Sinopsis
Fecha estelar 47391.7. El doctor Mora, científico bajorano que estuvo al cargo de Odo, llega a DS9 e informa al metamórfico que cree haber encontrado una pista sobre su origen en un mundo del Cuadrante Gamma. Por otra parte, Mora confía en reconciliarse con Odo, ya que, cuando el metamorfo abandonó su tutela, no se separaron precisamente en buenos términos.

Tras el bache (más bien socavón) representado por los olvidables SANTUARIO y RIVALES, DS9 alcanzó de nuevo la cima de la calidad con este fabuloso ALTERNO.
Desde inicios de la serie, quedó claro para los fans que el de Odo era el personaje más solitario de la producción. Parece estar perfectamente integrado en la sociedad de la estación, desempeñando, además, un cargo de enorme relevancia, como es el de Jefe de Seguridad. Pero, en el fondo, siempre se ha sentido un tanto aislado de los demás por su especial naturaleza. Debido a esto, sus relaciones con los humanoides se circunscriben, al menos durante la primera y segunda temporadas, a lo estrictamente profesional.
Sólo hay algo que interese a Odo tanto como su trabajo: averiguar si existen otras criaturas como él, o es un ser único y, por tanto, está completamente solo en el universo.
La llegada a DS9 del doctor Mora abre ante él una nueva perspectiva. El científico bajorano ha encontrado firmas de ADN similares a la suya en un planeta situado a cuatro años luz, al otro lado del Agujero de Gusano, en el todavía inexplorado Cuadrante Gamma. Mora, que conoce las inquietudes de Odo, especula con que esos indicios puedan proporcionarles información sobre los orígenes del metamorfo.
Odo, Dax, Mora y Ram, su asistente, viajan hasta ese mundo y en unas ruinas encuentran una diminuta forma de vida, cuyas características indican que podría estar emparentada, de algún modo, con el Jefe de Seguridad de DS9. Pero antes de que puedan seguir con sus investigaciones, se produce un terremoto. A través de las grietas abiertas en el suelo, brotan a la superficie gases volcánicos, que provocan el desvanecimiento de los humanoides. No obstante, Odo, que no resulta afectado por carecer de sistema respiratorio, logra transportarlos de vuelta a la lanzadera, junto con la extraña forma de vida y un curioso obelisco de pequeño tamaño. Ya en DS9, y mientras Mora, Ram y Dax reciben atención médica, O´Brien se encarga de la peculiar forma de vida, que no puede identificar, pero que parece estar creciendo a gran velocidad. Esa misma noche, el laboratorio científico es destruido por una fuerza misteriosa y la forma de vida desaparece. Este será el comienzo de una auténtica pesadilla en la estación, con un desenlace tan impactante como sorprendente.
Todo lo referente al monstruo metamórfico es fascinante, que diría Spock. Pero lo mollar del episodio es la relación entre Odo y Mora.
Odo siempre le ha guardado cierto rencor al científico bajorano, pues, cuando él todavía no era capaz de comunicarse con los humanoides, tuvo que soportar numerosas pruebas nada agradables, e incluso dolorosas, para un ser de su naturaleza. Lo que más parece fastidiarle es la actitud paternalista de Mora, que, además, se complace en narrar anécdotas de su infancia que sólo consiguen irritarle.
Mora, por su parte, se muestra feliz, porque su descubrimiento le permite reencontrarse con Odo, al que confiesa echar de menos. Porque, si bien al principio nuestro metamórfico favorito no era más que una especie de caldo orgánico del que no se sabía nada, conforme Mora fue avanzando en sus investigaciones, y sobre todo a partir del momento en que Odo logró comunicarse, desarrolló un gran aprecio por él, al que, en cierto modo, empezó a considerar como un hijo.
A lo largo del metraje asistimos a unos verdaderos duelos dialécticos entre Odo y Mora. El primero le echa en cara al científico el modo en que lo trató, cuando aún no se sabía qué o quién era. El segundo, si bien admite parte de las acusaciones, pero las excusa por razones de investigación científica, trata de congraciarse con el metamorfo, al que aprecia de veras. No obstante, llega un momento en que incluso el ecuánime Mora pierde los papeles, y le espeta a Odo cuatro verdades que, aunque al principio no lo parezca, calan hondo en el ánimo del Jefe de Seguridad.
El punto de inflexión de la historia lo marca el descubrimiento de que, en realidad, el monstruo alienígena que tiene en jaque a la estación es el mismísimo Odo, cuyo metabolismo ha resultado afectado, de alguna manera, por el gas volcánico del mundo del Cuadrante Gamma. El metamorfo no es responsable de los actos que comete cuando se transforma en esa criatura alternativa, pero tampoco puede evitarlos.
Cuando Mora le revela sus sospechas, y le pide, al mismo tiempo, que regrese con él a Bajor para estudiar a fondo el problema, el confundido y agitado Odo se transforma de nuevo en esa violenta criatura. Mora huye y va en busca de Sisko, a quien explica lo que él cree que ha sucedido. Incluso se culpa de esta última transformación de Odo, y se ofrece voluntario para atraparle, porque ese ser en que se transforma parece sentir gran animadversión hacia él. El plan ideado por el comandante sale bien y Odo es capturado en un campo de fuerza, volviendo a la normalidad. Bashir, con la ayuda del científico bajorano, logra eliminar el gas de la estructura celular de Odo, aunque confiesa que es incapaz de explicar lo sucedido.
La entrevista final entre el convaleciente Odo y Mora está cargada de emotividad. Odo quiere que Mora comprenda que lo ocurrido no fue culpa suya, que no tenía modo de saber que la violenta criatura era él mismo, y que lamenta haberle atacado. Mora asume la parte de culpa que le corresponde en la situación entre ambos, y expresa su deseo de profundizar en la relación que los une, que siempre los unirá. La conclusión del episodio, con Odo reteniendo en la suya la mano de Mora, aceptando la reconciliación entre ambos, emociona al buen trekkie.
ALTERNO narra una densa historia de personajes, resultando un episodio muy serio y trascendente. Había que meter algo de humor, y, ¿quién mejor para ello que Quark? El prólogo, con el ferengi vendiendo discos de un fallecido hermano de raza, disecado y diseccionado, es tremendamente divertido, pese a su brevedad. Hay que romper una lanza en favor de Quark, porque, cuando aparece Mora, se esfuerza en glosar las virtudes del Jefe de Seguridad... a su modo, claro.
ALTERNO es el mejor capítulo protagonizado por Odo en esta temporada. En el siguiente, EL JUEGO ARMAGEDON, volveríamos a disfrutar de las chispas que brotan por doquier cuando se juntan O´Brien y Bashir.
EE. UU.,