Sinopsis
Fechas estelares 47135.2/47160.1. Picard ha sido dado por muerto, tras una pelea en un garito galáctico. Las investigaciones posteriores conducen hasta una excavación arqueológica, donde Riker y el equipo que comanda son atacados por un grupo alienígena mandado por una romulana. Hecho prisionero y traslado a la nave pirata, Will descubre que Picard se encuentra a bordo, como un mercenario que se hace llamar Galen. Picard, que cumple una misión secreta, consigue que el capitán corsario, Boran, crea que Riker es un oficial renegado de la Flota Estelar. El capitán Baran no se fía, de modo que, para probar su lealtad, le ordena atacar la colonia federal de Calder II y la mismísima Enterprise.

ARDID es la primera historia de piratas de la serie, además de una rareza en TNG, pues también se trata de una aventura desenfadada, al más puro estilo STAR WARS.
El episodio doble que nos ocupa surgió casi como una necesidad, pues los últimos capítulos de La Nueva Generación habían destacado por su dramatismo. Decididos a ofrecer un respiro a los fans, pero también a los actores, Christopher Hatton, Naren Shankar y Ronald D. Moore pergeñaron una historia en la mejor tradición de la space opera. Su rodaje fue una auténtica fiesta, en la que todo el mundo lo pasó en grande, olvidándose por un tiempo de las presiones de todo tipo que habitualmente caracterizaban la filmación de cada episodio.
En ARDID, Stewart se desmelena (cáptese la ironía), interpretando a un improbable trasunto de Han Solo, y el resto del elenco principal se dedica a sobreactuar conscientemente, como si cada uno de ellos disfrutara con la oportunidad de mostrarnos la faceta más histriónica y risible de su personaje.
El episodio es muy divertido, pero no soporta un mínimo examen crítico, pues resulta demasiado evidente que su argumento fue escrito deprisa y corriendo, casi hilvanado con cuatro estereotipos. En ningún momento se da una explicación convincente de por qué Picard se decide a investigar en primer lugar el saqueo de las excavaciones. Otros detalles de la historia tampoco están muy logrados que digamos. Quizás por eso le imprimieron un ritmo trepidante. El espectador lo pasa tan bien con las aventuras de Jean — Luc y Will entre los piratas, que no es consciente en principio de la fragilidad argumental de todo el tinglado. De todas formas, ARDID sólo pretendía ofrecer a la audiencia un entretenimiento intrascendente, objetivo que logró con creces.
Los efectos especiales no son nada del otro mundo, y, en líneas generales, no están a la altura de los utilizados en temporadas anteriores. El ataque a Calder II es casi anecdótico, resintiéndose por la falta de efectos visuales adecuados, que le habrían otorgado a la secuencia algo de espectacularidad. Por otra parte, el escáner que usa Picard para analizar las muestras arqueológicas semeja estar hecho de palitos y bombillitas, mostrando una apariencia bastante tosca, que parece retrotraernos a las penurias económicas que sufrió TOS en su última temporada.
Entre los actores invitados tenemos a Robin Curtis y Caitlin Brown. La primera no es recordada con agrado por los trekkies como yo, pues su interpretación de Saavik en STAR TREK III: EN BUSCA DE SPOCK no fue nada convincente; sobre todo si se la compara con la genial creación del personaje que hizo Kirstie Alley en LA IRA DE KHAN. La segunda encarnó durante algún tiempo a Na´Toth, la ayudante del embajador G´kar en Babylon 5.
EE. UU., 1993