...el espectáculo para el hombre es el hombre; lo demás es escenario.
Sinopsis
El texto en primera persona narra un viaje por la Tierra, el sistema solar y por el tiempo. El narrador entablará conversaciones profundas con multitud de personajes y en las que se comentarán temas de lo más diverso.
Un exhaustivo recorrido
—Hay poca diferencia, Alberto, en ir a la deriva o seguir un rumbo impuesto. El iceberg: ¿deriva o sigue el rumbo impuesto por la corriente?
El protagonista recorrerá la Tierra, la exótica Polinesia, la isla de Mallorca, los países nórdicos europeos, los Estados Unidos de América y hablará con todo tipo de personas y analizará la sociedad del momento, sus problemas y carencias, así como sus aspiraciones.
Además de estos países encontrarán otros:
El país de las máquinas
—Para que la producción resulte económica, fabrican a la cadena. Cada hombre ejecuta la misma operación mil veces al día, trescientas mil veces al año, tres millones por década. ¡Siempre los mismos gestos! Son hombres máquinas. Para tener muchas máquinas, se han convertido en máquinas.
El país de la imprevisión
Los dirigentes gobiernan al día, sin pensar en el mañana. Somos víctimas de la imprevisión de nuestros abuelos; y nuestros nietos lo serán de la nuestra.
El país de la organización y de la planificación
...define las características del grupo humano dentro del cual debe buscar su media naranja, para que sea efectivamente su media naranja y las simientes produzcan naranjitas perfectas.
Y así recorrerá otros países en los que quedará patente lo mejor y lo peor de cada uno.
Hay muchas ideas a lo largo del libro que recuerdan obras posteriores de la ciencia-ficción como por ejemplo del inventor que quiere robar horas de sueño para hacer una humanidad más productiva como lo son los insomnes de MENDIGOS EN ESPAÑA o la compra de tiempo a quien no lo vaya a usar en provecho de personas con más iniciativa.
Se citan diversas obras y autores del género que van desde Verne y Wells hasta los seres metálicos de LA MUERTE DE LA TIERRA, de J. H. Rosny Ainé, además de textos y autores clásicos y contemporáneos.
Es en suma una extensa obra que recorre el mundo, el universo y el tiempo comparando sociedades y seres, a veces con humor, es la ruta que sigue un viajero curioso y observador. La prosa en ocasiones es recargada, un poco pomposa al estilo de la época, pero que no impide una lectura interesante y altamente profunda.
Por tierra, mar, aire, la Luna, Marte, Venus y el futuro
En este libro Buigas habla de pintura, de teatro, de música, de literatura, del sentido del deber, del sexo masculino y del femenino, del amor, de la comida sintética, de la transmisión del pensamiento, del libre albedrío, de la mente colectiva, en conversaciones con un montón de personajes diversos con los que comparte un trayecto en barco o avión. A veces son profundas reflexiones y en otros momentos situaciones cómicas para llegar en las últimas páginas al final del viaje. Humanos que viven en bóvedas bajo tierra, un observatorio astronómico en la Luna, marcianos que hablan alemán porque lo han oído por radio, venusianos y mujeres bellas de las que el protagonista se enamora y de todo lo que el futuro puede traer.
Hay una extensa lista de ingenieros que un día empezaron a escribir ciencia-ficción o ficción científica o ficción especulativa como Nevil Shute que empezó escribiendo con seudónimo para que su labor profesional no se viera afectada. Como él otros acompañaron su profesión con la literatura y en algunos casos dejaron la ingeniería para dedicarse a escribir historias en las que siempre hay datos, situaciones o personajes relacionados con la profesión.
Aunque en algún momento el estilo pueda resultar ampuloso, pues no deja de ser una obra hija de su tiempo y lugar, vale la pena embarcarse en este recorrido en la compañía de un personaje de curiosidad insaciable que, como un Gulliver, un Simbad o un Ulises encontrará mundos diversos y los describirá.
El autor
Carles Buïgas i Sans (Barcelona, 1898 - 1979), fue ingeniero y luminotécnico español, conocido principalmente por haber diseñado la Fuente Mágica de Montjuic. Creció en el seno de una familia acomodada que, debido al trabajo de su padre, se trasladó a Uruguay cuando Carles tenía siete años. Volverían a Barcelona y en 1916 ingresó en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona, pero no finalizó sus estudios al empezar a trabajar en calidad de ayudante del proyecto de la Exposición de Industrias Eléctricas de Barcelona. Tiempo después obtuvo el título en la École de Genie Civil de París. En 1922 empezó a diseñar su primer proyecto de fuentes y saltos de agua luminosos y después el de la famosa fuente para la Exposición Internacional de 1929. Durante la guerra civil española se instaló en París y ganó renombre internacional pero muchos proyectos para los que fue llamado se detuvieron debido a la crisis tras la Segunda Guerra Mundial.
Otras obras que escribió dentro del género son LA NAVE LUMINOSA y LA EXTRAORDINARIA AVENTURA.
Carlos Buigas