De forma pausada (1997,2002,2012,2019) la serie, franquicia, o como la quiera llamar de Los hombres de negro (o Men In Black si persigue la fidelidad al título original) se ha hecho su hueco en el corazoncito de los aficionados tan faltos de comedias serias
de ciencia-ficción. Lejanamente basada en el cómic del mismo nombre producido en 1990 por Lowell Cunningham y Sandy Carruthers, no hace falta recordar que los Hombres de Negro son los miembros de una organización supersecreta que mantiene a la Tierra tanto a salvo de alienígenas malvados como santuario de alienígenas pacíficos.
En esta ocasión nos despedimos del Agente K (Tommy Lee Jones) y el Agente J (Will Smith), que hasta el momento habían mantenido vivo el espíritu de la saga, para recibir a la Agente M (Tessa Thompson) y el Agente H (Chris Hemsworth) que si bien no hacen olvidar a K y J aportan su propia personalidad. Tampoco tenemos al entrañable Jefe Z (Rip Torn) al que ya sustituyó la Agente O (Emma Thompson) en HOMBRES DE NEGRO 3, y que dirige la oficina de Nueva York, complementada por el Agente Hihg T (Liam Neeson) al mando de la oficina de Londres. Hasta Barry Sonnenfeld nos abandona dejando la dirección en manos de F. Gary Gray.
Hechas las presentaciones la película sigue, más o menos, la mecánica de la primera película, en 1996 Molly Wright (la que luego será la agente M) presencia cómo los Hombres de Negro neuralizan a sus padres tras tener un encuentro con un alienígena. Molly ayuda al alien a huir y desde entonces su único fin en la vida es buscar pruebas de la existencia de alienígenas y como desenmascarar a la organización. Eso no pasa desapercibido a ésta, puesto que tras muchos años Molly consigue infiltrarse
en la sede central de Men in Black en Nueva York. Eso en realidad no deja de ser una prueba para comprobar si la astucia y esfuerzos invertidos pueden ser aprovechados, de modo que la Agente O, le ofrece el puesto de Agente M y la envía a la sucursal de Londres a dar apoyo a un veterano que no parece estar en su mejor momento.
Este es el Agente H, que vive la vida loca tras haberse cubierto de gloria al salvar al mundo junto a su jefe, High T. Su primera misión será escoltar Vungus el Feo, un alienígena que guarda importante información que puede poner en peligro el destino de la galaxia, pero tras una fiesta un tanto pasada de rosca, Vungus es asesinado por un par de alienígenas cambiaformas, no sin antes destrozar medio Londres. Antes de morir Vungus entrega a M un extraño objeto y le revela que algo huele a podrido dentro de la Organización, y a partir de ahí arranca todo un surtido de persecuciones, luchas a muerte, diálogos ingeniosos y situaciones cómicas que dan para otra hora y media de entretenimiento desacomplejado.
¿Qué nos aporta entonces esta entrega de MIB? Aparte de nuevos personajes, poca cosa más. Ya sabemos como funciona la Organización, que objetivos tiene, que cantidad de armas chulas tiene a su disposición y como borran memorias con el neuralizador.
Por lo demás tenemos al novato voluntarioso y el veterano de vuelta de todo, aunque en esta ocasión ni el veterano es tan listo ni la novata tan torpe. En cierto modo se da una vuelta a los roles de K y J, y mientras K era el experimentado y sensato veterano y J el alocado y aún poco ducho novato, aquí M es la juiciosa, aunque con todavía poca destreza, mientras que H atesora una gran cantidad de vivencias que le sirven de poco para evitar meterse en líos. Eso si, la pareja Thompson-Hemsworth funciona igual de bien que la Jones-Smith, complementándose en las escenas cómicas y de acción, mientras que los guionistas Matt Holloway y Art Marcum evitan la típica tensión sexual que empantana muchas de las producciones con pareja protagonista. M y H están tan centrados en sus propias obsesiones y en sobrevivir que ni se fijan el uno en el otro.
Por lo demás no deja de ser una típica comedia desaforada, apoyada en múltiples efectos visuales que la hacen lo adecuadamente espectacular. ¿Pasará a la historia del cine? Por si misma no, solo como parte de una serie donde las invasiones alienígenas con tratadas con humor, pero si es lo bastante digna como para pasar una tarde entretenida de sábado.
EE. UU., 2019