Introducción
El cine de ciencia-ficción argentino no se asemeja en nada, por supuesto, con el norteamericano ni tampoco con el europeo. Pese a que el cine argentino fue uno de los pioneros en Latinoamérica y, por su producción, premios y presencia en eventos internacionales, tuvo y tiene un desarrollo amplio, no es la ciencia-ficción un género que haya sido central en su producción ni que se le haya prestado interés por parte de su público. Sin embargo, a poco que se sumerja uno en las profundas, olvidadas y fangosas aguas de la historia, pueden encontrarse algunas joyitas dignas de mención dentro del amplio espectro fílmico de los últimos cien años.
Si bien no hay un film que se pueda catalogar o referenciar como fundacional en el género, no menos cierto es que podemos hablar de algunas películas que exploraron el género en los comienzos del cine.
El hombre bestia

Tal por ejemplo EL HOMBRE BESTIA O LAS AVENTURAS DEL CAPITÁN RICHARD, de 1934, una de las primeras del mundo sonoro argentino, que estuvo perdida durante décadas, y que se acerca más al género fantástico, primera en Argentina, pero que no deja de coquetear con la ciencia-ficción ya que hay un científico que experimenta con humanos, por lo que también marca un precedente en relación a la temática del mad doctor
tan conocido en la literatura. Filmada en la ciudad de Rosario, Argentina, y de una duración acotada, no más de cincuenta minutos, contó con la dirección y guion de Camilo Z. Soprani (1893-1974) quien también fue periodista y editor. Estuvo protagonizada por Saverio Yaquinto y Carmen Quiroga, entre otros.
De qué va la cosa. Cuando un militar, el capitán Richard, interpretado por Saverio Yaquinto, se estrella con su avión durante la guerra, cae en un bosque y allí vive sin ser rescatado. Con el paso del tiempo, sumado al aislamiento, se transforma en un hombre-bestia. Es allí donde es hallado por un científico, el Dr. Marchesi, interpretado por Raúl D´Angeli, que se aprovecha de su estado sometiéndolo a inciertos experimentos. Así se transforma prácticamente en un sátiro. Finalmente se comisiona a un detective, el Profesor Robinson, interpretado por Felipe Salzinger, para que lo atrape.
Se puede ver completa en YouTube y distintas plataformas digitales. Curiosamente está catalogada en IMDb con un 3.9/10 y Filmaffinity como un medio metraje.
UNA LUZ EN LA VENTANA

Luego, en la década siguiente, más precisamente estrenada un 12 de mayo de 1942, llega UNA LUZ EN LA VENTANA, una película de terror de 74 minutos, obviamente también en blanco y negro, dirigida por Manuel Romero (1891-1954) y con guión del mismo. Este film incorpora elementos de la ciencia-ficción, junto con el terror. Como dato no menor, actúa el famosísimo Narciso Ibañez Menta (Asturias, España, 25 de agosto de 1912-Madrid, España, 15 de mayo de 2004) como el Dr. Herman, junto a Juan Carlos Thorry, Irma Córdoba y Severo Fernández, entre otros.
La trama es la siguiente: cuando una enfermera comienza un nuevo trabajo cuidando a una anciana en un remoto pueblo, sin embargo pronto se verá trabajando para un médico demente que investiga sobre la acromegalia.
Nuevamente el tema del mad doctor
entra en escena. Cuenta con unas calificaciones nada despreciables, en IMDb de 6.1/10 y de 6.9/10 en Filmaffinity
Por ende estos films pueden ubicarse en lo que se denomina La Época de Oro del cine argentino que va de los años 1930, con el surgimiento de la era del sonoro, hasta entrados los 1950 del siglo pasado, donde se produjo un proceso de industrialización del séptimo arte y una estandarización del mundo del cine como es la creación de estudios, producción en masa y el surgimiento de las primeras estrellas. Sin embargo, no será hasta la década del 1960 cuando se produzcan mejores y más acabados films con un temática más cercana o propiamente dicha de ciencia-ficción en razón también de que el género ya se encuentra mucho más consolidado, recordemos el boom de El Eternauta en 1957 y toda una década plagada de historietas con la temática a tope. Por ende este cine, quizás más experimental e influenciado por los cineastas europeos, contó con un público al que la materia no le es extraña y con un recambio generacional en la forma de hacer cine y su financiación entre otros cambios.
En la década del 1950 podemos mencionar una comedia de Los cinco grandes del buen humor (un grupo cómico argentino) y su film cómico y satírico EL SATÉLITE CHIFLADO, de 1956.
Llega una EXTRAÑA INVASIÓN

EXTRAÑA INVASIÓN es un film que se adelanta unos años a la icónica INVASIÓN de Santiago, Borges y Bioy Casares. Y, si bien esta es considerada de culto. Aquella, EXTRAÑA INVASIÓN, ha sufrido el paso del tiempo, quedando relegada al olvido o cuanto menos solo para los coleccionistas.
Este extraño film fue una coproducción entre Argentina y EE. UU. de 1965. Contó con la dirección del famoso y controvertido Emilio Vieyra (Buenos Aires; 12 de octubre de 1920 — Buenos Aires; 25 de enero de 2010).
Al decir del director Vieyra este fue un film rodado en Argentina por exclusivos motivos presupuestarios. El guión, que se armó en castellano, estuvo a cargo del mismo director, pero sobre una historia que estaba escrita en inglés. Algo muy paradójico pues los actores principales, Richard Conte y Ann Mizrahi, eran obviamente de habla inglesa.
La ficha técnica, para este film de 85 minutos, se completa con la nómina de actores: Richard Conte (Jameson), Jorge Rivera López (Dr. Sanders), Anna Strasberg (Dra. Conway), Eddie Pequenino (líder sindical) y en E. EUU. se conoció como STAY TURN FOR TERROR, algo así como SINTONICE EL TERROR.
Emilio Vieyra cuenta con una extensa y dilatada carrera cinematográfica que ha sido olvidada por el mainstream en particular porque incursionó en el cine catalogado como clase B más propio de EE. UU. y no de Argentina, como esta que estamos comentando, LA BESTIA DESNUDA (1966), SANGRE DE VÍRGENES (1968) y LA VENGANZA DEL SEXO (1969), que hoy son consideradas películas de culto. También tiene en su palmarés el haber dirigido varias películas de Sandro, el Elvis Presley argentino. Todo ello, el moverse en los márgenes con el absurdo, la ciencia-ficción o el erotismo, hizo que fuera rechazado o ninguneado por la crítica y despreciado por el público culto
.
De Richard Conte (24 de marzo de 1910-15 de abril de 1975) podemos decir que fue un actor estadounidense que tuvo su mejor época entre los años 1940 y 1970 del siglo pasado, llegando a actuar inclusive en el film EL PADRINO (1972) y en muchos otros relacionados con el cine negro y la televisión. Llegó a actuar en cuatro películas junto a Frank Sinatra entre los más de sesenta films en los que participó. Por ello encontrar un actor de esta talla en los años en que se filmó esta película en tierras pampeanas es cuanto menos un dato curioso.
Cabe agregar que secundan a este actor de amplio oficio un grupo de actores argentinos que hacen lo que pueden contra un guion que por momentos naufraga.
De qué va la trama. Pues bien, en un pueblo norteamericano, el pueblo ficticio de Clearview , se produce un extraño acontecimiento, todos los televisores se ven afectados por una interferencia similar en cada aparato. Un funcionario del gobierno es comisionado para que investigue las causas de ese evento pero a poco que arriba al pueblo se encuentra con que el evento es mucho más preocupante, los televidentes que presenciaron la interferencia muestran signos de estar bajo los efectos de la hipnosis, en particular los niños y ancianos. En primer lugar se atribuye a una cuestión atmosférica, pero a poco de investigar descartan esa explicación. Se entrevista con un doctor pero descree de su sapiencia. La situación se complica a la noche cuando las autoridades ordenan apagar los televisores para evitar la interferencia dado que esto se correspondería con un plan mayor orquestado para lavar el cerebro de los habitantes de todo el país.

Para colmo de males los afectados por este fenómenos se tornan violentos al verse desprovistos de sus televisores, o mejor dicho de sus emisiones hipnóticas y comienzan a causar destrozos en la ciudad. En un giro de guión que parece no llevar a ningún lado comienzan a recibir llamadas telefónicas atribuyéndose el fenómeno con la consiguiente demanda extorsiva. Finalmente, en otro giro de guión mucho más estrafalario se descubre el origen del fenómeno y bien sobre eso va el film.
En verdad el pueblo norteamericano es Ciudad Jardín Lomas del Palomar, de la provincia de Buenos Aires, que fue camuflada con cartelería en inglés. La razón de este proyecto era el público del gran país del norte, de hecho los personajes tienen nombres anglosajones. Y en ese sentido el director, Emilio Vieyra, encaró un proyecto que tuvo en su haber otras tantas películas de lo que podríamos denominar explotation. Quienes profundizaron en este film consideran que Extraña INVASIÓN no es más que un capítulo de la amada serie La Dimensión Desconocida.
De ritmo bastante irregular y con una duración bastante acotada, que se agradece, hoy solo podría ser vista como un producto raro, para coleccionistas y curiosos que se puede ver en plataformas como YouTube. Como curiosidad está reseñada en Filmaffinity con un 5.1/10 y un 5.2/10 en IMDb, cifras nada despreciables.
Paradójicamente el film en EE. UU. no pudo ser exhibido por las presiones que ejercieron los dueños de las cadenas de televisión. Es que la temática va si se piensa un poco contra lo que les daba de comer. Al parecer recién en la década del 1970 pudo ser exhibida en los EE. UU.
Olvidada y maltratada por la crítica y el público en Argentina, hoy merece un mejor trato. Como ya adelanté, luego llegará INVASIÓN (1969), y ya en los 1970 y 1980 un amplio abanico de distintas ciencias ficciónes, pero eso ya será tema de otra entrada.