SIGNAL ONE
SIGNAL ONE Canadá, Estados Unidos,

Las obras de ciencia-ficción que abordan el primer contacto desde un punto de vista científico abundan en la literatura anglosajona. Pero en el mundo del cine no siempre son frecuentes: una búsqueda en las innumerables plataformas de streaming ofrece cintas de esta temática que están más centradas en el terror o en el mero espectáculo de acción sin más. Pocas son las propuestas que abordan el asunto desde el punto de vista de científicos y académicos: ahí están CONTACTO (1997) y LA LLEGADA (2016) que incluyen personal calificado dentro de la propia ficción pero que da credibilidad a la historia que se está contando. En esta línea, SIGNAL ONE (2026) se presenta como una película heredera de las cintas mencionadas arriba que llama la atención por sus ideas y planteamientos.

La historia arranca con una charla TED en la que el magnate de la tecnología Sam Houston (Dennis Quaid) ofrece algunas respuestas curiosas sobre la búsqueda de vida extraterrestre. Su sentido emprendedor aunque excéntrico recuerda a cualquiera de las figuras que dirigen los grandes monopolios tecnológicos (ponga el lector el nombre de Elon Musk por mencionar solo un ejemplo). Pronto, el conferencista le asegura a la entrevistadora que él solo pone los recursos y que no ha hecho nada relevante, y a continuación señala de entre el público a Annika (Isabelle Fuhrman) como una gran científica de datos que pasara a la historia como la primera persona que logró tomar una fotografía de la materia oscura.

Luego de la charla, Sam invita a Annika a un proyecto secreto en una isla para aprovechar sus habilidades y estudiar un descubrimiento científico de gran alcance. Pese a los primeros regañadientes por parte de la científica de datos, al final el viaje a la isla se concreta. Pronto, la protagonista conoce a Charlie Kaminsky (Josh Hutcherson), otro científico de datos que también ha sido invitado al proyecto (Seguramente la mayoría de los espectadores brincarán de inmediato al observar que esta fórmula narrativa que nos lleva directamente al inicio de PARQUE JURÁSICO).

Dentro de la isla, los científicos visitantes conocen a Perry Glassner (David Thewlis), científico poco amistoso e inestable que no ofrece mucha información a los recién llegados y que deja a Annika y Charlie trabajando en el proyecto. Muy pronto, los científicos de datos quedan más que sorprendidos al observar que lo que se trabaja en la isla es una nueva tecnología cuántica que busca señales de civilizaciones extraterrestres y, de hecho, después de un arduo trabajo de investigación, ya ha permitido la detección de la primera señal. ¿Qué sigue a continuación? ¿Se debe dar a conocer a la humanidad el descubrimiento? ¿Es ético y seguro responder? ¿O se debe ocultar el asunto para evitar el pánico?

La cinta ofrece una historia sumamente honesta pese al bajo presupuesto de su producción. La modestia del guion contrasta con las grandes ideas presentes en la película, mismas que en general opacan el desarrollo de la trama. Así, los científicos de datos van y vienen en la isla solo para sentarse y conversar, por lo que lo realmente relevante se presenta a partir de los continuos descubrimientos y las discusiones acerca del primer contacto.

Frank Drake y el proyecto SETI son mencionados en varias ocasiones como los representantes de la búsqueda de inteligencias extraterrestres. Pero la exploración y detección de posibles señales de radio a partir de radiotelescopios se cuestiona como un método atrasado, poco efectivo y demasiado lento. Se señala que los métodos de detección deben replantearse por completo con algo similar a lo que se propone en la historia: una tecnología cuántica que permita el viaje instantáneo de la señales y ofrezca un avance significativo en la búsqueda. Si bien no se menciona explícitamente la paradoja de Fermi, ésta está presente en todo momento cuando se habla de las nuevas técnicas.

Las discusiones sobre la forma que pueda tener la vida y la inteligencia extraterrestre también son cuestionadas frecuentemente. El antropomorfismo es un enemigo del ser humano y si bien la búsqueda de vida en el cosmos se planeta a partir de lo que se conoce en la Tierra, esto en el fondo puede convertirse en un sesgo que lo arruine todo. Asimismo, la poca originalidad en los diseños especulativos sobre la posible forma de la vida alienígena inteligente es criticada duramente como un ejercicio en el que se toma a un humano u otro animal y simplemente se le hacen variaciones morfológicas para presentarla como humanoides reptilianos, insectoides o robóticos.

De regreso con la historia, SIGNAL ONE tiene muy claros sus referentes, por lo que busca cuestionar algunas ideas clásicas en torno al primer contacto y darles algunos giros interesantes. Dado que ya se ha abordado el tema de la detección de una señal extraterrestre, la cinta explora ahora las consecuencias de dar una posible respuesta. En este sentido, los guiños a Cixin Liu y su famosa Trilogía de los tres cuerpos están más que presentes con todo y teoría especulativa sobre el Bosque Oscuro, aunque la cinta también busca darle un giro diferente a las ideas propuestas por el famoso autor chino.

La trama no está a la altura de sus grandes ideas, pero la banda sonora se presenta como un gran acierto. Si bien algunos tropiezos de guion hacen que el espectador se rasque la cabeza, la música, resulta curioso, está puesta no para resaltar lo que le sucede a los personajes, sino para potenciar el impacto de las ideas propuestas. Así, cada descubrimiento y planteamiento en la historia se resalta con sonidos electrónicos muy atmosféricos y experimentales.

Los personajes, en general, cumplen su cometido como científicos de datos acartonados que solo están ahí para ofrecer los impactantes descubrimientos. Si bien Annika tiene un pasado trágico con el que se quiere reconciliar, en realidad vemos pocos matices en su personalidad; lo mismo sucede con Charlie, que al igual que la científica, solo está ahí para proponer hipótesis de trabajo frente a los eventos que ocurren. Sam Houston, también resulta curioso, apenas se presenta como el magnate tecnológico que en realidad si tiene escrúpulos pero se ve desbordado por el alcance de la investigación que ha financiado. Por su parte, Perry Glassner apunta más al científico excéntrico y de fórmula cuya inestabilidad pone todo patas arriba; el espectador se pregunta varias veces a lo largo de la cinta por qué Sam no lo ha sacado del proyecto.

En definitiva, una cinta de primer contacto cuyas grandes ideas se vuelven el aspecto más interesante frente a una historia demasiado modesta y que se olvida rápido. Si bien se presenta como una cinta con científicos de datos ficticios muy creíbles que plantean hipótesis ingeniosas para resolver los problemas que se van presentando, lo verdaderamente rescatable son sus discusiones y planteamientos realzados por una más que interesante y lograda banda sonora.

© Jorge Armando Romo,
(1.138 palabras) Créditos