La época de oro de la ciencia-ficción Latinoamericana, 22
LA ÉPOCA DE ORO DE LA CIENCIA FICCIÓN EN CUBA
por Gastón Germán Caglia
EL SARGAZO DE ORO

A lo largo del siglo XX la rica cultura de la isla centroamericana conoció un amplio historial de escritores que trascendieron los límites de Cuba. Sin embargo un antecedente político como la Revolución Cubana de 1958 marcó un parte aguas dentro del mundo de las artes y de la literatura en particular.

Lo cierto es que son más bien escasos, durante las primeras décadas, los antecedentes relacionados con la ciencia-ficción. Quizás la obra más comentada y retratada haya sido la temprana novela LA CORRIENTE DEL GOLFO, escrita en 1920, por Juan Manuel Planas.

Planas (Cienfuegos, 1877-La Habana, 1963) fue un ingeniero y escritor cubano. Al nacer en una ciudad de la costa sur de Cuba, tuvo en sus escritos cierta influencia francesa, lo que sumado a la admiración que sentía por el escritor francés Julio Verne, de quien se sentía fuertemente influenciado, se lo conoció como el Verne cubano. En 1923 es admitido en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Cuba iniciando una fecunda labor ensayística y literaria. El trabajo para ser admitido en la Academia fue un ensayo, EL ESTUDIO DEL MAR.

En 1920 publica LA CORRIENTE DEL GOLFO, de la que ya nos hemos referido en anterior entrega. En la misma década una novela de aventuras e intriga LA CRUZ DE LIEJA, ambientada en la Bélgica de la I Guerra Mundial. Posteriormente publicará FLOR DE MANIGUA (1926), una novela costumbrista y en 1938 otra novela, EL SARGAZO DE ORO.

En esta última, también conocida como EL VELLOCINO VERDE, que comenzó a aparecer como folletín por entregas en un periódico de La Habana hacia 1938 y que posteriormente en 1959 se publicará como libro, se narran las peripecias de un grupo de aventureros en busca de un tesoro marítimo. Como se puede observar la temática es similar a las visiones e inquietudes del genio francés.

Posteriormente es difícil hacerse con obras que puedan catalogarse estrictamente de ciencia-ficción hasta momentos previos a la Revolución ya que abundaron autores como Félix Pita Rodríguez y Alfonso Hernández Catá, más ligados a la vanguardia y por ende a la literatura de experimentación o que hoy podría catalogarse como fantasía o weird.

Sin embargo el género que intentaría despegarse de la literatura clásica, el realismo social, los temas rurales o políticos, tan presentes en la literatura cubana, es la fantasía. Si bien el género gozaba de popularidad desde mediados del siglo XIX, pasando por diferentes etapas, es en los años 1940 y 1950 del siglo pasado donde se produce, al decir de Patricia Sánchez Aramburu, ... la transición del fantástico modernista al fantástico moderno en relatos de Arístides Fernández y de Virgilio Piñera

EL PLANETA NEGRO

De esta forma se sentaron las bases para una ruptura con respecto a la tradición conformándose, el género fantástico, ... como un género dialógico y crítico con ámbitos que exceden las fronteras de lo literario...

Un notable ejemplo es la obra de Alejo Carpentier, quien en 1944 publica VIAJE A LA SEMILLA y en 1949 EL REINO DE ESTE MUNDO. Conformándose este autor, junto a otros como el mencionado Virgilio Piñera, Arístides Fernández y Rubén Martínez Villena como una reacción anticriollista.

De hecho en esta vertiente moderna ...confluyeron el cosmopolitismo, la preferencia por el tratamiento de lo individual y la experimentación formal.... Dejando así el terreno preparado para el surgimiento de la ciencia-ficción en Cuba.

Por tanto debemos esperar hasta bien entrada la década del 1950 para poder ver nuevas obras de ciencia-ficción de la gran isla, pero para esta época va a ser imposible abstraerse de las convulsiones políticas que sucedieron allí, acontecimientos que se inauguran en 1952 con el golpe de Estado de Fulgencio Batista y que se extiende hasta el 1º de enero de 1959 en que Fidel Castro, al mando de las fuerzas revolucionarias, alcanza la victoria.

Por ello es difícil apartar la literatura, en este caso la ciencia-ficción, de las convulsiones sociales y políticas imperantes en la región, dado que sin dudas la Revolución influyó en la cultura.

La falta de visibilidad o directamente carencia de textos fantásticos o de ciencia-ficción entre los años anteriormente mencionados bien puede obedecer a razones ya esgrimidas también en otros países de la región. Una fuerte presencia de una corriente de realismo social entre los escritores de la época ahogaba cualquier pretensión de que vieran la luz por circuitos comerciales, y de masas, textos fuera de esa temática. Por otro lado el fuerte sentimiento anti imperialista, más precisamente anti norteamericano, influía para que géneros como la ciencia-ficción no florecieran por considerarla típica de EEUU.

Así los convulsionados años 1950 trajeron a un grupo de autores que comenzaron a publicar en revistas aprovechando que la Revolución, en un primer momento, consideraba posible utilizar este género para acercar las masas menos cultas hacia la literatura, en particular desde el cuento.

Oscar Hurtado
Oscar Hurtado

Entre los primeros baluartes de la época que va de los 1950 hasta fines de los 1970 encontramos a José Hernández Artigas, Ángel Arango —‍de quien ya nos ocupamos‍—, Oscar Hurtado, Miguel Collazo, Juan Luis Herrero, entre otros.

En relación al tipo de ciencia-ficción realizada en la época, esta adolece de las mismas críticas que en el resto del sub continente se han esgrimido para diferenciar este género de la fantasía, una delimitación muy difusa en que ha incurrido toda la región, llegando a confundirse con géneros tan presentes por esos años como lo fue el realismo mágico. Ello se debe a lo que en otras oportunidades hemos mencionado, y es prácticamente un canon dentro de la literatura, me refiero a la referencia que se hace respecto a que en esta parte del mundo la ciencia no había florecido lo suficiente como para que haya ciencia-ficción, o que sus autores carecían de formación científica como los autores anglosajones creadores de la incipiente ciencia-ficción dura.

Con todo, un grupo de autores, no tan numeroso dentro de la isla, comenzó a desarrollar su propia ciencia-ficción con las características antes mencionadas que, sin embargo, lograron escribir con excelente calidad y si bien no hicieron escuela propiamente dicha, sirvieron de piedra de toque y pasa manos para la siguiente generación, consolidando e influenciando el género dentro del sub continente.

Por otro lado la Revolución triunfante de 1959 trajo como consecuencia que lentamente la literatura se viera signada por la situación política del país. Mientras unos vieron a la ciencia-ficción como un medio literario para favorecer la cultura, otros mantuvieron una posición más ecléctica ya que se criticaba abiertamente las maldades del capitalismo pero también se apreciaba la influencia norteamericana de la edad de oro de la ciencia-ficción del gran país del norte. Sin ir más lejos, uno de los autores más traducidos en la isla fueron Asimov y Ray Bradbury.

Precisamente un incasable traductor de relatos de ciencia-ficción fue H. A. o José Hernández Artigas, el gran traductor y divulgador del género durante la década del 1950 del siglo pasado. Según el investigador Reinaldo Acosta, llegó a traducir más de cuarenta relatos de ciencia-ficción por aquella época: ... Publicó cuentos, la mayoría de ciencia-ficción, reportajes, críticas y traducciones en revistas y periódicos de finales de los 50 y comienzos de los 60.

José Hernández Artigas
José Hernández Artigas

En tal sentido, algunos autores ubican el nacimiento de la moderna ciencia-ficción en Cuba entre los años 1964 o 1965 como otros lo ubican más atrás en el tiempo, entre 1956 o 1957, o inclusive antes. Es que para estos años ya José Hernández Artigas ( H. A. ) había producido relatos y también traducciones de este género.

Rinaldo Acosta menciona que en 1954 ...La revista Bohemia publica en dos partes, ... la noveleta de Fredric Bown ¡MARCIANO, VETE A CASA! Esta es la primera muestra importante de interés en Cuba hacia la nueva ciencia-ficción de las revistas pulp (en una de las cuales había aparecido el relato de Brown ese mismo año). La publicación había sido precedida de varios artículos en que se hablaba sobre avistamientos de ovnis. Bohemia tenía hacia esa época una tirada de doscientos mil ejemplares.

Pero sin lugar a dudas donde floreció la ciencia-ficción fue en Carteles, una revista cubana que comenzó a publicarse hacia 1919. Esta fue una publicación gráfica muy popular que cubría cultura, deportes, ciencia y sociedad, incluyendo en sus páginas y, en sus últimos años, temas de ciencia-ficción junto a también eventos nacionales e internacionales. En 1960 dejó de publicarse.

Sin embargo este florecimiento que se produce desde fines de los 1950 a principios de los 1970, lentamente, con el transcurso de la década, la producción literaria se fue opacando por la persistente pérdida de la autonomía intelectual en función del régimen, llegando algunos autores a la autocensura. Este triste proceso coincidió con lo que se llamó el Quinquenio Gris.

A partir de los años setenta, la politización del discurso crítico sobre el fantástico en Cuba provocó que ciertos autores y textos fueran calificados como evasivos y cayeran en el olvido...

Así la literatura, y las artes en general, sufrieron un viraje de temática: ...Se promovió una literatura la que se narraba de manera épica distintas etapas de la lucha revolucionaria sin preocuparse por la calidad estética o argumental de las obras. No se publicó ningún libro de ciencia-ficción escrito en Cuba del 72 al 77...

Párrafo aparte merece la supuesta polémica dentro de la literatura latinoamericana respecto a si la producción de estos textos podían ser encasilladas dentro de la ciencia-ficción. Reinaldo Acosta sugiere que los autores de la región ...debieron elegir como estrategia adaptar su escritura al mercado ya existente...

Por otro lado también debemos mencionar la escasa diferenciación con la fantasía, inclusive con el realismo mágico en Latinoamérica. Recordemos el empuje de aquel género en los años 1940 y 1950 en la isla; no hace más que recordarnos que la ciencia-ficción en Latinoamérica se escribió, se sintió y vivió desde unos márgenes en los que la ciencia estaba atrasada y opacada por los países centrales, haciendo de la ciencia-ficción nuestra ciencia-ficción.

Para concluir podemos hacer un recuento de algunas de las obras emblemáticas dentro de la ciencia-ficción en Cuba entre los años 1950 y entrada la década del 1970 que los investigadores han considerado casi unánimemente. A saber:

CUENTOS DE CIENCIA-FICCIÓN

José Hernández Artigas (H. A.): ONOMÁSTICO y DIOS IGUAL A HOMBRE POR VELOCIDAD-LUZ, ambos de 1959 y publicados en el suplemento literario del diario Revolución.

En relación a Ángel Arango tenemos los libros de cuentos. ¿A DÓNDE VAN LOS CEFALOMOS? (1964), EL PLANETA NEGRO (1966), ROBOTOMAQUIA (1967) y EL FIN DEL CAOS LLEGA QUIETAMENTE (1971).

Oscar Hurtado tiene CUENTOS DE CIENCIA-FICCIÓN (1969).

De Miguel Collazo tenemos un libro de cuentos: EL LIBRO FANTÁSTICO DE OAJ (1966) y la novela EL VIAJE (1968).

Manuel Herrera tiene EL PIROTÉCNICO LI-SHIAO, de 1968.

Por los mismo años Juan Luis Herrero publica el cuento NO ME ACARICIES VENUSINO y Germán Pinilla publicó LAS MONTAÑAS, LOS BARCOS Y LOS RÍOS DEL CIELO.

La lista podría continuar con Bruno Enriquez, Arnaldo Correa, y un largo etcétera.

Bibliografía


Notas

https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03023.htm

Sánchez, P. (2022). La tradición fantástica en Cuba (1860-1954): develar, cuestionar y subvertir. Cuadernos Americanos, 1 (179), 129-154.

Ídem 2.

Ídem 2, págs. 145/45.

https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op03270.htm

Rinaldo Acosta en: http://rialta-ed.com/jose-h[...]-la-ciencia-ficcion-cubana/.

Ídem 6.

Rinaldo Acosta. Una cronología de los inicios de la ciencia-ficción moderna en Cuba: 1954-1972. Publicaciones y acontecimientos relevantes.

Ídem 2, pág. 153.

http://www.bibliopolis.org/articulo/cfcubana.htm

https://rialta.org/ciencia-[...]ta-arango-collazo-y-herrero.

https://tercerafundacion.ne[...]rsona/14419?info=originales.

© Gastón Germán Caglia,
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