Desde los últimos años, el boom de la ciencia-ficción china no se ha detenido y continúa ofreciendo obras literarias sumamente valiosas que han llegado a fascinar a los fans en Occidente. Y el cine no es una excepción: ahora los chinos se asocian con países cercanos para financiar películas dentro del género que vayan más allá del simple espectáculo y ofrezcan historias fascinantes. Para el caso que ahora nos ocupa, THE SOUL (2021) aparece a la vista como una película taiwanesa de ciencia-ficción con presupuesto en su mayoría chino y con actores y actrices importantes provenientes de sendos países.
En un futuro no tan lejano, Taipéi, la capital de Taiwán, aparece a la vista como una ciudad ligeramente futurista en donde la tecnología ha avanzado y forma parte de la vida cotidiana. Pero rápidamente la cámara se aleja de esa bella imagen para mostrar el asesinato de Wang Shi-cong, director ejecutivo de una empresa de biotecnología que promete tratamientos sumamente novedosos contra el cáncer. A partir de aquí las pistas y las investigaciones policiales seguirán su curso mostrando numerosas sorpresas e incertidumbres.
Ling Wen-chao es el hábil fiscal encargado del caso. Aunque padece de cáncer y su enfermedad avanza día con día, aún cuenta con la lucidez suficiente para encargarse de la investigación de la mano de la detective Ah-Bao, su esposa y mano derecha. Muy al inicio, el espectador se entera de que Chao es candidato para someterse a la tecnología de restauración de ARN, misma que está siendo desarrollada por la compañía cuyo director ejecutivo acaba de ser asesinado. Pronto, Li Yan, la joven viuda del director acusa a Tian-you, hijo de este último, de cometer el asesinato de su padre a partir de un ritual budista. Conforme van apareciendo más pistas y testimonios, el fiscal y su equipo descubren que la evidencia apunta a posibles eventos sobrenaturales: Chao es escéptico pero Bao parece creer en los efectos del ritual.
Si bien la historia parece un drama policíaco en torno a un asesinato, poco a poco las circunstancias van cambiando. Conforme avanza la investigación, las creencias sobrenaturales desaparecen y la biotecnología cobra fuerza como una técnica tan avanzada que no sólo puede tratar hasta el cáncer más agresivo, sino que permite hacer modificaciones en el cerebro e incluso copiar y trasplantar toda la información mental de una persona a otra. No obstante, como la investigación aún está en primeras fases, el aspecto bioético aparece inmediatamente en escena: ¿es válido transferir mentes entre dos personas? Si una persona está muriendo, ¿se vale someterla a un tratamiento que aún está en primeras fases de desarrollo? ¿Realmente una persona puede transitar de un cuerpo a otro o sólo conseguir una copia de sí misma?
Por otra parte, la historia cuestiona duramente al género policíaco más clásico. Puede que en un caso policial aparezcan numerosas pistas y evidencia que apunte al posible responsable, pero la lógica y la deducción así como la inferencia a la mejor explicación son duramente cuestionadas como herramientas de razonamiento que pueden ser falibles. Una nueva pista puede desbaratar todo el caso y demostrar que gente inocente puede ser encarcelada injustamente. Todo ello permite que la historia ofrezca giros sorprendentes y muy bien planificados que hacen que la cinta sea impredecible.
Como un thriller policial, neo noir y biopunk, la película ofrece tiempo con el drama de los personajes, sus problemas, anhelos y lados oscuros. Chao está cada vez más enfermo e incapacitado y Bao tiene que enfrentar el debilitamiento de su esposo llevando a cabo acciones poco profesionales y nada éticas con tal de poder darle más tiempo de vida. Una de las preguntas más frecuentes en la historia aparece a cada rato a la vista y al escrutinio del espectador: ¿Qué harías para salvar la vida de alguien a quien amas? La ambigüedad moral del ser humano es puesta en escena y analizada frente a los preceptos éticos y morales de la sociedad, cuestionando la eficacia hasta del mismísimo sistema jurídico en el que se desarrolla la trama.
Y a final de cuentas, ¿quién mató al ejecutivo Wang Shi-cong? Para descubrirlo, el espectador debe estar preparado para los detalles y aceptar que una línea de investigación fija sea estropeada al grado que la investigación deba iniciar de nuevo debido a las nuevas evidencias. Mientras se analizan problemas sociales de gran actualidad como detonantes del caso a resolver, el espectador debe estar listo para numerosas sorpresas que exigen gran atención. En esta línea, la cinta apunta a un público objetivo interesado en la complejidad en la historias.
En resumen, un thriller de ciencia-ficción sumamente sofisticado, oscuro y elegante no apto para fanáticos del blockbuster más palomero. Con una trama compleja, intrincada y redonda, el espectador tiene la garantía de disfrutar de una gran historia y esperar con ansias para ver qué otras buenas películas ofrecerá el género en el cine taiwanés.
China, Taiwán, 2021