HERENCIA
HERENCIA EE. UU., 1993
Título original: Star Trek TNG: Inheritance
Dirección: Robert Scheerer
Guión: Dan Koeppel, Rene Echevarria
Producción: Ronald D. Moore, Peter Lauritson
Música: Jerry Goldsmith, Jay Chattaway
Fotografía: Jonathan West
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data, Dr. Noonian Soong); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Fionulla Fanagan (Dra. Juliana Tainer); William Lithgow (Dr. Pram Tainer)
Temporada: 7, Episodio: 10

Sinopsis

Fecha estelar 47391.2. Un matrimonio de científicos, los doctores Pram y Juliana Tainer, llega a la Enterprise para intentar salvar de la destrucción al planeta Atrea IV, cuyo núcleo se está solidificando. La doctora Tainer confiesa a Data que ella estuvo casada anteriormente con el doctor Noonian Soong y que ayudó a este a crearle, lo que, en cierta manera, la convierte en su madre. Data observa ciertos detalles en su comportamiento que le hacen dudar de la veracidad de tal afirmación, por lo que decide investigar al respecto. Un accidente revelará la sorprendente verdad sobre Juliana Tainer.

Encuentro familiar
Encuentro familiar

Uno de mis episodios favoritos de toda TNG, y sin duda una historia que hubiera hecho las delicias de Isaac Asimov (1920-1992), tristemente fallecido algo más de un año antes de que se rodara este capítulo.

El responsable último de este indiscutible hito Trek, el genio al que todos los amantes de la ciencia-ficción de tema robótico debemos estar por siempre agradecidos, fue Dan Koeppel, periodista deportivo, figura prominente de la industria del cómic con D. C. y Marvel, guionista cinematográfico y, ante todo, trekkie entusiasta. Koeppel ya había intentado colocar algunas de sus ideas en TNG, pero al principio los productores no le hicieron ningún caso. Cuando Koeppel, desilusionado, había renunciado a vender alguna historia a Star Trek y estaba centrado en otras cosas, recibió una llamada del asesor científico de la serie, Naren Shankar, que había rescatado uno de sus proyectos de la papelera. En concreto, uno sobre la llegada a la Enterprise de un androide femenino creado por el doctor Noonian Soong. Los productores de TNG habían reconsiderado el asunto, según le explicó Shankar, y estaban dispuestos a filmar la historia, siempre que el autor se aviniera a realizar algunos cambios. Jeri Taylor, recientemente fallecida, encargó a Koeppel la redacción de un tratamiento previo, para valorar si se le confiaría la elaboración del guión final. Huelga decir que pasó la prueba con nota, lo que determinó su inclusión en los créditos como responsable del guión, junto a Rene Echevarria, que le asesoró sobre los cambios sugeridos por los productores y le ayudó a pulir el texto definitivo. El cambio más significativo afectó al personaje de Juliana, que pasó de ser la plasmación androide del ideal femenino de Soong, como figuraba en el primer borrador de Koeppel, a convertirse en una réplica exacta de la difunta esposa del científico. Esto fue decisivo para otorgar una dimensión más íntima a su interacción con Data, además de propiciar el conflicto esencial del episodio, con un oficial científico dudando entre confesar o no la verdad a su supuesta madre.

El episodio humaniza a los androides, o robots humaniformes, que diría el Buen Doctor, de un modo conmovedor. Juliana es una forma de vida artificial casi perfecta, pues está dotada de un chip emocional y su sistema es capaz de replicar funciones humanas complejas, como la transpiración o la humedad lacrimal, además, obviamente, de las actividades sexuales. Incluso posee un dispositivo diseñado para enviar una falsa bioseñal a los sensores de transportadores y otros aparatos, para que estos la registren como humana. Pero ignora su verdadera condición, pues, como le cuenta la holograbación de Soong a Data, la creó para preservar de algún modo a la Juliana real, el amor de su vida, utilizando un programa de rastreo sináptico de su invención para transferir al cerebro positrónico de la réplica androide los recuerdos de su amada.

La verdadera naturaleza de la doctora Tainer
La verdadera naturaleza de la doctora Tainer

Y no sólo eso, sino que, decidido a que Juliana viviese una existencia normal, sin sospechar nunca su naturaleza artificial, Soong la programó para que tuviera una vida larga, además de preparar su apariencia externa para que fuera envejeciendo paulatinamente, hasta que llegara el momento de su muerte natural. Es decir, el instante determinado por Soong para que su sistema se apagase.

La existencia de la Juliana androide es la mejor prueba del intenso y profundo amor que Soong sentía por la mujer real, aunque, como le confiesa a Data, nunca supo transmitirle esos sentimientos a ella en vida. Esto otorga una nueva dimensión a este personaje del que los trekkies creíamos saberlo ya todo, revelándosenos que, a pesar de su genialidad indiscutible, en el fondo no era muy distinto de los demás hombres.

Data empieza a sospechar que Juliana es un androide observando ciertos detalles de su comportamiento. Cuando un accidente confirma por fin sus sospechas, el oficial científico hace partícipes de sus dudas a sus compañeros en una reunión de oficiales. Todos expresan su parecer, a través de opiniones a veces contradictorias, pero siempre respetuosas y sinceras. La cuestión de fondo es si debe decirle la verdad a Juliana, o dejar que siga creyendo que es humana. Para Data es una decisión difícil. Como Brent Spiner ha comentado muchas veces: Data sí tiene sentimientos, pero no es consciente de ello. En la escena de la reunión este punto queda de manifiesto en la actitud del personaje, pues admite que tiene dificultades en separar lo que sería mejor para Juliana de lo que sería mejor para él mismo. Reconoce que, confesándole la verdad a la mujer, quizás ambos tendrían la oportunidad de compartir sus experiencias como androides de Soong, y así él ya no estaría solo en el Universo. Pero también que lo que más le preocupa, como le preocupaba a su padre, es que Juliana sea feliz. Como siempre, Picard es quien tiene la última palabra: Haga lo que crea oportuno, Data. Pero la decisión que usted tome, la apoyaremos.

Data enfrentado a su futuro.
Data enfrentado a su futuro.

De modo que Data, demostrando que sí tiene sentimientos, que sí se preocupa por el bienestar de los demás, aun en detrimento del propio, opta por guardar el secreto, decidiendo que la felicidad de Juliana es lo más importante. No sólo eso, sino que, además, cuando se despide de ella en la sala de transportación, consigue aumentar la dicha de la mujer al hablarle del gran amor que Soong sentía por ella, aunque nunca supo demostrarlo.

Aparte de la portentosa actuación de Spiner, un actor con mayúsculas, como los de antes, el episodio cuenta con la presencia de Fionulla Flanagan, veterana actriz de teatro y televisión, muy recordada por su papel de la tía Molly en la exitosa serie de los 1970 La conquista del Oeste. Aunque posteriormente aparecería en DAX, de la primera temporada de DS9, y en HÉROES CAÍDOS, de la temporada inicial de Enterprise, los trekkies siempre la recordaremos por el episodio que nos ocupa, sin ninguna duda el mejor trabajo de su carrera.

A lo largo de sus siete temporadas y sus 178 episodios, TNG tocó todos los palos de la ciencia-ficción, en general con resultados notables y en algunos casos sobresalientes. Pero las mejores historias de toda la serie, las que han dejado una huella profunda e imborrable en el ánimo del trekkie que suscribe, son las protagonizadas por este androide que, careciendo en principio de emociones tal como los humanos las asumimos, es el personaje mejor dotado para conmover al espectador.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.066 palabras) Créditos