LLUVIA ÁCIDA
LLUVIA ÁCIDA Francia, 2023
Título original: Acide
Dirección: Just Philippot
Guión: Yacine Badday, Just Philippot
Producción: Yves Darondeau, Clément Renouvin, Ardavan Safaee
Música: Robin Coudert
Fotografía: Pierre Dejon
Duración: 99 min.
IMDb:
Reparto: Guillaume Canet (Michal); Laetitia Dosch (Elise Mazany); Patience Munchenbach (Selma); Marie Jung (Deborah); Martin Verset (William); Suliane Brahim (Karin Besaad); Clément Bresson (Brice Mazany); Pascal Parmentier (Berthier); Soufiane Menouni (Selim);

Al albur de los tiempos que corren, la moda imperante es la de magnificar las catástrofes climáticas hasta el extremo, y esta película de Just Philippot es un claro ejemplo. El argumento es sencillo: así, como sin venir a cuento, unas extrañas formaciones nubosas empiezan a descargar lluvia ácida, casi acido clorhídrico pulverizado, que se come todo lo que toca. Esto extiende el pánico y la destrucción por, al menos, toda Francia, en tanto en cuanto nadie sabe que hacer al respecto más que evitar estar al raso cuando se acercan las nubes.

Sin embargo, semejante meteoro no es suficiente para llevar el peso de una película de catástrofes, hay que rellenarla con algo más y que mejor que unos personajes disfuncionales. Así, Michal (Guillaume Canet) es presentado durante un conflicto laboral en el que se muestra especialmente violento. Selma (Patience Munchenbach) ha heredado el carácter de su padre y responde con igualmente pocos miramientos a las provocaciones de sus compañeros del internado donde, debido a su carácter complicado, ha ido a parar. Finalmente Elise (Laetitia Dosch) mantiene una cierta calma, pero sus circunstancias personales (recién divorciada de Michal) y laborales (un poco agradecido trabajo en una residencia de ancianos) también le hacen estar continuamente al borde del colapso.

Estas circunstancias añaden a la película el toque melodramático que no puede faltar en estas producciones, los padres enfrentados más la hija rebelde crean situaciones conflictivas que añaden más peligro al que de por si provoca la lluvia. No obstante, gracias a que Philippot es francés el melodrama no alcanza tintes estrafalarios como si ocurriría en una producción yanki, es más, lo que en una producción allende el Atlántico se habría solventado con alguna acción heroica aquí acaba en tragedia.

Estructurada como una típica road-movie familiar, la película nos muestra como la familia intenta ponerse a salvo en regiones todavía menos afectadas, y es durante ese periplo donde se van mostrando los efectos de la lluvia corrosiva, tanto en objetos y naturaleza, como en las relaciones de los refugiados.

Por su parte, la lluvia protagonista de la película no es agua ácida, ni siquiera ácido propiamente dicho, es directamente saliva de alien. Sin duda a efectos dramáticos es más eficaz mostrarla de esa forma tan corrosiva, pero le resta verisimilitud a una película que pretende seguir un camino más naturalista. Esto no es 2012, ARMAGGEDON o SAN ANDRÉS, donde el espectáculo desaforado deja fuera cualquier consideración de tipo realista, pero por otro lado si Philippot se hubiera ajustado a los verdaderos efectos de la lluvia ácida le hubiera salido un plomizo documental, aún más deprimente que ésta película, pero sin duda mucho más aburrido.

Aceptemos pues que la nube de tormenta ácida es capaz de escupir baba alienígena. Bien, mejor estar al resguardo, pero lo que se hace incómodo es que esa baba, a la que por otro lado solo vemos caer de forma de chaparrones sea capaz no ya de contaminar, sino de no diluirse en las aguas ya existentes en ríos y lagos y convertirlos en trampas altamente corrosivas.

De nuevo, efectividad antes que realismo.

Con todo, no se abusa de carne consumida y personajes desfigurados, algún efecto hay, pero no se pretende impactar con él. Como digo, el estilo de la película es naturalista, dentro de lo que cabe, y por ello resulta implacable y estremecedor. El fondo tampoco es moralista, solo se pretende mostrar las causas catastróficas de ciertas actividades humanas, pero no esparcir moralina, algo que resulta agradecido puesto que a poco que se conozca la causa, origen y efectos de la verdadera lluvia ácida el exceso que muestra la película se hace difícil de aceptar. De esta forma, al quedar como alegoría de otros sucesos igualmente catastróficos más plausibles, la posible concienciación sobre los peligros de no controlar la contaminación y los desechos es más incisiva.

© Francisco José Súñer Iglesias,
(642 palabras) Créditos