PROYECTO SALVACIÓN
PROYECTO SALVACIÓN EE. UU.,
Título original: Project Hail Mary
Dirección: Phil Lord, Christopher Miller
Guión: Drew Goddard, Andy Weir
Producción: Phil Lord, Christopher Miller, Andy Weir, Ryan Gosling, VV. MM.
Música: Daniel Pemberton
Fotografía: Greig Fraser
Duración: 156 min.
IMDb:
Reparto: Ryan Gosling (Ryland Grace); Sandra Hüller (Eva Stratt); James Ortiz (Rocky); Lionel Boyce (Carl); Milana Vayntrub (Olesya Ilyukhina); Ken Leung (Yao); Priya Kansara (Mary); Mia Soteriou (Dr. Browne); Annelle Olaleye (Olivia); Maya Eva Hosein (Rekha); Bastian Antonio Fuentes (Parker);

Esta película levantó grandes expectativas, y realmente las ha cubierto. Echando un vistazo por ahí, veo que ha costado unos 200 millones de dólares y la recaudación, al día de la fecha, va acercándose a los 700. Un éxito en términos económicos que tiene una clara explicación. Por lo pronto, venía avalada por otro exitazo de Weir: MARTE, basada en su novela EL MARCIANO, en la que un esforzado Matt Damon hacía todo lo posible por sobrevivir abandonado en Marte. Con semejante carta de recomendación, y los buenos comentarios que había recogido la novela en la que se basa, PROYECTO HAIL MARY, estaba claro que el tirón inicial estaba asegurado.

Pero es que además el boca a boca ha funcionado y esa buena acogida inicial por parte del público ha atraído a más y más espectadores hasta convertirla en el fenómeno del año. Hasta Lego ha comercializado una maqueta de la Erebus, la nave en la que Ryan Gosling debe salvar a la humanidad.

¿Cómo? De forma un tanto chapucera, porque la primera noticia que tenemos del tripulante Ryland Grace (Gosling) es que no sabe ni quién es, ni recuerda qué hace en la Erebus. Esas primeras escenas de desorientación y desesperación se resuelven en un tono entre dramático y humorístico. Grace está agobiado, pero a la vez la necesidad de procurarse comida y vestido, sobre todo vestido, le acaba confiriendo un aspecto de lo cómico y estrafalario.

A todo esto saltamos al pasado, y allí nos enteramos de que Grace, pese a ser un biólogo brillante, ejerce de humilde profesor de ciencias en un instituto, todo a causa de sus estrafalarias teorías que, no obstante, llaman la atención de ¡Sí! ¡El Gobierno! Según se le revela, un organismo cósmico se está comiendo el Sol, literalmente. Pero no solo el Sol, toda estrella visible está infectada. ¿Todas? ¡No! ¡Una resiste y aún parece estar sana! y a partir de ese momento la vida de Grace va a cambiar mucho, mucho.

Siendo estrictos, PROYECTO SALVACIÓN no deja de ser un MARTE potenciado, con un protagonista enfrentado a una situación límite que le plantea problemas sucesivos que va zanjando con más o menos solvencia, aunque en esta ocasión tiene ayuda. La infección estelar ha alarmado, como no podía ser menos, a todo ser inteligente del Universo y Tau Ceti, que es la estrella sana, es como un faro al que todos acuden a investigar. Bueno, no todos; en un principio solo las naves de Grace y Rocky, un extraterrestre tan extraño como entrañable.

Las claves del éxito de la película son una sabia mezcla de aventura, humor y tragedia, con personajes que se ganan al espectador casi sin decir palabra, como Carl (Lionel Boyce), el hombre de negro asignado a Grace para vigilar sus pasos. No es un mero secundario hierático. La interacción entre ambos es uno de los aspectos destacables de la película porque Carl aporta el juicio del hombre sencillo, dotado de gran sentido común, que contrasta con el genio brillante, pero un tanto desordenado, de Grace.

Otro de los personajes fundamentales es Eva Stratt (Sandra Hüller), la jefa del proyecto, que hará todo lo necesario para que este salga adelante. Recluta a Grace, le informa del asunto y, confiando en él, le pone al frente del equipo técnico. Fría, eficiente, directa y con un objetivo claro, no da muestras de la menor ambigüedad, y si bien su vida es su trabajo, da ocasionales muestras de humanidad que acaban haciendo simpático al personaje: firme pero justo.

Y por último tenemos a Rocky, una de las bazas mejor jugadas. La interacción entre Grace y él se lleva gran parte del peso de la película, más allá de la misión principal, dando ese toque entrañable y evitando, aunque rozándolo ostentosamente, el melodrama.

El mayor acierto de la película es su tono. A diferencia de la tónica habitual de la ciencia-ficción contemporánea, dominada por el cinismo, las distopías deprimentes o premisas envaradas, los directores Lord y Miller apuestan por un concepto juguetón, ligero y optimista. Se recupera la tradición de la ciencia-ficción clásica que espera un futuro esperanzador y mantiene la fe en la inteligencia humana, presentando la ciencia como la solución de los problemas y no como su origen.

Pero esto tiene un precio: la falta de ambición. Tanto en el argumento de Weir como en la dirección de la película. Lo aclaro: la película es espectacular, por supuesto; tenemos escenarios grandiosos, peligros infranqueables y hazañas increíbles que dejan con la boca abierta... pero eso ya lo vimos en MARTE. Y oiga, sí, eso está muy requetebien, pero de alguna forma me esperaba otra cosa, no más de lo mismo.

Vale que en esta ocasión tenemos un coprotagonista de lo más salao, y una premisa diferente, pero eso de ver astronautas ingeniosos sacando petróleo de donde no lo hay y salvándose por los pelos ya está muy visto. Como descargo, las historias pueden no ser originales, pero si se cuentan bien y cumplen su cometido de entretener al espectador. En ese sentido, PROYECTO SALVACIÓN cumple más que de sobra, y de seguro que saldrá satisfecho del cine, pero no vaya esperando algo radicalmente revolucionario.

La duración tampoco ayuda, más de dos horas y media, que, sin hacerse pesadas debido al buen ritmo de la narración, pueden llegar a incomodar, sobre todo en la parte central de la película, donde esta se hace más morosa con, quizá, un exceso de explicaciones y detalles, que no por interesantes tampoco aportan mucho al discurrir de las aventuras de Grace y Rocky.

En resumen, accesible, divertida, entrañable y espectacular, sin dobleces ocultas ni mensajes extemporáneos que no aportan nada, consigue llegar a un público amplio combinando lo más fascinante de la ciencia-ficción hard con la cordialidad que desprenden las películas de colegas. De esas pelis que se terminan de ver con una sonrisa en los labios.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(983 palabras) Créditos