Texto de contraportada
En este libro podemos encontrar dos novelas cortas del autor Allen Steele, ambas galardonadas con, entre otros, el prestigioso premio Hugo de ciencia-ficción.
En DONDE LOS ÁNGELES NO SE ATREVEN asistimos al viaje de dos crononautas del siglo XXV, presentes en el vuelo del Hinderburg en 1937. Inadvertidamente desestabilizan el viaje del dirigible, permitiendo que tome tierra exitosamente.
Esta alteración hará que su futuro se vea alterado, y queden atrapados en un siglo XX diferente al que conocían.
En LA MUERTE DEL CAPITÁN FUTURO, un relato homenaje a la famosa serie de Edmon Hamilton, Rohr Furland toma un empleo en un carguero espacial pilotado por el Capitán Futuro, un personaje inmaduro y ligeramente insano, obsesionado por las novelas pulps de los primeros años del siglo XX.
Pero cuando reciben una llamada de socorro de una estación espacial cercana, Furland y la primera oficial de la nave mezclaran el peligro real con el mundo de fantasía del capitán. LA MUERTE DEL CAPITÁN FUTURO gano el premio Hugo a la mejor novela corta en 1996.
DONDE LOS ÁNGELES NO SE ATREVEN obtuvo el premio Hugo en 1998 en la misma categoría, resultando ganadora además del premio Locus, y finalista del premio Nebula.
Un tema bastante tratado en la ciencia-ficción es que los OVNI no son en realidad naves extraterrestres, sino objetos venidos del futuro. Incluso algunas invasiones extraterrestres
son causadas por la llegada masiva de viajeros en el tiempo, como se describía en la brevísima La Travesía, e incluso es el eje central de la saga de Terminator.
Pues bien, Allen Steele usa éste recurso en DONDE LOS ÁNGELES NO SE ATREVEN. Su protagonista es el doctor Zack Murphy, un científico y escritor frustrado de ciencia-ficción que trabaja en una agencia del gobierno rebotado de la NASA. No obstante y pese a sus fracasos, Murpy es lo bastante buen escritor como para probar suerte en otros géneros, como la divulgación, y publica una teoría bastante arriesgada donde postula que los OVNI no son naves alienígenas, sino máquinas del tiempo que visitan la actualidad desde un remoto futuro, manejadas por científicos que pretenden estudiar las épocas pasadas de la humanidad. Por supuesto, algo así no entusiasma al gobierno que preferirían ver como el fenómeno OVNI no pasa de ser un entretenimiento para frikis, en vez de estar sostenido por respetables miembros de la comunidad científica con explicaciones relativamente racionales.
Sin embargo, un día Murphy es requerido apresuradamente por agentes del gobierno, en su condición de experto
en la materia, para que ayude en la investigación de los restos de un supuesto OVNI accidentado. La investigación se desmadra un poco y acaba por derroteros poco deseables.
A la vez, Steele nos cuenta como efectivamente, la nave Oberon llegada hasta 1937 desde el futuro tiene la misión de descubrir si el accidente del Hindenburg fue realmente un accidente o se trató de un sabotaje, pero como no podía ser de otra manera su tripulación se ve envuelta en el suceso, alterándolo, y en la atropellada huída del lugar en vez de volver a su tiempo de origen va a parar al momento en el que el doctor Murphy anda aguantando las críticas por sus teorías.
Como en todas las historias de viajes en el tiempo Steele juega con las paradojas, las líneas temporales alteradas, y los sucesos que pudieron ser pero no fueron y a la inversa. No le interesa el como
se viaja en el tiempo, sino las consecuencias que podrían tener esos viajes, de hecho ese apartado lo despacha sugiriendo que desde las teorías de Einstein eran posibles esos viajes, pero el desarrollo tecnológico no las hacía viables.
En cuestiones narrativas y de estilo Steele es muy capaz de mantener la atención sobre su relato, aunque la alternancia de distintas líneas temporales hace un tanto enrevesada la lectura, pero por otro lado consigue un notable alto con las vividas descripciones de la Alemania de preguerra y lo que supone un viaje transatlántico en el lujoso Hinderburg, además de las cuitas de Murphy.
Por su parte, LA MUERTE DEL CAPITÁN FUTURO está inspirada en la serie Capitán Futuro, de Edmon Hamilton, de la que no tenía noticia hasta ahora. Investigando por Internet he averiguado sus aventuras de publicaron entre 1940 y 1944 en una revista pulp propia, y posteriormente en la revista Starling Stories hasta 1951, escritas en su mayor parte por Hamilton con participación ocasional de otros autores. El protagonista es Curtis Newton, hijo de unos exiliados científicos en la Luna, que han huido de la Tierra para evitar que su trabajo caiga en malas manos. Viene a ser una mezcla de Doc Savage, Flash Gordon y Batman, que salva regularmente el Sistema Solar de amenazas externas e internas apoyado por su propia pandilla de compinches: los Futuremen. Steelle, nacido en 1958, tuvo contacto estos pulps en su infancia.
En esta novela Rohr Furland, el protagonista, necesita llegar lo antes posible a su nuevo trabajo y para ello se embarca en una nave llamada El Cometa, comandada por un capitán muy peculiar que se hace llamar Capitán Futuro. Tan peculiar es el individuo que su fama transciende fronteras y nadie quiere trabaja con él, excepto Jeri, un androide biológico que le acompaña en sus singladuras. El Capitán Futuro es un fan de la ciencia-ficción pulp y vive en El Cometa todas sus fantasías infantiles. Rohr, desconociendo la naturaleza de Jeri, se enamora de ella, y no comprende porqué trabaja para un individuo tan tiránico como el capitán, así que decide desembarcar en la próxima escala. Pero El Cometa recibe una señal de socorro de otra nave y deben acudir en su ayuda, ante el regocijo del Capitán Futuro que podrá desarrollar todas sus fantasías. La historia es breve y divertida, un pieza en la que Stelle se recrea en sus propios gustos por las aventuras clásicas de ciencia-ficción, además ganó el premio Hugo en 1996 a la Mejor novela corta el premio Seiun al Mejor relato extranjero en 1998. También fue nominado para el Nebula de 1997 y el Locus de 1996.