
Jerônymo Barbosa Monteiro (San Pablo, Brasil, 11 de diciembre de 1908 - 1 de junio de 1970), cuyo nombre completo es Jerônymo Barbosa Monteiro, fue un prolífico escritor, periodista y editor, uno de los primeros escritores brasileños en cultivar la ciencia-ficción. Por ello lleva el título de padre de la ciencia-ficción brasileña
.
Entre sus primeros y más importantes trabajos se encuentran la creación del primer detective de la ficción nacional brasileña, Dick Peter . En consecuencia, también se lo considera el pionero del género policial a través de la obra O COLECIONADOR DE MÃOS, del año 1933.
Además, fue un referente en el radioteatro y gran difusor de la cultura: fundó la Sociedad Brasileña de ciencia-ficción en 1964 y dirigió la edición brasileña de la revista Fantasy and Science Fiction, donde otorgó un gran espacio a los autores locales. En la década de 1990, la Isaac Asimov Magazine (edición brasileña de Asimov´s Science Fiction) creó el Premio Jerônymo Monteiro en homenaje al escritor.
Entre sus obras más destacadas se encuentran clásicos del género como TRÊS MESES NO SÉCULO 81 (1947), A CIDADE PERDIDA (1948) y OS VISITANTES DO ESPAÇO (1963).
Si bien los primeros antecedentes en la ficción científica o fantaciencia
se pueden hallar en el último cuarto del siglo XIX, como la novela O DOUTOR BENIGNUS del brasileño de origen portugués Augusto Emílio Zaluar y el cuento O IMORTAL de Machado de Assis, la ciencia-ficción como tal en Brasil transitó un proceso similar al del resto del subcontinente. Durante la primera mitad del siglo XX pasó de las publicaciones de estilo pulp a una posterior y progresiva consolidación literaria que duró solo un par de décadas, teniendo como punto de referencia general los sucesivos golpes de Estado que asolaron la región, particularmente en la década de 1970.
Aquel período, que marca la consolidación del género desde los tempranos años 1940, estuvo marcado por la figura fundacional de Jerônymo Monteiro y por un posterior impulso editorial en las décadas de 1960 y 1970, que sentó las bases definitivas para el género.
Antes de la aparición de estos títulos, solo se pueden referenciar obras aisladas de autores que cultivaban la literatura generalista. A saber: Gastão Cruls, un escritor que supo abordar la ficción amazónica, la aventura y los denominados romances
, o Monteiro Lobato y Menotti del Picchia, este último un destacado representante del Modernismo en Brasil.
Por ejemplo, los temas tratados en la novela A CIDADE PERDIDA, tales como la existencia contemporánea de civilizaciones ocultas y la búsqueda de un pasado americano no escrito y alternativo, ya habían sido explorados por autores como el propio Gastão Cruls en su obra AMAZÔNIA MISTERIOSA, publicada en 1938.
Sus obras fundamentales

TRÊS MESES NO SÉCULO 81 (1947): TRES MESES EN EL SIGLO 81, en castellano, es un clásico que aborda los viajes en el tiempo y el conflicto de la humanidad con los marcianos, a la vez que explora una rebelión contra las élites masificadoras.
La historia se centra en la experiencia maravillosa de un hombre del siglo XX que, con una máquina, es transportado miles de años hacia el futuro (de allí el nombre de la obra). Cuando despierta en el siglo LXXXI, se encuentra con que la humanidad ha sufrido una profunda transformación producto de los avances tecnológicos, la planificación social y el dominio de las fuerzas de la naturaleza.
Durante el tiempo que permanece en ese mundo futurista, cree observar una civilización aparentemente perfecta, dado que las enfermedades han sido erradicadas, la pobreza ha desaparecido, las guerras son un recuerdo remoto y la ciencia regula todos los aspectos de la vida colectiva. Por otra parte, las ciudades funcionan con una eficiencia admirable y los habitantes disfrutan de una existencia cómoda y segura. Sin embargo, pronto se visión idílica se empieza a desvanecerse a medida que profundiza en el conocimiento de esa sociedad. Lo que a primera vista se presenta como una sociedad utópica rápidamente se transforma en un escenario distópico: bajo esa superficie de armonía y progreso existen inquietantes renuncias sociales y colectivas.
La individualidad, las pasiones humanas, la libertad de elección e incluso ciertas manifestaciones artísticas y espirituales parecen haber sido sacrificadas en nombre de la estabilidad social.
La novela se desarrolla entonces como una exploración de las tensiones entre progreso y libertad, ciencia y humanidad, orden y creatividad (conceptos que, casualmente, conforman los estandartes filosóficos del positivismo de la bandera brasilera, cuyo lema reza: en Orden y Progreso
).
De esta forma Monteiro utiliza el viaje temporal para interrogar el destino de la civilización moderna y preguntarse qué precio podría tener la construcción de un mundo perfecto.
Aunque influida por obras clásicas como THE TIME MACHINE y las grandes utopías científicas de principios del siglo XX, la novela posee una identidad propia. En lugar de centrarse en aventuras espectaculares, dedica gran parte de su espacio a describir instituciones, costumbres, tecnologías y formas de organización social. Así se convirtió en una de las primeras tentativas brasileñas de imaginar sistemáticamente el futuro, en consonancia con otras obras del subcontinente.
Vista hoy, TRÊS MESES NO SÉCULO 81 resulta especialmente interesante porque anticipa debates que siguen vigentes: la automatización, la tecnocracia, la vigilancia social, la ingeniería genética y la posibilidad de que una sociedad excesivamente racional termine empobreciendo aquello que nos hace profundamente humanos.
Por ello, suele considerarse, junto con A CIDADE PERDIDA, una de las obras fundacionales de la ciencia-ficción brasileña y uno de los textos más ambiciosos producidos por Jerônymo Monteiro durante la etapa pionera del género en Brasil.
—Bueno... es una historia muy larga. El tío Adolfo murió en Venezuela hace un año y yo recibí una vieja maleta que él dejó. Dentro de ella, junto con otras baratijas, venía un trozo de reja de hierro forjado, muy antiguo y de un diseño realmente curioso. Nunca le presté atención a aquello. Al contrario, sin comprender qué motivo podría haber llevado a mi tío a guardar pedazos de hierro viejo, varias veces estuve tentado a tirarla a la basura. Un día, sin embargo, todo cambió respecto al
hierro viejo. Fue lo siguiente: me encontré con Salvio en la ciudad, después de mucho tiempo sin vernos. Ya sabes. Conversación va, conversación viene, hablamos del tiempo en que trabajamos juntos en la Sorocabana, recordamos a los compañeros que extrañábamos y, al final, Salvio me llevó a la habitación donde vive, por los lados de Paraíso. En su habitación solo había libros. Libros por todos los rincones, en los estantes, dentro del armario, sobre las mesas y apilados en el suelo. Y lo interesante es que sus libros son de esos que uno ve, agarra, palpa, hojea y no quiere soltar más. Todos indicaban que Salvio tiene un espíritu investigador, dedicado a estudios pintorescos, apasionantes y tal vez... extraños. Sé bien que no todos aprueban el tipo de especulaciones a las que Salvio se entrega, pero él es sincero. Algunos espíritus menos abiertos tal vez hasta sientan cierto recelo ante sus preocupaciones y sus ideas. Pero esos son tontos. En realidad, no hay nada misterioso o peligroso en la especialidad que Salvio adoptó. Yo ya sabía ciertas cosas, pero solo ese día pude comprender mejor a nuestro amigo, y me di cuenta, entonces, cuán totalmente ajenos a todo lo que yo había pensado eran los estudios a los que él se dedicaba. ¡Es increíble cómo en este mundo hay cosas importantes de las que ni siquiera sospechamos y que, sin embargo, llenan la vida de multitudes!

A CIDADE PERDIDA (1948): LA CIUDAD PERDIDA es una novela de aventuras y ciencia-ficción ambientada en el corazón de la Amazonia. Como tal es una propuesta arriesgada que utiliza una base científica para especular sobre los orígenes de la humanidad, situándolos en el continente americano y la región central de Brasil.
La trama sigue a una expedición que se interna durante meses en regiones inexploradas del Alto Xingú. Los viajeros enfrentan tribus hostiles, animales salvajes, pantanos, enfermedades y tormentas con el objetivo de encontrar los restos de una civilización desaparecida.
El motor de la búsqueda es una audaz hipótesis arqueológica: la existencia, en el interior de Brasil, de una antigua cultura descendiente de los atlantes. Los exploradores intentan demostrar que América del Sur —y particularmente Brasil— sería el vestigio de un continente primordial desaparecido; una idea que mezcla especulación científica, arqueología fantástica y mitos sobre la Atlántida.
A medida que la expedición avanza, el relato combina elementos propios de la novela de exploración geográfica, el mundo perdido
y la ciencia-ficción temprana. La influencia de Julio Verne y, sobre todo, de Arthur Conan Doyle y porqué no Gastao Cruls, es evidente: selvas inexploradas, ruinas monumentales, pueblos ocultos y el descubrimiento de conocimientos olvidados por la civilización moderna.
Más allá de la aventura, la novela introduce reflexiones sobre el poder, la cooperación humana, la relación con la naturaleza y el destino de las civilizaciones. De esta forma, LA CIUDAD PERDIDA funciona tanto como misterio arqueológico como símbolo de un pasado alternativo para América.
O CONTO FANTÁSTICO (1959): Es una histórica antología publicada por la editorial Civilização Brasileira. Dicha obra fue seleccionada, anotada y prologada por Jerônymo Monteiro y tiene el honor de ser la primera antología de literatura fantástica dedicada exclusivamente a autores brasileños. Se publicó en el volumen 8 de la serie Panorama do Conto Brasileiro
y presenta veintiséis relatos cortos de autores brasileños del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
Relación con la Generación GRD
La sigla GRD proviene de Gumercindo Rocha Dorea, fundador de las Edições GRD, la editorial que entre fines de los años 1950 y las décadas de 1960 y 1970 publicó la primera gran colección sistemática de ciencia-ficción en Brasil. Alrededor de esa editorial se agrupó un conjunto de escritores que hoy se conoce como la Generación GRD
.
Jerônymo Monteiro es anterior a la GRD y, en cierto sentido, fue uno de sus maestros y precursores una década antes de que la editorial de Dorea comenzara a impulsar la llamada primera ola de la ciencia-ficción brasileña. Por eso, muchos estudiosos lo consideran el precursor de la Generación GRD más que un miembro pleno de ella.
La relación se volvió concreta cuando la editorial GRD publicó una de sus novelas más importantes, FUGA PARA PARTE ALGUMA (1961), dentro de la célebre colección de ciencia-ficción de la empresa. Esa edición es considerada uno de los títulos clásicos del catálogo GRD.
FUGA PARA PARTE ALGUMA es otra de las reconocidas novelas de ciencia-ficción, en este caso combinado con terror ecológico, escrita y publicada originalmente en 1961. La trama gira en torno a una invasión o plaga de hormigas asesinas, sirviendo como una alegoría social o de supervivencia.
Además, Monteiro colaboró activamente en la organización del fandom brasileño. Fundó clubes, impulsó convenciones y participó de las redes de escritores y aficionados que se desarrollaron paralelamente a la actividad editorial de GRD. De hecho, trabajó junto a autores y editores vinculados a GRD en la construcción de una comunidad específica de ciencia-ficción brasileña.
Algunas conclusiones
Como colofón podemos decir que Jerônymo Monteiro fue y está considerado como el padre moderno de la ciencia-ficción en Brasil, su aporte fue fundamental para dar empuje a un género que se consolidó una década después de la mano de la Generación GRD con una extensa obra publicada y años dedicados a la promoción de la cultura en general y de la ciencia-ficción en particular.
Traducción propia de A CIDADE PERDIDA.