Cada vez es más frecuente que el cine de ciencia-ficción chino llegue a las pantallas de occidente, todo ello gracias a los cada vez más numeroso servicios de streaming que abundan en el mercado. Y es que poco a poco el género sigue dando de qué hablar con historias frescas e interesantes, aunque eso ocurre más a menudo en la literatura que en el cine. Pero en los últimos años, pese a que el blockbuster de alto presupuesto sigue siendo la norma en China, muchas de esas películas buscan ofrecer algunos puntos de interés en sus historias con el fin de no quedarse en la simple serie B de alto presupuesto. PER ASPERA AD ASTRA (2006) trata de seguir esa línea de una forma curiosa.
En un futuro más o menos cercano, la humanidad (o mejor dicho, los chinos) ha alcanzado las estrellas y se han lanzado más de cien naves con cientos de pasajeros, todo ello en espera de alcanzar planetas similares a la Tierra para su colonización. Dado que el viaje dura años y los tripulantes deben permanecer en hibernación, existe el riesgo de daño cerebral al dormir durante décadas. No obstante, las naves incluyen inteligencias artificiales que controlan los sueños del pasajero y permiten que este tenga sueños previamente elegidos con el objetivo de mantener la mente activa. Además, nadie puede vigilar lo que se sueña y el soñador habita mundos de su elección sin recordar quién es.
Xu Tianbiao despierta de pronto, pero luego de que las IAs le recuerden quién es y cuál es su misión, éste descubre que ha habido una explosión que amenaza a toda la misión, por lo que es necesario despertar a Li Simeng, la capitana, y a unos cuantos técnicos. Pero las cosas no serán nada sencillas: los controles para sacar a la tripulación de sus sueños comienzan a fallar, por lo que deberá entrar ilegalmente en algunos sueños para traer de vuelta al personal calificado. Si bien al inicio logra despertar a la capitana y a un ingeniero para tratar de salvar la misión, todo indica que hay un boicot dentro de la nave y que la clave está justamente en los mundos oníricos del resto de los durmientes.
La cinta se presenta como un relato de aventuras trepidante y estrambótico en donde la acción no se detiene. En un estilo dirigido a la generación Tiktok, la producción bombardea al espectador con imágenes sin parar buscando mantener la atención a toda costa. Si bien cuando los protagonistas se mantienen despiertos las imágenes son oscuras y manifiestan la inmensidad del espacio interestelar, en el mundo de los sueños todo es sumamente colorido y el ritmo apunta a ser una montaña rusa de emociones y situaciones cómicas.
La historia no solo tiene claros sus referentes, sino que se burla de ellos constantemente. Desde los mundos dickianos (especialmente la novela UBIK) hasta la trilogía de Matrix son parodiadas en un festín de gags y aventuras sin fin. Aunque es necesario comentar que la cinta no siempre se centra en el humor y el asunto se pone serio cuando la nave se encuentra en verdaderos aprietos. De la misma forma, diferenciar entre sueño y realidad puede ser problemático, pero dado lo artificioso de los sueños, muchas veces es posible encontrar pequeñas pistas para determinar si se está en el mundo real o no.
Pero el mundo de los sueños resulta ser el verdadero núcleo de la película y su saturación de efectos especiales puede ser un tanto excesiva. Sin embargo, en este medio es donde la producción se luce de formas muy creativas. Hay personas que habitan mundos de mafiosos en donde ellos son los líderes, mientras que otras son felices habitando y guiando sueños musicales o bélicos. Uno de los escenarios oníricos más frecuentes que seguramente todos han soñado alguna vez es el de estar en la escuela sumamente preocupados dado que no se han entregado deberes o con miedo a reprobar un examen del que no se ha estudiado nada. Así, en estilos de animación digital 3D, stop motion y animación tradicional, los personajes se desplazan por mundos por demás disparatados.
Si bien el espectador se encuentra ante una historia de entretenimiento palomitero atractiva aunque excesiva a ratos, los departamentos técnicos de la producción que ahora comentamos sobresalen sobremanera. Los actores que interpretan a Xu Tianbiao y la capitana Li Simeng tuvieron que estar más que atareados en el departamento de maquillaje y vestuario, mismo que a lo largo de la cinta los transforma en toda clase de personajes que participan en los diversos mundos oníricos. De igual forma, los efectos especiales, el sonido y el trabajo de edición sobresalen para plasmar en pantalla un blockbuster imparable en el que la creatividad se desborda continuamente.
A nivel de guion, la aventura espacial se presenta como una historia casi sacada de manual: un grupo de personajes deben arreglar las fallas estructurales que se han presentado en una nave y deben hacer todo lo necesario para sobrevivir; situaciones ya leídas y vistas un millón de veces por los gustosos del género de la ciencia-ficción. En cambio, la aventura onírica, más cercana a la aventura virtual, retoma fórmulas ya vistas no solo por el anime (animación japonesa), sino también por el donghua (anime chino). Las aventuras alocadas por mundos virtuales o fantásticos están más que probadas en estos medios animados, por lo que la historia no duda en emplearlas; el encuentro con un jefe final resulta un cliché que sigue siendo atractivo para numerosos espectadores ya sea en la animación asiática o los videojuegos. Incluso la historia juega con un final más abstracto en donde el espectador debe interpretar lo observado para entender el cierre del conflicto, todo ello acompañado de un power up: recurso reutilizado hasta el cansancio en los animes de peleas con súper poderes en donde el protagonista, casi derrotado por el jefe final, milagrosamente obtiene nuevos poderes que le permiten dar la vuelta a la batalla y salir victorioso.
En definitiva, una cinta de entretenimiento puro que destaca por su apartado técnico. Si bien está sobre saturada de efectos especiales y su tono frenético puede alejar al público que no está habituado al ritmo del anime más comercial, su parodia de algunas obras clásicas del género no dejará indiferente a nadie. Por ello, resulta ideal para un domingo en la tarde de diversión y disfrute a lado del contenedor más grande de palomitas que se tenga a la mano.
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