RESTORE POINT
RESTORE POINT República Checa, 2023
Título original: Bod obnovy
Dirección: Robert Hloz
Guión: Tomislav Cecka, Robert Hloz, Zdenek Jecelin
Producción: Pavel Bercík, Jan Kallista, Silvie Michajlova, varios más.
Música: Jan Sleska
Fotografía: Filip Marek,
Duración: 115 min.
IMDb:
Reparto: Andrea Mohylová (Em Trochinowska); Matej Hádek (David Kurlstat); Milan Ondrík (Viktor Toffer); Václav Neuzil (Agent Mansfeld); Karel Dobrý (Rohan); Agáta Krystufkova (Dr. Petra Legerová); Katarzyna Zawadzka (Kristina Kurlstatova); Iveta Dusková (Dudková); Jan Vlasák (Capitán)

El cine de ciencia-ficción europeo lleva años sin alcanzar los niveles en cuanto a efectos especiales y espectacularidad de las producciones que nos vienen de Estados Unidos e incluso en esta última década hasta de Rusia y China. La excepción es el cine francés de mano de Luc Besson (EL QUINTO ELEMENTO, VALERIAN) o Jean-Pierre Jeunet (DELICATESSEN, LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS), además de sus aventuras americanas. Con alguna otra excepción más, los medios limitados, un conocimiento superficial de las claves del género y una narrativa no siempre satisfactoria.

En este ámbito podemos incluir RESTORE POINT, película checa, y, por lo tanto, y pese a la relativa cercanía, todo un producto exótico respecto a lo que se acostumbra a ver.

Robert Hloz, director y guionista, y los guionistas Tomislav Cecka y Zdenek Jecelin nos proponen un 2041 donde la tecnología de copiado de memoria y la resurrección están a la orden del día; cualquiera puede hacerse una copia de seguridad de sus recuerdos y a la vez ser revivido con diverso éxito si sufre una muerte violenta. El problema está en que la copia de la memoria resulta problemática pasadas 48 horas, lo que da lugar a toda una serie de circunstancias muy convenientes para el desarrollo de la película, que sigue a la detective Em Trochinowska (Andrea Mohylová), en su investigación del asesinato del inventor del sistema de restauración. En sus pesquisas descubre toda una serie de conspiraciones al más alto nivel que hacen que su vida corra peligro.

Aunque la película se sigue sin mayores problemas, a veces la narración se hace algo difusa, las premisas se ofrecen en forma de flashes precipitados y las elipsis, por llamarlas de alguna manera, obligan al espectador a completar las líneas de puntos. No son defectos graves, pero sí pequeños fallos de guion que se hacen molestos.

Lo que sí consigue la película es crear un ambiente opresivo y deprimente. He visto pocas producciones recientes de los países del este, pero en la mayoría se percibe el estado de ruina en el que quedaron tras las dictaduras comunistas: barrios deprimidos, arquitectura brutalista, construcciones ruinosas y una cierta tristeza general que contrasta con las nuevas edificaciones, los barrios restaurados y el lujo de los nuevos ricos. Hay que añadir además que estamos en 2041, y la tecnología, mezclada con ese aire decadente, crea una atmósfera ciberpunk, por decirlo de alguna forma, realista. Por supuesto, no hay nada que objetar a la parte técnica en lo que respecta a los efectos visuales; hoy día no son necesarios presupuestos desorbitados para incluir CGI decente y bien integrado, aunque hay algunas cosas que dejan ver lo limitado del presupuesto, como un Citroën XM maquillado, con por lo menos 40 años en el momento de la narración. Como coche eléctrico no deja de ser entrañable. Una especie de DeLorean a la europea que, para el caso y espectadores poco avisados, da el pego como coche futurista.

El aspecto noir de la película está bien llevado; hay la suficiente cantidad de sorpresas, vueltas de tuerca y traiciones como para mantener la atención, aunque quizá peque de abusar demasiado del estereotipo, como el jefe duro pero comprensivo y el ambicioso empresario malvado y avaro. El final tampoco es demasiado redondo; no es que queden demasiadas cosas sin explicar, pero sigue esa tendencia de dejar que sea el espectador el que termine de atar todos los cabos. Para el arte y ensayo puede que sea una solución apetecible para su público objetivo, pero en un policiaco de ciencia-ficción, o ciencia-ficción policiaca, es de agradecer más concreción en las conclusiones finales.

Pero incluso para los amantes de las películas de pensar, RESTORE POINT plantea algunas cuestiones a las que darles una vuelta tras finalizar la película. Si nadie muere, ¿qué sentido tiene la vida? ¿La pérdida de memoria hace menos responsable al individuo de los actos cometidos antes de ello? y el clásico: ¿la inmortalidad solo para quien se la paga o debe ser de acceso universal?

Todo es cuestión de darle una pensada. Si apetece.


Notas
© Francisco José Súñer Iglesias,
(691 palabras) Créditos