Tenía pendiente ¡hace años! el visionado de ésta película, sobre todo por las buenas sensaciones que había percibido respecto a ella, y una vez vista solo puedo decir una cosa: ha sido una gran decepción.
La cosa va de que en la final del Mundial de Fútbol se produce un fenómeno extraordinario: un grupo de soldados aparece de la nada para anunciar que en el futuro la humanidad está en guerra contra unos invasores alienígenas. Y va perdiendo. La idea de los viajeros en el tiempo es reclutar un ejército en el pasado para luchar contra los invasores, porque la humanidad futura está cada vez más cercada y merma ante el empuje de los aliens.
De alguna forma consiguen convencer a los líderes mundiales y se empieza a enviar a reclutas de toda clase y condición al matadero. Entre ellos está Dan Forester (Chris Pratt), antiguo combatiente en Irak que gracias a su entrenamiento consigue enfrentar con cierto éxito, total, no le matan en la primera misión, a los terroríficos Púas Blancas y con el tiempo ser una pieza fundamental en conseguir elaborar el Arma Definitiva con la que se intentará conjurar la amenaza.
La película transcurre entre parones más o menos sentimentales, donde nos enteramos de las circunstancias familiares de Forester, el conflicto con su padre, su aburrido trabajo de profesor de instituto y otra serie de pequeños detalles cotidianos. No es hasta más de media hora de película cuando empieza la acción con una secuencia trepidante, y a partir de ahí la acción sube y baja intercalando los consabidos conflictos entre los componentes del comando de Forester, con el mando de ese ejército futuro, y las inevitables explicaciones científicas
de cómo pretenden acabar con los alienígenas.
Lo cierto es que el argumento en si no tiene la menor complicación: alienígenas invaden la Tierra y los esforzados terrestres luchan contra ellos con todo lo que tienen a mano, en ese sentido la inspiración parece obvia: LA GUERRA DE LOS MUNDOS, de la que se inspira hasta en el título. El asunto de la recluta mundial nos viene de INDEPENDENCE DAY, los feroces alienígenas recuerdan también a los de UN LUGAR TRANQUILO, las persecuciones y ensaladas de tiros ya las vimos en INVASIÓN A LA TIERRA, la idas y venidas en el tiempo para conjurar catástrofes de enorme calibre no nos extrañas gracias TERMINATOR o a series como Continuum o Viajeros. De los dramas familiares para que hablar ya que son una constante en el cine, literatura y televisón mundiales. Pues bien, Zach Dean mezcla todo esto, lo agita y escribe éste larguísimo guión dirigido por Chris McKay que se recrea en todos los aspectos de la película.
Una película de acción lo que no puede hacer nunca, en ningún momento, es aburrir, y LA GUERRA DEL MAÑANA tiene demasiados minutos y escenas aburridas, que intentan vanamente darle un barniz humano
, pero que solo logran intercalar ocasionales parones a intervalos más o menos regulares que me dejaron bastante decepcionado. Así, calculando muy por encima, a la película le sobra un tercio de minutaje, si en vez de los 130 largos minutos que dura, la hubieran dejado en hora y media, habría sido un acierto supremo.
Pero hay mas, la película acaba con un largo epílogo en Siberia. No se muy bien porque extraño motivo a los productores, ya que estaban liados, no se les ocurrió la idea de usar ese epílogo como núcleo principal de la segunda parte. De hecho funciona como libro segundo
, porque excepto por los protagonistas y contexto general, está completamente desconectado del argumento principal.
La parte técnica e interpretativa está a buen nivel, e incluso en el aspecto argumental hay cosas que se agradecen, como el hecho de que, al contrario de lo que sucede en UN LUGAR TRANQUILO, si se da una explicación convincente del origen de los Púas Blancas, pero al darse en el epílogo, de nuevo se pierde la oportunidad de mantener el misterio para esa segunda parte. De hecho, lo mejor de la película son los enfrentamientos sin cuartel y en ocasiones a puño descubierto entre humanos y alienígenas, ahí si consigue McKay dar lo mejor como director.
Sin duda se trata de una película concebida como entretenimiento palomitero, pero esas incursiones en la vida familiar y su larga duración la hacen bastante menos satisfactoria que si los creadores de la misma se hubieran contenido en lo que respecta al melodrama y al minutaje.
EE. UU., 2021