Sinopsis
Fecha estelar 47869.1. Data se encuentra en una holodeck, ensayando La tempestad de Shakespeare, asistido por Picard, cuando de pronto se ven sorprendidos por la conexión simultánea de varios programas holográficos. Al mismo tiempo, la nave comienza a funcionar de un modo extraño, sin responder a las órdenes que se le imparten a la computadora, como si actuara de forma independiente. La sucesión de los acontecimientos revelará que, de alguna manera, la Enterprise parece estar intentando crear una nueva forma de vida, y, por alguna razón, el centro neurálgico de sus decisiones se sitúa en el simulador holográfico número 3: el mismo que estaban utilizando Data y el capitán.

La única persona que entiende los guiones de Joe Menosky es él mismo.
Brannon Braga
Con esta frase, Braga intentó disculpar al guionista del episodio, aludiendo a la complejidad
de sus textos. Está claro que el mal endémico del corporativismo, que corrompe todos los estamentos sociales, y no sólo los políticos, también se cebó en el equipo de escritores de TNG. Por otra parte, a pesar de las buenas intenciones de Braga al defender a un compañero, para este trekkie está, más que claro diáfano, que Menosky fue con diferencia el peor guionista de La Nueva Generación, como demostró con el espantoso MÁSCARAS. De todos sus guiones para TNG sólo se salva de la quema el de DARMOK, de la quinta temporada. Uno tiene la impresión de que, en ese momento concreto, Menosky se hallaba momentáneamente en una especie de estado de gracia
, que le permitió escribir su única historia potable en toda la serie. Pero esto fue, evidentemente, la excepción que confirmó la regla. Como se solía decir en Asturias: Hasta en una pila de cuchu (estiércol) crece una margarita de vez en cuando
.
Quizás, dejando a un lado el corporativismo que mencionaba antes, lo que ocurrió fue que Brannon Braga era amigo de Menosky, lo que podría explicar que tratara de disculparle alegando que, en sus guiones, Joe plantea desafíos conceptuales de difícil comprensión
. De ser así, alguien debiera haberle recordado a Braga que el verdadero amigo no es el que te defiende a capa y espada hagas lo que hagas, sino aquel que, en determinados momentos, es capaz de decirte, con respeto, pero con firmeza, aquello que no quieres oír. Esto aparte, y dada la eficacia
de los guiones de Menosky, obviando el del citado DARMOK, este trekkie no entiende por qué los productores recurrieron a un texto de este individuo para uno de los últimos capítulos de la serie. Porque un paquete
como EMERGENCIA no hubiera quedado del todo mal en la primera temporada, cuando TNG daba sus primeros y titubeantes pasos; pero en la última canta
más que un sobaco mal fregado.
EMERGENCIA fue concebido como episodio de despedida de los simuladores holográficos, de las salas de hologramas u holodecks, que fueron los entornos de algunos de los capítulos más memorables de la serie. Podrían haber pergeñado una historia sobre Dixon Hill, el detective de novela negra preferido por Picard, o una aventura del Sherlock Holmes encarnado magistralmente por Data. Pero no, había que buscar algo más original
, y con Menosky como guionista, el resultado fue este auténtico tormento para cualquier trekkie, incluso el más paciente o el más fanático de TNG, que es EMERGENCIA.
Eso de que la Enterprise se encuentre en estado de buena esperanza
, que esté gestando una nueva forma de vida, es simplemente delirante. En cuanto al retoño en cuestión, nos lo presentan como un ridículo conjunto de tubitos que ni un tarado podría asimilar con un ser vivo.
Lo único salvable de episodio tan execrable es, como en otras ocasiones, la interpretación de Data en el prólogo, cuando discute con el capitán sobre el personaje de Próspero en LA TEMPESTAD. Pero esto apenas dura unos minutos, tras los cuales y los consabidos créditos iniciales, todo degenera en una verdadera pesadilla trek, cuyo visionado cabrea incluso al trekkie más recalcitrante. La primera vez que vi Emergencia, me sorprendí a mí mismo pensando que, en comparación con el engendro que nos ocupa, hasta el decididamente malo EL CEREBRO DE SPOCK, de TOS, era una maravilla.
Vista en su conjunto, en TNG, como en cualquier otra serie, hubo episodios regulares, buenos, excelentes y hasta algunos que son verdaderas obras maestras de la ciencia-ficción televisiva. También tuvo algunos, pocos por fortuna, de ínfima calidad. Entre ellos destaca EMERGENCIA, que, francamente, no hay por dónde cogerlo.
EE. UU., 1994