Hacia los orígenes de la ciencia-ficción Latinoamericana, 24
EL VIAJE DE HARRY POTTER POR PERÚ. CURIOSIDADES EN LOS ORÍGENES DE LA CF LATINOAMERICANA
por Gastón Germán Caglia
Héctor Velarde
Héctor Velarde

¿Las casualidades existen? ¿Cuántas posibilidades hay que un Indiana Jones sea protagonista en un cuento de 1940? o que un Hannibal Lecter aparezca en un relato mucho antes que se popularice la novela EL DRAGÓN ROJO, de 1981, en el otro lado del mundo.

Lo cierto es que Harry Potter estuvo de visita por Perú en los años 1940. No, no es broma, es así como lo cuento.

¿De qué va la cosa?

En el libro de cuentos LIMA EN PICADA, publicado en 1944 por el escritor y arquitecto Héctor Velarde, vamos a leer el cuento FATHER´S DAY en donde un tal Harry Potter recorre la capital de Perú en una rauda visita como escala de un viaje más largo.

Su autor fue Héctor Velarde (Héctor Velarde Bergmann, Lima, 1898 -1989) y a poco que se profundice en su historia veremos que este arquitecto y escritor, que vivió durante gran parte del s. XX en Perú, no tuvo ningún tipo de contacto con la escritora británica J. K. Rowling, autora de la afamada saga de Harry Potter en la que, como todo el mundo conoce, se describen las aventuras del aprendiz de mago Harry Potter, y sus amigos Hermione Granger y Ron Weasley, en el Colegio Hogwarts.

Pero quién fue este escritor peruano. Periodista, historiador del arte, escritor y arquitecto, fue una personalidad relevante a mitad del siglo pasado. Arquitecto calificado como el segundo fundador de Lima por sus obras arquitectónicas como la iglesia de Las Nazarenas o el Hotel Maury, entre otras. Además fue un periodista muy leído por sus columnas.

EL MUNDO DEL SUPERMARKET

Asimismo, dentro del mundo de las letras tenemos obras como EL HOMBRE QUE PERDIÓ EL TACTO: Y OTRAS COSAS POR EL ESTILO (1947); ¡UN HOMBRE CON TONGO! una obra de teatro futurista de 1950 ; LA PERRA EN EL SATÉLITE (1958), o EL MUNDO DEL SUPERMARKET (1964).

Anteriormente me he referido a este escritor en relación a otro relato del mismo titulado LA BOMBA J, calificada como de ciencia-ficción irónica o satírica.

Es que Héctor Velarde, con sus cuotas de humor, supo valerse de esa ironía para poner en evidencia desde problemas sociales hasta los males de la híper tecnificación que se avecinaba para los años 1950 y 1960, en donde las consecuencias del fin de la Segunda Guerra Mundial anticipaban grandes cambios tecnológicos y científicos, pero que traerían también una profunda crisis del ser humano como persona.

Podemos mencionar, entre lo mejor de su obra de cuasi ciencia-ficción, al libro de cuentos LA PERRA EN EL SATÉLITE, de 1958. Este es un libro que desde cada uno de sus relatos aborda el miedo ante una casi segura, en la época, guerra nuclear dentro de una Guerra Fría que ya se hacía sentir en el Subcontinente.

Allí nos vamos a topar con la amenaza concreta de la bomba atómica, satélites artificiales, el uso de las drogas, pero desde un punto de vista cómico teñido de ironía y crítica social.

CUENTOS HUMORÍSTICOS

En la misma década escribió obras de teatro, más precisamente en 1950 publica ¡UN HOMBRE CON TONGO! obra en la que se desarrolla, dentro de una trama futurista, en la que un hombre decide vestirse con un tongo, una prenda de vestir tradicional hecha de lana, para diferenciarse de los demás a riesgo de ser enviado a la luna como castigo.

En este caso FATHER´S DAY, relato mitad satírico y mitad crítica sociopolítica a la Lima de los años 1940, un visitante de Inglaterra, medio emparentado con quien relata los eventos, se encuentra con este extraño personaje que le solicita hacer un recorrido bastante exigente para cumplir con distintas obligaciones y visitas turísticas.

Ayer me fui a recibir a Harry Potter, sobrino del viejo Potter, ese inglés tan rico que se murió en el Mercado Central de Lima en un ataque de náuseas. ¿Se acuerdan, del que hablaron los periódicos, que renunció el Municipio? ¿No se acuerdan?

Bueno, no importa, yo lo conocí mucho. Era un deber ir por su sobrino Harry al Callao y darle un paseo por Lima.

Este pastor, que llega de Inglaterra para visitar la tumba de su tío, decide aprovechar su rápida visita para conocer un poco de la capital Lima, pero se lleva más de una sorpresa.

Harry no me conocía sino de nombre. Me encontré con un pastor protestante, seriote, simpático, de anteojos, que no hablaba sino inglés. Tú sabes que yo apenas habló inglés. Todo fue a fuerza de un diccionario Liliput inglés-español, español-inglés que llevé en el bolsillo del chaleco.

En sí en relato no abunda en mayores características de los personajes ni avanza sobre la historia más que en lo estrictamente necesario para exponer las condiciones de pobreza y hambre en que se encontraba la sociedad limeña en los años 1940 en donde se estaba produciendo la transición hacia la modernidad, vista desde la inocente mirada de un visitante del primer mundo.

Cuando Potter estaba en plena oración, dos cholitas con los pies desnudos, una muy viva y la otra ciega, le dieron golpecitos en la espalda tendiéndole las manos. Potter se cambió de banca. Se sentó junto a una vieja arropada en forma inverosímil. La vieja olía. Potter se cambió a otra banca debajo de la cual salió un perrito que se había dormido.

Cuando salimos, Potter se rascaba entre todos los mendigos, alarmado, con la expresión que ha creído contraer una enfermedad extraña.

Tomé mi Liliput, busqué pulga, y le dije: Fleas, fleas, fleas...

—Oh —exclamó Potter—, thank you very much.

—¿Qué otra cosa? —le pregunté.

El relato concluye con Harry Potter abordando su barco lleno de pulgas adquiridas en Lima, la cabeza rapada por un corte de cabello realizada por un peluquero local y con la cándida idea de lo bella que es la sociedad limeña ante las excusas (mentiras) que su ajetreado anfitrión le brinda ante la inconmensurable cantidad de gente que le solicita al visitante dinero como limosna.

Durante el trayecto Potter me dijo:

—Qué interesante día, este Día del Padre, qué bonita costumbre tiene ustedes, eso de abrir en esta fecha todos los asilos, hospitales, orfelinatos y escuelas correccionales del país para que los pobrecitos anden sueltos y hagan lo que les dé la gana; es una idea verdaderamente generosa...

Al llegar al Terminal Marítimo, una docena de palomillas vinieron corriendo a darnos un encuentro magnífico.

—¡Se lo limpio, señor! ¡Yo! ¡A mí!

Potter sacó del bolsillo un puñado de monedas y las arrojó por el aire con además triunfante y exclamando:

—¡Father´s day! ¡Father´s day! ¡Goodbye!

Antes de subir a su buque y de despedirse de mí, Potter me preguntó confidencialmente:

—What´s huachito?

—Bonos de Dios —le contesté.

Entonces me abrazó y me dijo:

—Feliz la tierra de Ud. Donde hay tantos accionistas del cielo...

Y Potter, rapado a la japonesa y con pulgas, se hundió en el vientre de su buque.

En conclusión, un crítico e irónico relato acerca de la sociedad peruana en los 1940 en que, por una mera coincidencia respecto a un nombre propio bastante particular, por la relevancia que adquirió en los años 1990 merced a la obra de la escritora británica J. K. Rowling, nos llega para recordar a Héctor Velarde.


Notas
© Gastón Germán Caglia,
(1.211 palabras) Créditos