La época de oro de la ciencia-ficción Latinoamericana, 19
EL SALVADOR Y LA CIENCIA FICCIÓN EN LOS 1970
por Gastón Germán Caglia

Yo ví en el espejo de enfrente la imagen del siglo XXXIV; en el espejo de atrás, la imagen del siglo XX, y luego la imagen de la imagen del siglo XXIV, la imagen de la imagen del siglo XX, en una sucesión infinita, clara y aterradora. (ESPEJOS PARALELOS. Hugo Lindo)

ESPEJOS PARALELOS

Si bien el género no gozó de la popularidad que se merecía, no es menos cierto que en Centroamericana, como también en lo que podemos delimitar como el Caribe hispano, permaneció expectante y en constante crecimiento teniendo como bases a las obras que desde la primera mitad del siglo XX cimentaron las bases de la moderna ciencia-ficción en español.

Sin embargo, debemos tener presente que la literatura de género, en particular la ciencia-ficción, se encontraba relegada a un segundo plano a principios del siglo XX, en particular en Centroamérica, donde la producción literaria se acercaba más al costumbrismo o a la literatura de corte realista y política.

Pese a ello los temores mundialmente presentes, como el peligro de la guerra nuclear, dieron un empujón al género. Otro tema que influyó fuertemente en la región fue el comienzo de la denominada Guerra fría en los 1950 con la consiguiente desestabilización política y militar que se vio reflejada en reiterados, y sangrientos, golpes de estado que asolaron a toda Latinoamérica.

El Salvador no fue la excepción y se vio afectada por largos años de sangrientas luchas internas. Todo ello coadyuvó a que la creación cultural en general se vea seriamente afectada y atravesada por estos conflictos.

Sin embargo algunos antecedentes en la región vieron la luz unos años antes, como por mencionar EL PROBLEMA, de Soto Hall; LA CAÍDA DEL ÁGUILA, de Carlos Gagini o la naciente ciencia-ficción cuba previa a la llegada de Castro a la isla, como por mencionar las tempranas obras de José Hernández Artigas, escritor y traductor de los grandes anglosajones de la época.

Llegando al último tercio del siglo XX la ciencia-ficción se comienza a visibilizar con mayor fuerza en El Salvador de la mano autores que cobraron relevancia y lograron trascender las fronteras de su país.

Alvaro Menéndez Leal
Alvaro Menéndez Leal

De Álvaro Menén Desleal ya nos hemos referido en relación a su obra LA ILUSTRE FAMILIA ANDROIDE, publicada por primera vez en Argentina en 1972. Este escritor (Santa Ana, 13 de marzo de 1931-San Salvador, 6 de abril de 2000) fue un cuentista, poeta, ensayista y dramaturgo.

A lo largo de su sólida carrera literaria destacó por su estilo único y su capacidad para mezclar elementos de la ciencia-ficción, la fantasía y la crítica social, algo que en su círculo no estaba bien visto pues la literatura debía tocar, indefectiblemente, los acuciantes temas sociales y políticos de la época, como cualquiera que perteneciera a la Generación Comprometida, en particular el referido al contexto sociopolítico, la desigualdad social y los sucesivos golpes militares que asolaban la región.

La obra de Menén Desleal refleja una amplia gama de influencias literarias, que van desde la ciencia-ficción clásica hasta la literatura latinoamericana contemporánea. Autores como Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Isaac Asimov y Ray Bradbury han sido citados como influencias importantes en su trabajo.

Hugo Lindo
Hugo Lindo

Posteriormente, en 1974, Hugo Lindo (1917-1985), publica el libro de cuentos ESPEJOS PARALELOS por la Editorial Universitaria Centroamericana (EDUCA), San José, Costa Rica, 1974.

Este escritor, diplomático, político y abogado, fue embajador y desempeñó diferentes cargos dentro de la administración pública de El Salvador. Publicó obras de derecho, poemarios y narrativa en general. Posiblemente el primer cuento de ciencia-ficción publicado por un autor salvadoreño fue su relato LA NOVELA MECÁNICA, en 1947. Este relato sería luego incluido en la comentada obra Espejos Paralelos.

LA NOVELA MECÁNICA es un breve relato, casi humorístico, en el que un escritor, casi como si contara una anécdota, en primera persona, relata un sueño en el que en un gran computador introduce coordenadas y lo que podemos calificar como promps para poder construir o realizar producciones literarias a medida, ¿a qué les suena?

Lo cierto es que la fachada se desmorona cuando es acusado de plagio al intentar producir la mejor novela de todos los tiempos.

De esta forma satirizó, en todo caso, la masificación de la industria literaria:

Me imaginé lo que la calculadora electrónica haría si, en vez de datos numéricos, se le proporcionasen, como punto de partida, verbos, sustantivos, pronombres, adverbios, adjetivos... y recordé, entonces, haber encontrado una vez, entre mis lecturas, un capítulo sorpresivo y sugerente a más no poder, del filósofo jesuita Garmar, que titulaba: La Máquina de Pensar... Así todas las letras del alfabeto, más los signos ortográficos, los blancos y corchetes y otros tipos que se emplean en las imprentas, serán por ejemplo 50. Unas cien fuentes completas, tendrán 5000 unidades; el número de todas sus posibles combinaciones, será de factorial 5000. La cifra es monstruosa, quizá incalculable, y si se inventara una máquina que pudiese barajar dichos signos y combinarlos en todas esas combinaciones posibles, se habría inventado una máquina capaz de escribir, desde las más estúpidas historietas de lujuria, hasta las excelsitudes de la Biblia.

Y por qué no rendir homenaje, en cierta forma, a Borges, pues el relato me llevó de inmediato a pensar en el relato LA BIBLIOTECA DE BABEL de Jorge Luis Borges y en su ensayo LA BIBLIOTECA TOTAL, publicado originalmente en la Revista Sur del año 1939, en donde establece que:

La idea básica de Lasswitz es la de Caroll, pero los elementos de su juego son los universales símbolos ortográficos... a fuerza de simplificaciones análogas, llega Kurd Lasswitz a veinticinco símbolos suficientes... cuyas variaciones con repetición abarcan todo lo que es dable expresar: en todas las lenguas. El conjunto de tales variaciones integraría una Biblioteca Total, de tamaño astronómico... Todo estará en sus ciegos volúmenes.

A ese relato le siguen otros doce haciendo un total de trece cuentos de los cuales algunos son abiertamente clasificables como de ciencia-ficción. A saber:

En ESPEJOS PARALELOS combina las paradojas del viaje en el tiempo y la posibilidad de futuros y pasados infinitos, todos posibles y posiblemente reales, tantos quizás como el fenómeno óptico que detalla al comienzo del relato.

Cuando el peluquero se retiró unos minutos para atender el teléfono, yo vi mi imagen de frente en el espejo de enfrente, mi imagen de atrás en el espejo de atrás, la imagen de mi imagen de enfrente, la imagen de mi imagen de atrás, en una sucesión infinita, clara y aterradora. Como fenómeno óptico no tenía misterio. Como ocurrencia sicológica era francamente inquietante... (ESPEJOS PARALELOS).

El relato se centra en los misteriosos acontecimientos, de alcance mundial, pero con epicentro en Centroamérica. Esto trae consecuencias impensadas en las que una cadena de eventos provoca desenlaces fatales, o no, siglos después merced el ciclo circular de los viajes al pasado y la injerencia en esa realidad del pasado.

Por otro lado el libro contiene otras obras de ciencia-ficción como, vgr., LA ÚLTIMA EPIDEMIA, que describe una invasión velada, soslayada, por lo que parece un virus, el virus de los querubines que comienza a aparecer en la sangre de la gente y que provoca la serenidad de carácter. Esto al principio parece positivo: la paz del mundo pero luego se descorre el velo y descubrimos la invasión alienígena que la humanidad no va a poder resistir dado que gracias a ese virus y vivir en paz con sus congéneres ha producido el desarme mundial.

En OPERACIÓN NO, un experimento en humanos que potencia las capacidades mentales alcanza consecuencias a escala mundial y en INFORME COMPLEMENTARIO un extraterrestre, de forma muy desopilante, describe las características humanas entre ellas la sed y la extraña afición a la bebida:

... ¡Oh Gran Golub! ¡qué diferentes son los templos o logias en donde la gente calma la sed! Ya en vasos largos, ya en redondos recipientes con asa, se sirve un fluido rubio, cuyo solo color alegra los innumerables ojos de un Golub. El fluido se halla coronado por un halo o resplandor de burbujas blancas, que se deshacen al tocar los filos de la boca. Al observar la gloria reflejada en los rostros de estos últimos parroquianos, he probado el referido licor. No tengo palabras para describirlo. Es, quizá como la vida de todos los seres: oculta en el fondo una pequeña cuota de amargura. Pero es una amargura sin la cual no habría delicia ni placer.

El relato concluye cuando este informante manifiesta que se quedará a vivir en la tierra, en el Tercer Planeta, y fija domicilio:

He decidido quedarme definitivamente en el Tercer planeta. Siempre a vuestro servicio, como es lógico. Acaso yo os pueda resultar mañana, de alguna utilidad. Por eso, os envío mi dirección permanente: Z-92 Golub Minor, Cervecería El Ancla, Continente Tripartito, sector mediano. Tercer Planeta.

Por otra parte en el mismo año y con un título similar, ESPEJOS DEL TIEMPO, José María Méndez Calderón (23 de septiembre de 1916 - 14 de abril de 2006), conocido también como Chema Méndez, fue abogado y escritor. Asimismo ejerció cargos dentro de la vida universitaria y llegó a Juez Penal en el máximo organismo del Poder Judicial de El Salvador y miembro de la Academia Salvadoreña de la Lengua.

En relación a lo que nos convoca publica un libro de cuentos que lleva el nombre del cuento ganador del concurso JUEGOS FLORALES DE QUETZALTENANGO.

Desde lo literario podemos decir que sus relatos estaban bañados por la el humor y el ingenio. En el relato ESPEJOS DEL TIEMPO el fundamento que da origen a la necesidad es más pedestre, pero no menos preocupante. Cuando un científico descubre que su mujer lo engaña este recurre a la ciencia para crear unos aparatos que servirán para desenmascarar a su infiel esposa en el siglo XXII.

Salvador Salazar Arrue
Salvador Salazar Arrue

Mención aparte merece el escritor Salvador Salazar Arrue (1899-1975), conocido por su seudónimo Salarrué. Escritor, poeta, diplomático y abogado, supo ahondar desde lo psicológico en lo profundo de la condición humana. Este destacado artista plástico y escritor salvadoreño vivió sus primeros años en el extranjero, retornando a su patria hacia 1958. Su nacionalidad influyó fuertemente sus trabajos, por lo que ha sido considerado como uno de los precursores de la nueva narrativa.

Salarrué escribió en verso y prosa como también ensayos. Su narrativa puede en términos generales enmarcarse dentro de lo fantástico más que la ciencia-ficción. Su producción se extiende hasta el comienzo de los años 1960, aunque posteriormente se fueron publicando producciones inéditas.

Creyente de la Teosofía, esta filosofía o doctrina influenció fuertemente su producción artística, como EL SEÑOR DE LA BURBUJA, ESO y MÁS Y O-YARKANDAL, en las que se describe las relaciones entre el bien y el mal y la relación con el ser humano, haciendo de ello una cosmópolis teosofal dentro de su narrativa fantástica.

Me detengo acá. Estos autores son prueba suficiente para picar la curiosidad del lector que ande en busca de historias olvidadas por el paso del tiempo pero que sin lugar a dudas han sabido jugar con las realidades que vendrían o con futuros posibles desde una perspectiva latinoamericana.

© Gastón Germán Caglia,
(1.848 palabras) Créditos