado a la casi totalidad de la raza humana usándolos como fuentes de energía, criándolos como nosotros fabricaríamos pilas y condenándolos a cadena perpetua en vainas donde sueñan una enorme alucinación colectiva conocida como Matrix. Matrix es un universo virtual que reproduce el mundo de 1999, un mundo donde cada humano vive una ilusión que él cree completamente real, sin llegar a conocer jamás la verdad. Sin embargo, el señor Anderson sospecha algo. Es un oficinista corriente que en sus horas nocturnas se convierte en Neo, un pirata informático. La realidad no le convence, tiene que haber más, e intuye algo extraño. Y sus sospechas le llevan a contactar con una inquietante Trinity, (heredera directa de los samurais callejeros del cyberpunk), y un misterioso Morpheus. Morpheus le descubrirá la verdadera naturaleza del mundo que cree conocer, que no es tal sino Matrix, y le conducirá en un camino de autodescubrimiento para alcanzar su destino: Neo es el Elegido, una persona potencialmente capaz de manipular Matrix a su antojo, y por lo tanto un arma poderosa para los últimos restos de la humanidad libre sobre el planeta.

Visto así, el guión escrito por los hermanos Wachowski, Larry y Andy, no parece especialmente novedoso. Es más, con su estética tenebrosa podría pensarse fácilmente en otra vuelta de tuerca sobre la idea de DARK CITY, pero la verdad es que THE MATRIX contiene varios ingredientes refrescantes. Para empezar, es seguramente junto a Días Oscuros una de las películas que mejor ha recogido la esencia del cyberpunk. La idea de una humanidad viviendo una realidad virtual constante es atractiva y permite la espectacularidad que uno espera en una película del género, y está además llena de guiños cinéfilos como los Agentes, unos impagables hombres de negro que parecen extraídos de un capítulo de Expediente X. Pero sin duda alguna uno de los detalles más importantes de la película es el uso de los efectos especiales para intensificar la sensación de irrealidad. Las escenas de lucha al mejor estilo del cine de Hong Kong, con golpes, paradas y saltos a cámara lenta, transmiten la ilusión de una fantasía en la que todo es posible. Paradójicamente uno de los puntos flacos es precisamente el guión, que no termina de ser redondo, aunque pocas películas lo tienen. La trama, con esas alusiones al Elegido, la visita al Oráculo, las constantes referencias bíblicas (la última ciudad humana sobre la Tierra se llama Sión), bebe directamente de las fuentes que Spinrad satirizó en su artículo El Emperador de Todas las Cosas, lo que hace que los últimos quince minutos de la película, con Neo tomando al fin conciencia de su condición de semidiós matricial, sean casi paródicos. El guión tiene además muchos detalles que permiten a los más quisquillosos tirar del hilo y comenzar a desmontar la trama por inverosímil.

En cualquier caso la segunda película de los hermanos Wachowski, rodada tras cinco años de trabajo con 60 millones de dólares de presupuesto supone un soplo de frescor para el género y es una vigorizante visión después de la morralla habitual.

© Jacobo Cruces Colado,
(736 palabras) Créditos