Sinopsis
Fecha estelar 47941.7. Ro Laren, que ha terminado con brillantez su entrenamiento en las Fuerzas Especiales de la Flota Estelar, siendo ascendida a teniente, vuelve a la Enterprise, poco antes de que ésta tenga que acudir en auxilio de un crucero cardasiano que está siendo atacado por naves de los guerrilleros conocidos como Maquis. Casi al mismo tiempo llega a la Enterprise la almirante Nechayev, que informa a Picard de una operación de inteligencia contra los Maquis, para la que ha sido elegida Ro Laren, que actuará de agente infiltrada. Ro emprende la misión, sin sospechar que los acontecimientos subsiguientes cambiarán su percepción de las cosas.

En ATAQUE PREVENTIVO se introduce en el universo trek una organización conocida como Maquis, un grupo guerrillero formado por los colonos federales descontentos con el tratado firmado entre la UFP y la Unión Cardasiana, asunto del que se nos informó en el episodio EL FINAL DEL VIAJE. La rectificación de fronteras entre las dos potencias galácticas ha tenido, como efecto colateral mas importante, que varias colonias de la Federación queden en territorio cardasiano, por lo que, como vimos en el capítulo antes citado, los colonos deben evacuarlas, o aceptar la autoridad cardasiana. La inmensa mayoría de ellos no está dispuesta a tal cosa, piensa que la Federación los ha traicionado y, por tanto, obra como le dicta su conciencia, oponiéndose al tratado y enfrentándose tanto a la Flota Estelar como a los hijos de Cardasia. Para la Federación, los Maquis son poco menos que piratas, mientras que los cardasianos los consideran terroristas y los combaten como a tales. En ATAQUE PREVENTIVO se nos dan algunos apuntes sobre ellos, pero será en DS9 donde más protagonismo tendrán estos rebeldes con causa justificada.
Justificada, sí. Porque, aunque no sea políticamente correcto, según algunos trekkies, un servidor siente una simpatía especial por esa gente que, como ha ocurrido en demasiadas ocasiones a lo largo de la historia, ha sido traicionada por quienes tienen la obligación de defenderla, sólo por razones políticas más que discutibles. Trataré de razonar mi parecer.
Aunque algunos fans hablan en Internet de las guerras cardasianas, lo cierto es que, ni en TNG ni en series posteriores, se ha explicado convincente y pormenorizadamente en qué consistieron éstas. Tal como yo lo veo, y a juzgar por la poca información al respecto que se ha ofrecido a lo largo de la producción, sospecho que, más que una guerra abierta, entre la Federación y Cardasia existía un estado de rivalidad latente, como entre USA y la extinta URSS durante la Guerra Fría. Los intereses de ambas potencias chocaron en ciertos momentos, determinando que se produjeran algunos enfrentamientos armados entre federales y cardasianos. Pero todo parece indicar que nunca hubo una situación de guerra generalizada y total entre Cardasia y la Unión Federal de Planetas.

Este roce constante entre ambas potencias amenazaba con ir a más, desembocando, tal vez, en un conflicto absoluto. De modo que, dada su filosofía pacifista, la UFP optó por tratar de llegar a algún acuerdo con la Unión Cardasiana para minimizar las tensiones. Esto se concretó en el tratado del que se nos habló en el antes citado EL FINAL DEL VIAJE. Pero, como en la posterior DS9 comentaría un personaje, la Federación estaba tan obsesionada con alcanzar la paz, que en las negociaciones cedió demasiado, decidiendo sacrificar varias colonias en el proceso. El problema fue que algunas de esas colonias databan del siglo anterior, mientras que otras tenían entre veinte y cincuenta años de existencia. Hubo colonos que, a regañadientes, accedieron a ser reubicados en otro lugar. Otros muchos se negaron a abandonar los que ya consideraban sus mundos. Unas pocas colonias cardasianas quedaron en territorio de la Federación. Ambas potencias se comprometieron formalmente a defender a los colonos que quedaran bajo su jurisdicción. Pero mientras la UFP cumplía a rajatabla ese compromiso, los cardasianos empezaron a presionar a los colonos de la Federación que tenían bajo su control, además de dejarlos completamente desprotegidos frente a las incursiones corsarias, por ejemplo. Su propósito era desanimarlos para conseguir que abandonaran, hastiados, esos planetas. Pero lejos de eso, buena parte de los colonos se organizó en un movimiento guerrillero, cuyo enemigo principal era Cardasia, pero que, ocasionalmente, también atacaban a la Flota Estelar, ya que ésta, en cumplimiento del tratado, solía ayudar a los cardasianos cuando eran hostigados por el Maquis.
Es de suponer que algún trekkie recalcitrante, de esos que, erróneamente, asimilan la filosofía roddenberryana a la incorrecta corrección política, me salga con la máxima trek que reza: El bienestar de la mayoría supera al bienestar de la minoría, o al de uno solo
. Tomando esto al pie de la letra, se podría llegar a la conclusión de que los Maquis están equivocados, pero no es así. Queda muy bonito, muy emocional, eso de que una minoría se sacrifique en beneficio de la mayoría. Pero la cosa cambia mucho cuando uno es parte de esa minoría a la que se le impone ese sacrificio. Conozco muy bien la historia, y en ella abundan los ejemplos equiparables a la desgracia de los colonos de la Federación, traicionados por intereses políticos. No debe sorprender a nadie, por tanto, que, aunque trekkie de La vieja guardia, sienta gran respeto y simpatía por los Maquis.
Quizá por eso entiendo perfectamente el proceder de Ro Laren. Como Kira Nerys, Ro es una mujer bajorana que ha pasado la mayor parte de su vida, prácticamente desde que entró en la adolescencia, luchando contra la ocupación cardasiana de su mundo. Enrolada en la Flota Estelar, durante su servicio en la Enterprise dio la impresión de haberse adaptado a la disciplina y la idiosincrasia características de sus miembros. Pero el pasado y las experiencias acumuladas durante el mismo están siempre ahí, no pueden olvidarse por mucho que se intente. Cuando Ro se infiltra en la célula Maquis, su intención primigenia es cumplir la misión que le han encargado. Pero la especial relación que establece desde un principio con el viejo Macias, líder de esa facción de la guerrilla anticardasiana, provoca en ella una lucha interna. Empieza a comprender las razones que mueven a esa gente, y descubre que, como antigua miembro (que no miembra) de la resistencia bajorana, en realidad tiene más en común con esas personas que con la Flota Estelar. Por eso al final actúa como lo hace, impidiendo, en el último momento, que los guerrilleros caigan en la trampa que les ha tendido la Federación, y a la que ella debía conducirles.

Debo romper una lanza en favor de Riker. El primer oficial, aunque sorprendido por la inesperada traición de Ro, la conoce bien y sabe que ha de ser fiel a sus principios. Por eso no reacciona virulentamente, llamándola traidora y tal, sino que, simplemente, le desea suerte. El respeto que se adivina en la expresión de Will, cuando mira cómo Ro se desvanece en el haz del transportador, conmovió a este veterano fan.
En cuanto a Picard, es inevitable que se sienta traicionado por Ro, pues él fue quien le ofreció un puesto en la Enterprise, y avaló su ingreso en la Academia de las Fuerzas Especiales de la Flota. Cuando Riker le informa de lo sucedido no dice nada, pero la seca, dura expresión de su faz, es más elocuente que un millón de palabras.
El personaje de Ro Laren se despidió no sólo de TNG, sino de la franquicia, en este memorable episodio. Por lo visto, Michelle Forbes se hizo mucho de rogar para trabajar en este capítulo, pues su carrera había tomado otros derroteros y ya no le interesaba su personaje. Accedió para proporcionarle a Ro un final adecuado, consecuente con su forma de ser, que satisficiera a los trekkies. Parece que, poco después, se intentó que participara en alguna entrega de DS9 encarnando el mismo rol, pero se negó en redondo a ello. No obstante, Ro Laren aparecería brevemente en un episodio de la muy posterior Star Trek: Picard.
EE. UU., 1994