WORLDBREAKER
WORLDBREAKER EE. UU.,
Título original: Worldbreaker
Dirección: Brad Anderson
Guión: Joshua Rollins
Producción: Martin Brennan, Tracy Mercer, Jib Polhemus
Música: Matthew Rogers
Fotografía: Daniel Aranyó
Duración: 95 min.
IMDb:
Reparto: Billie Boullet (Willa); Luke Evans (Padre); Milla Jovovich (Madre); Meadow Williams (Guardia); Mila Harris (Rosie); Charis Agbonlahor (Soldado); Chris Finlayson (Kodiak);

Hay dos tipos de personajes que deberían estar prohibidos en las artes y las letras: los niños estragulables y los adolescentes estrangulables. WORLDBREAKER, entre otros despropósitos, cuenta con el protagonismo de una adolescente estrangulable que causa desgracias dentro de desgracias.

Pero antes hablemos de la película y su delirante argumento. A causa de la maldad intrínseca del ser humano (ya saben, cambio climático y esas cosas) se abren en la superficie terrestre una serie de grietas por las que salen unos bichomonstros de aspecto terrorífico que se dedican a matar a todo aquello que quede a su alcance, la batalla contra semejantes engendros es poco productiva y estos avanzan poco a poco ante una humanidad cada vez más menguante. Como punto de partida es desquiciado, aunque con peores invenciones hemos lidiado, pero la cosa empeora: si el bichomonstro no te mata, te infecta, y te convierte en un engendro más aterrador aún: los híbridos, mitad bichomonstro mitad humano con un aspecto muy poco saludable. ¿Esto es todo, amigos? ¡Que va! El proceso de hibridación afecta plenamente a los hombre pero solo a algunas mujeres, eso ha llevado a que los ejércitos, ya de por si muy mermados, prioricen la recluta de mujeres, que a partir de cierto punto son las que llevan el peso de la lucha contra los bichomonstros.

En este escenario es donde se cría Willa (Billie Boullet), a cargo de su padre (Luke Evans) herido de guerra que ya no está en condiciones de prestar servicio en el frente. Su madre (Milla Jovovich) es, sin embargo, una destacada líder de la resistance, que guía con mano firme y espada en ristre (tiene su explicación) a sus huestes contra bichomonstros e híbridos.

Lo que podría haber sido una entretenida a la par que angustiosa película post-apocalíptica, con un toque intimista donde unos padres abnegados educan a su hija en las cosas guerreras, acaba convertida en una sucesión de episodios más o menos conectados pero que no terminan de funcionar en conjunto en ningún momento.

Empezando por la propia Willa y la relación con sus padres. El padre se empeña en inculcarle valores y contarle historias sobre la Grieta, centradas principalmente en la figura de Kodiak (Chris Finlayson), un guerrero mítico que descubrió la forma de matar a los bichomonstros cortándoles la cabeza (de ahí lo de las espadas) y aplastándoles el cerebro. Podríamos pensar que Willa se comportaría como una superviviente: silenciosa, alerta, inquisitiva, desconfiada, pero no, se comporta como una adolescente malcriada que está esperando el último iPhone para su cumpleaños. Respondona, sarcástica, idealista, aunque eso si, apegada a sus padres, no da el perfil de niña criada entre el caos y la destrucción. Podríamos pensar que está sobreprotegida por sus padres y de ahí su carácter irritante, pero no, es que el personaje está construido de esa manera, completamente fuera del foco de la película.

¿Se acuerdan de la Newt de ALIENS? Eso sería lo esperable en Willa, alguien que ha vivido entre el horror y la destrucción debería haber tenido, cuando menos, un poco más de aprecio por la vida propia. Pues no.

Brad Anderson es un director especializado en series de televisión, su nombre suena sobre todo porque ha dirigido episodios de The Wire, Fringe o Invasión. En el cine su película más relevante fue EL MAQUINISTA, pero eso hace ya más de veinte años, y o bien ha perdido el pulso a las producciones largas o la elección de guionistas no parece la más adecuada, como en este caso, donde no está claro que es lo que nos quiere contar Joshua Rollins, si una historia de relaciones familiares y crecimiento personal o una de zombis (si, WORLDBREAKER podría haber sido una de zombis).

Siendo indulgentes, al menos se intenta dar un tono intimista en vez de tirar de explosiones continuas o grandes planos de ciudades arrasadas, prefiere quedarse cerca de sus personajes y de su rutina de supervivencia. La parte central, con la relación entre padre e hija con un tono doméstico, es lo que mejor funciona de la película. Luke Evans cumple como padre agotado, que sabe que los buenos tiempos dentro de los malos tiempos también tendrán su fin, y eso será justo cuando Willa despliega todo su potencial como personaje estrangulable y desata los infiernos.

Otro de los puntos decepcionantes es la presencia de Milla Jovovich. Queda claro que está solo como gancho publicitario porque la película maltrata su personaje, hasta el punto de que podrían haber prescindido totalmente de él sin problemas. Las aún más breves apariciones de Kodiak, en su papel de leyenda mítica, son más contundentes que las de la madre en unos episodios que se suponen heroicos, pero que por poco no rozan el ridículo.

De nuevo nos encontramos ante una película de zombis sin zombis, los bichomonstros y los híbridos que los sustituyen son aterradores, pero sin un marco de referencia que habría despejado el desarrollo de otros aspectos de una película, que, desde mi punto de vista, nadie lamentará no haber visto.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(839 palabras) Créditos