UNIDOS
UNIDOS EE. UU., 1993
Título original: Star Trek TNG: Attached
Dirección: Jonathan Frakes
Guión: Nicholas Sagan
Producción: Ronald D. Moore, Peter Lauritson
Música: Jerry Goldsmith, Dennis McCarthy
Fotografía: Jonathan West
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFa16en (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Robin Ga02ell (Embajador Mauric); Lenore Kasdorf (Ministro de Seguridad Lorin); J. C. Stevens (asistente de Mauric)
Temporada: 7, Episodio: 08

Sinopsis

Fecha estelar 47304.2. El capitán Picard, asistido por la doctora Crusher, debe valorar la solicitud de los Kes, una de las dos razas que habitan el planeta Kesprytt, para entrar en la Federación. Se da la circunstancia de que los otros habitantes del planeta, los Prytt, son extremadamente xenófobos y no desean contactos extraplanetarios. Jean-Luc y Beverly se transportan a la capital Kes, para tratar con su gobierno sobre su posible entrada en la UFP. Sin embargo, el rayo transportador es desviado por los Prytt y el capitán y la doctora hechos prisioneros, acusados de conspirar con los Kes. Confinados en una celda, Beverly descubre que les ha sido implantado en el cuello un mecanismo que les permite comunicarse telepáticamente.

El capitán y la doctora iniciando otra emocionante aventura
El capitán y la doctora iniciando otra emocionante aventura

En la recta final de TNG se explora en profundidad algo que los trekkies, como el que suscribe, ya habíamos intuido desde la primera temporada: la mutua atracción que sienten el capitán y la doctora.

Jean-Luc y Beverly han ido intimando a lo largo de los años, lo que los ha llevado a compartir cada día una actividad tan rutinaria como desayunarse. En cierto modo, al comienzo del episodio casi parecen un matrimonio. No obstante, siempre se han mostrado algo contenidos con el otro, por razones tanto personales como de disciplina, pues, por muy profunda y sincera que sea su amistad, no dejan de ser superior y subordinada. Pero en esta extraordinaria aventura, y gracias a los curiosos mecanismos que les implantan sus captores, llegarán a conocer no sólo lo que piensa el otro, sino incluso lo que siente. Por descontado que, en determinados momentos, esa conexión telepática resulta embarazosa y hasta un tanto desconcertante, lo que lleva a Beverly a preguntarse cómo demonios se las arreglan las razas telépatas para controlar esa habilidad. Pero lo cierto es que, malentendidos aparte, tanto el capitán como la doctora lo llevan bastante bien, dentro de lo que cabe.

Jean-Luc y Beverly experimentando una intimidad inquietante y perturbadora
Jean-Luc y Beverly experimentando una intimidad inquietante y perturbadora

El momento más revelador y emotivo del episodio es cuando ella descubre que él siempre la ha amado, incluso en vida de su esposo, el oficial de la Flota Jack Crusher, gran amigo de Jean-Luc. En un momento dado, da la impresión de que van a acabar echándose uno en brazos del otro. Más adelante, en los minutos finales del capítulo, compartirán otro instante de estrecha intimidad, que no conducirá a nada más porque ambos, conscientes de lo complicada que puede llegar a resultar una relación amorosa entre el capitán de la nave y una de sus oficiales, optan por dar un paso atrás. Sin embargo, en UNIDOS se revela por fin que existe un amor latente entre ellos. Amor que, según veríamos en la muy posterior Star Trek: Picard, consumaron algún tiempo después. De esa relación nació Jack Crusher II, cuya existencia Beverly ocultó a Jean-Luc, por razones de las que hablaré cuando reseñe las aventuras del envejecido Picard en el siglo XXV.

El guionista del episodio, Nicholas Sagan, trekkie hasta la médula, escribió el argumento porque no quería que la serie concluyese sin que, al menos, se concretara algo la latente relación entre el capitán y la doctora. En su primer borrador, la conexión telepática entre ellos era mucho más fuerte, de modo que, al separarse, se veían acometidos por un intenso dolor físico, y no una simple náusea acompañada de mareo. Este planteamiento, según los productores, sería muy duro de asimilar por los espectadores, ya que Jean-Luc y Beverly semejarían ser una especie de adictos a las ondas mentales del otro, y, en consecuencia, sufrirían algo que recordaría demasiado al síndrome de abstinencia de droga. De modo que se desechó la idea primigenia del texto de Sagan, enfocando la acción principal en las reacciones de los personajes al descubrir los sentimientos que comparten.

Riker lidiando con los meandross de la diplomacia
Riker lidiando con los meandross de la diplomacia

De la cultura humanoide de Kesprytt apenas se dan unos esbozos, pero bastan para hacernos una idea de la papeleta que se le plantea a la Federación. Como menciona el capitán, por primera vez en la historia de la UFP ésta valora la posibilidad de admitir en la organización no a un estado planetario unitario, sino a una escisión del mismo. Ese mundo está dividido en dos potencias, Kes y Prytt, que, en cierto modo, evocan a los bloques antagónicos, liderados por USA y la URSS, durante el periodo de la Guerra Fría. Las relaciones entre ellos son muy tensas y están determinadas por la mutua desconfianza, que con demasiada frecuencia se traduce en actitudes paranoicas. Aunque el episodio se centra sobre todo en Jean-Luc y Beverly, y al final no acaba de quedar del todo claro que hará la Federación al respecto, uno sospecha que la solicitud de los Kes será rechazada.

En UNIDOS, Stewart y McFadden nos obsequian sus interpretaciones más contenidamente emotivas de toda la serie, demostrando que TNG, además de contar buenas historias de ciencia-ficción, también era capaz de ofrecer estupendos relatos de corte intimista. Y al frente de todo, tras la cámara, un inspirado Jonathan Frakes, que posteriormente desarrollaría una más que interesante carrera como director televisivo y cinematográfico.

© Antonio Quintana Carrandi,
(722 palabras) Créditos