LA HORA FINAL
LA HORA FINAL EE-UU., 1959
Título original: On the beach
Dirección: Stanley Kramer
Guión: John Barret Paxton, Lee James
Producción: United Artists
Música: Ernest Gold
Fotografía: Giuseppe Fapp Rotunno
IMDb:
Reparto: Gregory Peck (Comandante Dwight Lionel Towers); Ava Gardner (Moira Davidson); Fred Astaire (Julian Osborne); Anthony Perkins (Comandante Peter Holmes); Donna Anderson (Mary Holmes); John Tate (Adm. Bridie); Harp McGuire (Sunderstrom); Lola Brooks (Hosgood); Ken Wayne (Benson); Guy Doleman (Farrel); Richard Meikle (Davis); John Meillon (Ralph Swain)

La humanidad ha sufrido un holocausto nuclear del que sólo se ha librado Australia. Nadie sabe como comenzó la guerra. Si los primeros fueron los rusos o los americanos. Quién comenzó es lo de menos. Todos los países del mundo han sufrido las consecuencias directas de las bombas o de la subsiguiente radiación. Poco a poco las señales de radio de los supervivientes se van apagando y los australianos se quedan solos. Debido a su alejamiento de los otros continentes y a los vientos propicios, Australia se ha librado de la radiación por el momento. Pero los científicos australianos creen que es cuestión de tiempo, una año a lo sumo, para que los efectos de la radiación lleguen a afectarles.

La película, con un reparto de los punteros en la época, puede enmarcarse dentro del género catastrófico post-holocausto. Nos encontramos con una película que huye de la acción, tipo MAD-MAX o continuadoras, y se recrea en la vivencia de los personajes. Personajes que saben que van a morir y que sólo esperan vivir el tiempo que les queda de la mejor manera posible. El arribo de un submarino nuclear norteamericano, El Scorpion, único superviviente de la flota americana, cambiará las vidas de algunos personajes. El capitán se enamorará y será correspondido por una Ava Gardner ya madura pero que sigue siendo la actriz que fue en sus tiempos gloriosos.

Una pequeña subtrama en el nudo de la película se desarrolla cuando el submarino parte hacia San Francisco en una misión que pretende descubrir quién emite señales en morse, sin sentido, desde allí. El viaje nos muestra que no existe tal esperanza de supervivencia. La escena donde se nos muestra que el aparato morse está unido a una persiana y que ésta, al ser movida por el viento, provoca los impulsos radioeléctricos aleatorios, nos indica, con ese plano de la persiana y contraplano de los tripulantes, de la manera más cruda que toda esperanza de salvación es inútil. La desilusión de la tripulación es evidente. Tanto es así que, antes de abandonar San Francisco, uno de los tripulantes abandona el submarino sin protección y después de visitar su casa decide tranquilamente quedarse a pescar en la bahía. Asume así su condición de único habitante de la ciudad. El director se recrea en tomas de la ciudad totalmente muerta y sin actividad de ninguna clase haciéndonos ver la desolación en la que hemos sumido al mundo.

El film, por tanto, se centra en las relaciones humanas entre los supervivientes, con una idea que se repite hasta la saciedad, tanto aquí como en la novela: hay que vivir el día a día sin pesar en el futuro, ya que este no va a existir. Las distintas respuestas al problema de la muerte centran el esquema narrativo. Desde los que deciden suicidarse por no poder soportar la espera de una muerte segura, a los que deciden vivir lo que les queda de la mejor manera posible. Existen escenas terribles como pueda ser la distribución de drogas o venenos por parte del gobierno, para evitar una muerte terrible. Las inmensas colas para obtenerlas dan al espectador una sensación de malestar pocas veces vista. Otra escena que refleja muy bien el espíritu desesperanzado de la película es la marcha del Scorpión, cuya tripulación decide hundir el submarino antes del final. Ava, espléndida, permanece en el muelle viendo como se marcha su amor de meses. No puede comprender por qué la abandona, quizás por un malentendido sentido del deber. Pero esta tripulación tiene sus motivos. Quiere volver a su base para allí morir después de hundir su nave. La casa, las raíces, sus seres queridos les reclaman mas allá de la comodidad de unas pocas semanas de vida tranquila.

La película, sin embargo, muestra algo de esperanza en la humanidad. Pese a que todo va a acabarse no se refleja en ningún momento de la misma escenas que hemos visto en infinidad de filmes de este tipo. Se omite la violencia y se nos muestra una sociedad que acepta, sin entusiasmo por supuesto, su destino. Diferencia fundamental en el tratamiento de los supervivientes por parte del autor que parece creer que tenemos unos comportamientos éticos mucho más sólidos de los que sería posible esperar. Probablemente se trate de la época en que fue escrita la novela, cuando aún se creía en cierta ética y moral general.

Recomiendo ver la película si alguna vez es emitida por alguna cadena, advirtiendo al espectador que no encontrará un film agradable con efectos especiales de lujo, pero si una sólida historia de amor y amistad en un marco terrible ya que no es un film para pasar el rato comiendo palomitas una tarde de sábado.

© Alfonso Merelo, Huelva, (786 palabras)