Sinopsis
Fecha estelar 47225.7. Mientras en la Enterprise se disponen a probar un nuevo núcleo de curvatura, Data, que está experimentando con su programa de sueños, tiene lo que podría considerarse su primera pesadilla. Sin embargo, esta se repite y llega un momento en que el androide se ve asaltado por unas extrañas visiones estando despierto, lo que le empuja a agredir a la consejera Troi. En realidad, las pesadillas del oficial científico son representaciones simbólicas de unos parásitos devoradores de células, que han infectado la nave. El único modo de eliminarlos es dando con la correcta interpretación de esas representaciones.

Según sus propias declaraciones, Brannon Braga siempre ha sentido fascinación por el surrealismo. Quizás por eso escribió el magnífico guión de este episodio, uno de los más atípicos de la serie, pues, de alguna manera, rompe con el esquema lógico y realista a que nos tiene acostumbrados La Nueva Generación.
Un cinéfilo como yo no puede evitar notar el paralelismo entre la intrigante odisea de Data y la de Gregory Peck en RECUERDA (SPELLBOUND, Alfred Hitchcock, 1945), pues en esa película del Mago del Suspense la resolución del problema también se encuentra en la interpretación de los sueños del protagonista. Por otra parte, la escena del turbo ascensor, cuando Data apuñala a Deanna, nos retrotrae a la impactante secuencia de la ducha de PSICOSIS (PSYCHO, Alfred Hitchcock, 1960). Ignoro si Braga es un fan del maestro británico, pero, después de ver este capítulo, yo apostaría a que sí.
Star Trek no trata sólo sobre la exploración del universo, sino también de nuestra naturaleza, y nada hay más misterioso y subyugante que la mente humana. Claro que Data no es humano, de modo que, en principio, los consejos de Troi no le sirven de mucho, no digamos ya los del Sigmund Freud holográfico. Lo que el androide tiene muy claro es que algo no funciona como debiera, de modo que no ceja en su empeño por desentrañar el significado de esas visiones. Lo grave es que una de ellas le empuja a apuñalar en el hombro a Deanna, por lo que Picard no tiene otro remedio que apartarle del servicio y confinarle en su camarote.

Sin embargo, tras examinar a la consejera, la doctora Crusher descubre la existencia de ciertos organismos parasitarios interfásicos, que han infectado a gran parte de la tripulación e, indudablemente, también a Data. La única manera de combatirlos eficazmente es desentrañar el significado real de las visiones del oficial científico. Para que el capitán y LaForge puedan ver lo mismo que el androide en sus sueños, el ingeniero jefe conecta su cerebro positrónico a la holodeck. Este pasaje del episodio es tan alucinante como inquietante. Para los anales trekkies ha quedado la estupefacta expresión de Picard cuando ve, con sus propios ojos, algo que Data había relatado poco antes: a Beverly sorbiendo con delectación el cerebro de un indiferente Riker a través de una pajita. Por no hablar de la consejera transformada en un pastel de pectina celular, o del propio Data transmutado en algo así como una cabina telefónica con piernas. Al final, se revela que las visiones de Data son una especie de avisos de su sistema sobre el peligro que representan para la nave esos parásitos.
La tensión generada por la trama principal aconsejaba introducir un elemento de comedia para mantener el equilibrio del episodio. Esto corrió a cargo del capitán. El pobre Jean — Luc no sabe cómo librarse de la plomiza cena de los almirantes de la Flota a la que ha sido invitado. Por suerte para él, las averías de la Enterprise, provocadas por la acción de los parásitos, impedirán su asistencia a tan aburrido evento. Cuando LaForge le dice que necesitará seis horas para ponerlo todo a punto, pero que podría acelerar el trabajo para que pueda asistir al banquete de los almirantes, Picard se apresura a responderle que se tome el tiempo que necesite, porque no quiere arriesgar la seguridad de la nave
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También nos hace sonreír la actitud de la alférez Tyler, que bebe los vientos por LaForge, aunque este no está por la labor. ¿Y qué decir de la perplejidad de Worf ante los consejos que le da Data para que cuide de su gato, Spot?

Dada la complejidad del guión de Braga, que Stewart consiguiera realizar un trabajo tan notable demuestra que la dirección no tiene secretos para él. Patrick alternó hábilmente delirios visuales y detalles inquietantes, aderezándolos con algún apunte irónico, hasta alcanzar el clímax narrativo en ese prodigio visual que es la secuencia de la holodeck, donde por fin se resuelve el misterio y se halla el modo de eliminar a los peligrosísimos bichejos.
Sin alcanzar la categoría de hito trek, FANTASMAS se revela como un capítulo más que correcto y una de las mejores historias protagonizadas por Data en la última temporada.
EE. UU., 1993