Quizá lo más impactante de ARCTIC VOID es el escenario donde se desarrolla la mayor parte de la película. Se trata de Pyramiden, una ciudad abandonada en el archipiélago de Svalbard. Fundada por los suecos en 1910, fue vendida a los soviéticos en 1927 y actualmente está en territorio noruego. El fin de un asentamiento tan septentrional (está más cerca del Polo Norte que del propio Círculo Polar Ártico) era ofrecer un hábitat cómodo para los mineros encargados de la extracción de carbón de las minas cercanas, pero en 1998, ante el agotamiento de los yacimientos, fue definitivamente abandonada.
¿Pero esto es lo más relevante que se puede decir de la película?
Casi. Como buena producción independiente está llena de aristas e inconsistencias cuando, por otro lado, tiene un argumento que en otras manos hubiera conseguido mejor aprovechamiento.
La historia se inicia cuando los documentalistas Ray Marsh (Michael Weaver) y Alan Meursault (Tim Griffin) se embarcan en un barco turístico para rodar un documental sobre las tierras árticas. Le acompaña el cámara Sean Tibbets (Justin Huen), al que han tenido que contratar apresuradamente porque su cámara habitual no ha podido acompañarles. En el barco se suceden los habituales eventos turísticos con el capitán Jim (Rune Temte), un imponente descendiente de los vikingos, ejerciendo a la vez de guía y animador socio-cultural. No obstante, Tibbets resulta ser un tipo osco y huidizo al que el trabajo no parece entusiasmar demasiado y socializa poco con sus compañeros y el resto de la tripulación. Entre sus cosas hay una viejísima grabadora de cinta que Marsh y Meursault cotillean sin oír más que sonidos extraños.
El crucero sigue placidamente entre los fríos árticos hasta que unos asombrados Marsh y Meursault descubren que ya no queda nadie a bordo. Ni el capitán, ni la escasa tripulación, ni los turistas. Todos han desaparecido repentinamente dejando sus cosas esparcidas por todos lados. Solo Tibbets sigue con ellos, aunque extrañamente desconcertado por su presencia.
Sin saber muy bien que hacer descubren en la lejanía una población costera, y allí se dirigen en una lancha para descubrir que está desierta. A partir de ese momento todo serán sucesos extraños, enfermedad y muerte.
Aunque son pocas, al espectador avezado le serán suficientes las pistas que se le han dado hasta el momento para comprender que hay una Conspiración De Calibre Inabarcable detrás del asunto. Además queda claro desde el momento de la desaparición de los ocupantes del barco que Alguien Está Haciendo Un Experimento De Consecuencias Imprevisibles. Y a partir de esa conclusión la película se va desmoronando poco a poco por que ni el guión de Darren Mann, Jay Kirk, William P. Jones y Michael Weaver, ni la dirección del propio Mann, son capaces de hacer consistentes el suspense de la narración ni la paranoia de los tres supervivientes abandonados en el desierto helado.
El resto de la película viene a resumirse en la desconfianza de Marsh y Meursault hacia Tibbets, que algo sabe, y la preocupación de Tibbets por saberse una pieza poco valiosa en el mecanismo del Experimento De Consecuencias Imprevisibles. Además se añaden unos cuantos elementos más o menos raros, más o menos sobrenaturales, que no vienen muy a cuento y solo sirven para introducir notas de inquietud en el espectador, pero de las que finalmente apenas se extrae nada.
Por su parte, el reparto cumple sobradamente las expectativas de una producción independiente, sobresaliendo un tanto Justin Huen como fotógrafo-conspirador, por lo demás la película acaba haciéndose fría como el entorno en el que se desarrolla, los conflictos entre los personajes finalmente resultan artificiosos, y como resumen se la podría calificar como episodio de serie de misterio (Expediente X, Fringe, La Dimensión Desconocida, Alfred Hitchcock presenta) con ínfulas.
Éste guión, en manos de un director de televisión (algo que es el propio Mann) más experimentado, y las limitaciones propias de presupuesto y tiempo del medio hubiera sido más consistente y contundente, y probablemente no habría dejado al espectador poco avisado con un palmo de narices con un final solo apto para expertos en películas sobre Experimentos De Consecuencias Imprevisibles y Conspiraciones De Calibre Inabarcable.
EE. UU., 2022