Está viendo la tele, donde una presentadora parlotea sobre la
crisis del suministro. Así es como los medios han estado llamando a la sequía desde que la gente se cansó de oír la palabrasequía. Más o menos igual que cuando elcalentamiento globalse convirtió encambio climáticoo laguerra, enconflicto. Sin embargo, han dado con un nuevo eslogan, con una nueva fase en nuestros problemas con el agua. La llaman larestricción
Sinopsis
La vida cotidiana de la joven Alyssa se ve interrumpida cuando un día de los grifos no sale agua. Ella vive con sus padres, su hermano pequeño Garrett y su tío Herb y de pronto todo cambia. La vecindad alarmada intenta encontrar soluciones, algunos confían en la asistencia que el gobierno les suministrará mientras todas las miradas se van centrando en la casa de los McCracken, pues el padre de familia desde siempre ha aprovisionado la casa con alimentos enlatados, agua y muchas armas.
La novela
Después de leer PUNTO DE INFLEXIÓN sentí curiosidad por conocer otros libros de este autor y este, escrito en colaboración con su hijo Jarrod, me interesó por lo que sucede en el principio de la novela con unos grifos de los que ya no mana agua, lo mismo que ocurría en uno de los capítulos de EL MINISTERIO DEL FUTURO. Esta es la historia de un grupo humano intentando sobrevivir en una situación límite, es un poco también la vieja historia de la cigarra y la hormiga en el sentido que quienes no estaban preparados piden —exigen— a los que sí que les ayuden, y también una novela juvenil pues todo está contado a tres voces, principalmente la de Alyssa junto con la de Kelton, su vecino de la misma edad, y Jaqui, una chica que se añade al grupo que les ayuda en un momento crucial y que ya llevaba tiempo sobreviviendo por su cuenta. Más tarde se les unirá Henry.
Sin un índice que lo señale la novela se divide en seis partes tituladas con el hecho de más relevancia en cada una y subdividida en los fragmentos narrados por cada personaje, al final del libro los agradecimientos habituales. Alternando este grupo coral de voces en primera persona se suceden varias páginas, en un tipo de letra distinto, con otras historias narradas en tercera persona que se suman a lo que los jóvenes protagonistas viven. Así todas ellas completan el mosaico de la situación general.
¿Quién puede decir que está preparado para el desastre?
Antes de que cortaran el agua, mi plan para el domingo consistía en preparar mi trabajo sobre EL SEÑOR DE LAS MOSCAS. Mi hipótesis es que, de haber sido un grupo de chicas las abandonadas en la isla, en vez de un grupo de chicos, la cosa habría tomado un cariz muy distinto. Cuando se lo sugerí a la profesora, los chicos de clase estuvieron de acuerdo: estaban convencidos de que todas habrían muerto mucho antes. Mi hipótesis era lo contrario, claro.
Hay temas importantes además de la súbita escasez de recursos que sufren las poblaciones de esta historia situada en California, en primer lugar el hecho de almacenar armas en casa y el peligro que representan en muchas ocasiones para sus habitantes, algo habitual en Estados Unidos. El pánico y lo que desencadena es otro de los factores que conlleva embotellamientos en carreteras por la concentración de miles de coches para dirigirse hacia lugares con agua y no respetar las normas y el orden en los centros de asistencia por lo que aumenta el caos. Sin embargo lo más importante, por ser el factor que lo desencadena todo, son las decisiones tomadas sobre el agua y los embalses desde distintos estados en detrimento de los demás, sin una coordinación que reparta recursos entre las zonas de todo el país.
La guerra por el agua
Recuerda haber leído que, durante los desastres, las residencias se sitúan entre los que peor lo pasan. No reciben ni la atención ni los recursos que se dedican a los hospitales, y a menudo cuentan con poco personal, de modo que, si en un día normal apenas consiguen apañárselas, menos aún en una crisis.
En la película 2001, UNA ODISEA DEL ESPACIO se muestra el enfrentamiento por el agua de dos grupos de primates y aquí la guerra continúa, el tenue barniz de civilización se diluye y se narran batallas similares además del agravamiento por enfermedades entre otras cosas por beber, debido a la desesperación, de lugares donde no es potable. En los campos de asistencia, donde se reúne a la población que ha abandonado sus casas, casi no hay recursos para atender a todos pues son centros que se ven abarrotados y vigilados por soldados armados. Se habla del triaje o la selectividad social aplicada en una emergencia en la que no se puede salvar a todos.
Los personajes de la novela se mueven en un escenario que les era desconocido, incluso para los que se habían estado preparando almacenando suministros. La colaboración asomará en algún momento pero la mayoría de las veces será todo lo contrario. Los pactos forzados, extrañas alianzas, resignación y lucha, todo a la vez en una población que semanas atrás los avisos sobre el uso responsable del agua se alternaban con otro tipo de recomendaciones totalmente prescindibles.
Alyssa, que es quien empieza a narrar la historia de manera retrospectiva desde el primer día que de los grifos no sale agua, es una adolescente que de manera abrupta se encontrará a años luz de lo que había sido su apacible entorno con la responsabilidad de un hermano pequeño del que cuidar y no sabiendo al cien por cien en quien confiar. Crecimiento abrupto para ella y el resto de componentes de su grupo en un viaje hacia lo que esperan que sea su salvación a la espera que todo vuelva a la normalidad. ¿Pero volverá alguna vez? Y en caso de que sea así, ¿se podrán curar las heridas que la situación provocó?
Esta semana he leído en la prensa una noticia curiosa que me ha llamado la atención, se trata del aumento de demanda para cursos de supervivencia. Quienes están a cargo de estas materias comentan que se han incrementado las peticiones a partir del apagón sufrido meses atrás y también la normalidad con que se debería ver el hecho de aprender a encender un fuego o a depurar agua. Aquí el joven Kelton y su familia podrían opinar, él sabe valerse solo mejor que muchos adultos pero siempre ha sido visto junto a su familia como un bicho raro, incluso Alyssa lo percibía así.
Sobre el final de esta novela solo comentar que puede parecer demasiado complaciente en algunos aspectos, como si los escritores lanzaran un mensaje positivo y de esperanza a los jóvenes lectores, pero hay que tener en cuenta que han ocurrido cosas terribles, los adolescentes protagonistas han tenido que tomar decisiones sobre la vida y la muerte así que, terminada la crisis, tal vez lo más lógico es dejar algunas cosas como están y no remover nada más con la mirada puesta en lo que vienen a llamar la nueva normalidad
a la que han llegado tras muchos sacrificios y aprendiendo para un nuevo futuro.
Neal Shusterman, Jarrod Shusterman