Sinopsis
Fecha estelar 47391.2. Una nave muy dañada atraviesa el Agujero de Gusano. Sus tripulantes, una mujer y tres hombres, son transportados a DS9. Al principio, Sisko y sus oficiales no consiguen comunicarse con ellos, pues el traductor universal no parece capaz de traducir su idioma. Pero estos seres tienen una extraordinaria habilidad para entender y hablar otras lenguas, de modo que muy pronto consiguen hacerse entender. La mujer, Haneek, establece una fluida comunicación con Kira, relatándole las penosas vicisitudes por las que está atravesando su pueblo, los Skrreeans. Haneek le cuenta a Nerys que su mundo fue invadido por los T-Rogorans, raza que, poco después, caería bajo el yugo de una potencia estelar conocida como El Dominio. Los Skrreeans vienen huyendo del Cuadrante Gamma, buscando Kentanna, planeta del que hablan sus leyendas y que, según estas, se encuentra al otro lado de lo que ellos llaman El Ojo del Universo; o sea, el Agujero de Gusano. Según Haneek, hay otros tres millones de skrreeanos esperando al otro lado del Portal.
Sisko decide buscarles un nuevo hogar en el Cuadrante Alpha. El elegido es Draylon II, un planeta de Clase M que aún no ha sido abierto a la colonización, y que Ben considera muy adecuado a las necesidades de una raza de agricultores. Pero Haneek, obsesionada con encontrar Kentanna, acaba concluyendo, tras examinar un mapa estelar, que ese mundo legendario es, en realidad, Bajor.

Episodio que pretendía plantear los problemas de los refugiados, SANTUARIO ha sido considerado, por ciertas personas muy significadas
, uno de los capítulos imprescindibles
de DS9. Tal consideración obedece, para no variar, al pensamiento políticamente correcto
que, allá por la década de 1990, empezaba a dar sus primeros siniestros coletazos en la televisión americana.
Lo cierto es que, no careciendo de interés, este SANTUARIO es tan intrascendente en el devenir de la serie como el anterior PRESENTIMIENTO. Los trekkies serios sólo nos acordamos de él porque, por segunda vez en DS9, y en esta ocasión ante los oficiales de la Flota Estelar, se hace mención de El Dominio. Por lo demás, la historia que relata peca de demasiado buenista y tramposa. Sobre todo, para un espectador actual, con las neuronas sanas y no carcomidas por el virus woke. con el suficiente buen criterio como para detectar estos mensajes adoctrinadores.
La situación planteada puede recordar la de algunos pueblos, o una parte de ellos, que se vieron forzados a huir de sus tierras, buscando otras donde asentarse y vivir en paz. Y aunque algunos skrreeanos, como Tumak y otros, son bastante conflictivos, el guión retrata a la mayoría de estos seres como pacíficos e incluso bonachones, lo que es de una ingenuidad absolutamente increíble. Si los conflictos entre los residentes de la estación y estos seres no van a más, es, sencillamente, porque siendo tres millones, no pueden desembarcar en una instalación pensada sólo para atender a un máximo de siete mil personas.
El punto de inflexión del relato lo marca la súbita decisión de Haneek de considerar que Bajor es Kentanna, lo que le lleva a rechazar la proposición de Sisko sobre Draylon II. En vano intenta Kira hacerla desistir. La skrreeana sigue en sus trece, de modo que Nerys transmite su petición al gobierno provisional, aun temiendo que este la rechace, opinión compartida por Varani.
Y, en efecto, las autoridades la rechazan, pero con tan buenas maneras, que casi parece que estuvieran disculpándose por hacerlo. En vez de limitarse a exponer sus razones para no aceptar a los skrreeanos, tanto la ministro (no ministra
, demonios) Rozhan como su asistente gastan saliva en intentar que Haneek entre en razón, cuando lo que deberían haber hecho es decir simplemente no y ya está. Sobre todo, ante la actitud de Haneek, que se niega a aceptar lo que le dicen, se gira hacia Kira y le pide, casi le exige, que abogue ante los políticos bajoranos en su defensa. Algo que Nerys no puede hacer, porque es una militar y debe obedecer las órdenes de sus superiores, y porque está convencida de que los skrreeanos, a pesar de sus buenas intenciones, no harían más que agravar los problemas por los que atraviesa Bajor. Por otra parte, no acaba de entender la fijación de Haneek con Bajor, teniendo la oportunidad de poseer un mundo propio, perfectamente adaptado a su forma de vida.
La conclusión es amarga y muy políticamente correcta, por lo que no acabó de convencer a este fan. Los skrreeanos no tienen más remedio que irse a Draylon II, pero no parecen hacerlo de buen grado. Haneek, por su parte, no oculta el rencor que le guarda a Kira. No hay más que ver cómo se despide de ella. Lo que hizo hervir mi sangre de trekkie de La Vieja Guardia, fue ver a Nerys avergonzada ante las palabras de la skrreeana. Tal actitud no casa bien con el carácter de la indómita bajorana.
El mensaje que Frederick Rappaport parece querer transmitirnos con su guión, es que debemos ser generosos
con los refugiados
que nos pidan asilo, aunque nosotros también tengamos problemas, porque tal vez esos forasteros puedan ayudarnos a superarlos. Este concepto tan solidario
queda muy bien en una serie de televisión o en una película, pero no se corresponde con la cruda realidad. La experiencia histórica ha demostrado, más allá de toda duda, que cuando una sociedad acepta en su seno un elevado porcentaje de población foránea, los problemas de esa sociedad, lejos de solucionarse, se complican. Si los skrreeanos hubieran sido tan sólo unos pocos miles, quizá el gobierno provisional les hubiera permitido asentarse en Bajor. Pero tres millones... A pesar de la prepotencia buenista de Haneek, es más que posible que no hubieran podido hacer prosperar sus cultivos, y entonces... ¿Qué habrían tenido que hacer los bajoranos? ¿Quitarse ellos la comida de la boca para alimentar a los skrreeanos? ¿Compartir con ellos sus menguados recursos, por aquello de la solidaridad
? Insisto: todo muy buenista, pero nada real.

Rappaport intentó animar algo el cotarro con el pasaje del joven skrreeano que, ante la negativa bajorana a aceptar a su gente en su mundo, se hace con una nave y pretende aterrizar en Bajor por las buenas o por las malas, como los que saltan las vallas en Ceuta o Melilla ante la pasividad de quienes tienen la obligación de defender nuestras fronteras. Los bajoranos, por supuesto, actúan como deben y envían un par de patrulleros para interceptar al intruso. Toda la secuencia es muy dramática, insistiendo en que el piloto de la nave intrusa es sólo un muchacho ofuscado. Pero no debemos olvidar que el chico no tiene nada de inofensivo, y, de hecho, es él quien provoca su propia muerte al disparar contra las naves bajoranas. Y aunque el general bajorano Hazar, más que nada por quedar bien con sus aliados federales, trata de solucionar el problema sin violencias, lo cierto es que, para cualquier persona medianamente sensata, estaba en su perfecto derecho a derribar cualquier nave que intentara descender ilegalmente en su planeta.
Algo que canta más que un sobaco mal fregado, es eso de que Haneek insista cerrilmente en que Bajor es Kentanna. En ningún momento se explica cómo ha llegado a semejante conclusión. Simplemente, mira en el ordenador un mapa del sistema bajorano y, ¡Zas! se le ilumina la bombillita en el cerebro. Es sencillamente absurdo. Sin embargo, la cosa tiene otra lectura, políticamente incorrecta. Draylon II puede ser un mundo apto para la vida humanoide, con abundancia de agua, grandes zonas de temperaturas suaves y tierras fértiles, ideales para gente dedicada preferentemente a la agricultura. Pero claro, es un planeta virgen, que requerirá de los colonos un esfuerzo continuado considerable y no pocos sacrificios. Tal vez Haneek pensara que, con la excusa religiosa de Kentanna, podría instalar a su pueblo en un mundo ya civilizado. De acuerdo en que Bajor, que ha soportado durante sesenta años la terrible ocupación cardasiana, no está precisamente en una situación muy boyante, como dijo Picard en el piloto; pero, así y todo, posee recursos que los skrreeanos no tendrían en Drylon II, en caso de que las cosas no les fueran bien. Y sí: Haneek está en su derecho de pensar así; pero los bajoranos también están en su derecho de rechazar tajantemente semejante pretensión.
El episodio se filmó y emitió en 1993, hace treinta y tres años, nada menos. Si se rodara hoy, con el cáncer del wokismo exacerbado haciendo metástasis en un Occidente con el norte cada vez más perdido degradado moral y socialmente, veríamos como los bajoranos, aunque se estuvieran muriendo de hambre, acogerían con los brazos abiertos a los skrreeanos. De traca.
Con todo, SANTUARIO tiene algo que, por sí solo, ya despierta la simpatía del trekkie veterano: la presencia de William Schallert, que interpretó al cargante funcionario federal Nilz Baris en el mítico LOS TRIBBLES Y SUS TRIBULACIONES, de TOS.
El joven que da vida al desagradable Tumak es Andrew Koenig, hijo de Walter Koenig, el inolvidable Pavel Chekov.
Y en el breve pero decisivo papel de la ministro Rozhan, tenemos a Kitty Swink, esposa nada menos que de Armin Shimerman, el inimitable Quark.
Dejando estos simpáticos detalles aparte, este SANTUARIO, a pesar de estar muy bien valorado por ciertos fans desnortados, para este trekkie de La Vieja Guardia no pasa de mediocre. Un episodio que prácticamente no aportó nada al desarrollo de la serie.
EE. UU.,