INVASIÓN A LA TIERRA. LLEGARON LOS EXTRATERRESTRES
INVASIÓN A LA TIERRA. LLEGARON LOS EXTRATERRESTRES EE. UU., 1988
Título original: Invasion Earth. The Aliens are here
Dirección: Robert Skotak
Guión: Miller Drake
Producción: Robert L. Fenton, Williams H. Lange, Julie G. Moldo, Max Rosenberg
Música: Anthony R. Jones
Fotografía: Austin McKinney
Duración: 82 min.
IMDb:
Reparto: Janice Fabian (Joanie); Christian Lee (Billy); Larry Bagby (Tim); Dana Young (Mike); David Dunham (Charlie); Charles Wycoff (Willie); Cynthia Dale Scott (Cajera); Brian Nefsky (Usher); Chuck Brill (Espectador con palomitas); Elaine Edford (Enfermera); J. Collins Leavitt (Espectador durmiendo); Bill Dunnam (Padre descuidado); Debra Keck (Madre descuidada); Gloria Hurkos (Mocoso); Jan Miller (Señora Kindley); T. M. Therion (Ciclista); Tom Patrick (Segundo ciclista); Leo Leider (Nerd)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

La ciencia-ficción de la década de los 1950 tiene su gran encanto. Desde el cine de serie B hasta críticas veladas al contexto social y político de la época llevaron a los fanáticos a disfrutar toda una edad de oro que hoy se recuerda con mucho cariño. Mucho de ese cine, ahora de culto, nos remite a toda la era pulp y la ficción científica más cohetera que también pululaba por multitud de revistas especializadas. Y para seguir recordando aquellos tiempos, INVASIÓN A LA TIERRA. LLEGARON LOS EXTRATERRESTRES (1988), resulta una rareza absoluta al ser una película prácticamente sin trama pero repleta de recomendaciones para quienes añoran la época cincuentera.

La historia inicia con la llegada de una nave espacial a la Tierra. Los visitantes, cada uno diferente entre sí gracias al uso de efectos especiales más que decentes, deciden aterrizar no en una gran ciudad, sino en la azotea de un cine privado perdido en un pequeño pueblo estadounidense. Desde un inicio, el asunto se presenta como una farsa más que ridícula: uno de los alienígenas pasa desapercibido luego de ponerse una máscara humana, y tras eliminar al proyeccionista, decide iniciar la invasión poniendo una película de extraterrestres al público presente en la sala. A partir de aquí, el resto de la cinta transcurrirá entre algunos chistes fáciles y muchas, pero muchas escenas del cine clásico de ciencia-ficción de los 1950.

Como se ha comentado, la película no tiene trama alguna. La gente observa los segmentos de cintas clásicas en el cine, mientras que cualquier persona que moleste en la sala puede ser vaporizada al instante. Nunca queda claro cómo es que transmitir escenas de películas ayudará a conquistar el mundo, por lo que el asunto se presenta como el pretexto perfecto para que el espectador tome nota y luego busque todo el cine de serie B que se muestra en pantalla.

La nostalgia ochentera no dejará indiferentes a quienes vivieron en aquella época. Los enormes cines con sus películas en celuloides inflamables recuerdan que los proyeccionistas tenían toda clase de habilidades técnicas para manejar los proyectores. En México, si la cinta se quemaba o se atoraba todos gritábamos ¡cácaro!: palabra de origen purépecha y prehispánica con el que uno se refería al proyeccionista de aquel entonces para pedir su rápida intervención para salvar la función. En este sentido nostálgico, la cinta transcurre entre lo que se ve en la pantalla, las antiguas salas gigantes y el oficio de proyeccionista. Hoy en día, al menos en América, el grueso de los cines está monopolizado por pocas cadenas cuyos técnicos monitorean más de una decena de películas trasmitidas a partir de proyectores digitales, aunque eso sí: las salas son cada vez más pequeñas y milimétricas.

Mientras uno de pequeño trata de pensar en cuántas demandas por derechos de autor se habrán recibido en la producción de esta película (Spoiler: con los años uno se entera que no hubo problema alguno), el espectador puede disfrutar una especie de antología con lo mejor de la década cincuentera. LA GUERRA DE LOS MUNDOS, CUANDO LOS MUNDOS CHOCAN, LA MANCHA DEVORADORA (LA MANCHA VORAZ en México), LA BESTIA DE OTRO PLANETA, LA TIERRA CONTRA LOS PLANTILLOS VOLANTES, y un largo etcétera. Si bien no siempre se menciona el nombre de la película cuyo segmento se transmite, hoy en día con buscar en Internet la descripción de alguna escena será más que suficiente para conocer el título y crear una lista de recomendaciones.

El director Robert Skotak renegó completamente de la película luego de que los productores la editaran a su gusto, y aunque no volvió a dirigir ninguna otra cinta, se especializó en efectos especiales ganando reconocimiento gracias a su trabajo en algunas de las películas de James Cameron. Por otra parte, la cinta fue producida por New World Pictures, una compañía que buscaba crear un producto muy económico dirigido a los videoclubes. Cabe añadir que esta productora contaba con acceso legal a vastas bibliotecas de metraje de cine de los 1950, por lo que no hubo problema en añadir decenas de fragmentos de los clásicos ya mencionados.

En definitiva, una absoluta curiosidad en la historia del cine de ciencia-ficción. Con una trama nula pero mucha nostalgia, la cinta funciona como una antología de segmentos de películas clásicas para el disfrute del espectador. Ideal para aquellos fans que deseen disfrutar del cine cincuentero, aunque puede molestar a otros con sus chistes absurdos tanto en su extraña introducción como en su absurdo desenlace.

© Jorge Armando Romo,
(751 palabras) Créditos