POR MEDIO DE LA FUERZA
POR MEDIO DE LA FUERZA EE. UU., 1968
Título original: Star Trek TOS:
Dirección: Vincent McEveety
Guión: John Meredyth Lucas sobre su propio argumento
Producción: Gene Roddenberry y John Merdyth Lucas
Música: Alexander Courage y George Duning
Fotografía: Jerry Finnerman
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: William Shatner (Kirk); Leonard Nimoy (Spock); Deforest Kelley (McCoy); James Doohan (Scott); Nichelle Nichols (Uhura); Walter Koenig (Chekov); Skip Homeier (Melakon); Richard Evans (Isak); Valora Noland (Daras); David Bryan (John Gill); William Wintersole (Abrom); Patrick Horgan (Eneg)
Temporada: 2, Episodio: 21

Sinopsis

Fecha estelar 2534.0. La Enterprise se aproxima al planeta Ekos en busca de John Gill, diplomático federal del que no se tienen noticias desde hace tiempo. La nave federal es atacada por proyectiles cuya tecnología no se corresponde con el nivel evolutivo que se supone poseen los ekosianos. La teniente Uhura capta una sorprendente transmisión televisiva, en la que se ve a John Gill como líder del planeta. Kirk y Spock se transportan a Ekos para tratar de averiguar qué ha pasado, y se encuentran con una sociedad que parece calcada de la Alemania nazi, en la que Gill ocupa el puesto de Führer. Decidido a averiguar qué ha impulsado a Gill a obrar como lo ha hecho, Jim y Spock se suman al movimiento de resistencia.

Por si todavía había alguien que consideraba TOS como una inocente serie de aventuras espaciales dirigida a un público preferentemente juvenil, aquí está POR MEDIO DE LA FUERZA para revelar el verdadero carácter de la genial creación de Gene Roddenberry. En este episodio se trata el tema de los totalitarismos políticos, y, ¿qué mejor que recurrir al totalitarismo criminal por antonomasia, el nazismo?

Si en EL ESPLENDOR DE OMEGA y UNA PEQUEÑA GUERRA PRIVADA se presentaron alegorías del conflicto entre Estados Unidos y el comunismo, y de la desastrosa guerra de Vietnam, en POR MEDIO DE LA FUERZA se dejan de lado las sutilezas, y se muestra una sociedad humanoide que parece haber copiado con extrema fidelidad hasta el último detalle del régimen hitleriano. Si en la Alemania de los años 30 del siglo XX el enemigo principal eran los judíos, en Ekos son los zeoneses, habitantes del planeta vecino, Zeón, que hasta unos cuantos años antes mantenían relaciones normales con sus vecinos ekosianos. Los nazis de Ekos han focalizado en los zeoneses un odio tan visceral como el que buena parte de los alemanes profesaban hacia los hebreos, y de hecho, cuando la Enterprise arriba a Ekos, estos curiosos nazis están a punto de desencadenar la guerra contra el indefenso Zeón.

La tripulación de la SS Unternehmen
La tripulación de la SS Unternehmen

Nuestros héroes se involucran en el movimiento de resistencia, formado tanto por zeoneses afincados en Ekos como por ekosianos que no están de acuerdo con su gobierno, y solicitan su ayuda para capturar a John Gill y llevarle ante las autoridades federales. Gill, que en principio cumplía una misión de mero observador de la cultura ekosiana, ha violado la Primera Directriz de la Flota Estelar y debe ser castigado. Para Jim, el crimen de su antiguo profesor es aún más execrable si cabe, ya que, no contento con interferir en el desarrollo de aquel planeta, encima ha aplicado en Ekos un modelo de gobierno como el nazismo, totalmente opuesto a los ideales humanistas de la Federación. A pesar de todo, nuestro admirado capitán está seguro que debe haber una razón para el proceder del veterano diplomático federal, al que conoce bien y siempre ha tenido por un hombre de principios.

La explicación llega al final del episodio, y aunque pueda no parecerlo, tiene bastante lógica, como ratifica Spock. Gill se encontró con que la ekosiana era una sociedad profundamente dividida, y con el fin de unirla y hacerla evolucionar rápidamente, decidió aplicar las tesis del nazismo. Parece una locura, pero tal como lo explica Gill tiene cierto sentido. Porque Gill, además de diplomático, es historiador; o sea, que no sólo conoce en profundidad los entresijos de la historia, sino los procesos políticos y sociales que hay tras ella. Sabe por tanto que las tesis nacionalsocialistas hicieron prosperar con inusitada rapidez a una Alemania derrotada y humillada en la Primera Guerra Mundial, además de tremendamente empobrecida por la crisis económica. Ansioso por ayudar al desarrollo pacífico de Ekos, Gill utilizó algunos principios (llamémoslos así) de acción del nazismo, pero tratando de eliminar de ellos el racismo, el sadismo extremo y la prepotencia. Y la cosa podría haber funcionado, porque la sociedad ekosiana, unida bajo una idea, fue evolucionando favorablemente, al menos al principio. Hasta que un individuo sin conciencia y ávido de poder, el siniestro Melakon, en quien Gill depositó su confianza, convirtió al diplomático federal en una marioneta, asumiendo el mando en segundo plano. Melakon, un fascista hasta la médula, con el fin de asegurar su dominio absoluto sobre Ekos, despertó en los ekosianos un odio irracional hacia los zeoneses, acentuando así el paralelismo entre su régimen y el de Adolf Hitler.

Obviamente, nuestros héroes, con la ayuda de algunos zeoneses y ekosianos, logran derribar a Melakon y poner las cosas en su sitio. El esperanzador final del episodio nos deja la sensata y profunda reflexión de Kirk acerca del nazismo, llena de lógica y racionalidad, y que puede aplicarse indistintamente al fascismo, al comunismo, a las teocracias islámicas o a cualquier clase de abyecto totalitarismo que subyugue y denigre al ser humano. Por supuesto, tenemos también en el tramo final uno de los clásicos combates verbales entre Spock y Bones, del que para no variar se erige vencedor el vulcaniano.

El episodio no resultó demasiado caro, porque la acción del mismo transcurre mayormente en el planeta Ekos, y tanto el vestuario como las armas y los objetos de atrezo procedieron de los almacenes de los estudios Desilu y Paramount. Hay que reconocer que a William Shatner le quedan de maravilla los uniformes, no importa de qué época o ejército sean.

Los pacíficos zeoneses representan a los judíos, y para resaltar el paralelismo entre ambos pueblos sus nombres tienen raíces hebreas. Así, por ejemplo, Isak proviene de Isaac, Davod de David y Abrom de Abraham.

El sturmbannführer Spock haciendo oídos sordos a las provocaciones
El sturmbannführer Spock haciendo oídos sordos a las provocaciones

El tema que trata el capítulo es muy serio, pero Roddenberry suavizó un poco la cosa incluyendo algunos pequeños toques cómicos, en la línea a que nos tienen acostumbrados Kirk, Spock y McCoy. El más logrado es el de la especie de lección de anatomía zeonesa impartida por Melakon, utilizando como espécimen de estudio a ese zeonés tan raro que es Spock. Cuando Melakon menciona con desprecio las orejas deformes, y esa frente que denota un escaso intelecto, el buen trekkie no puede por menos que soltar la carcajada.

En este episodio se utiliza por primera y única vez en TOS el transmisor subcutáneo, que permite que, en caso de emergencia, Kirk y Spock puedan ser localizados aunque no tengan sus comunicadores, y transportados a la nave de inmediato en caso necesario. Un artefacto similar sería utilizado por Will Riker y Deanna Troi en EL QUE VIGILA A LOS VIGILANTES, de TNG.

Skip Homeier, Melakon, era un eficaz actor secundario, y fue uno de los muchos que trataron de hacerse con el papel del capitán Kirk. Además de en POR MEDIO DE LA FUERZA aparecería también en EL CAMINO AL EDÉN, de la tercera y última temporada.

Pero si por algo ha pasado a los anales Trek POR MEDIO DE LA FUERZA, es por ser el único episodio de TOS proscrito en la antigua RFA. En efecto, el tema del nazismo se consideraba tabú en la Alemania de los 60. La mala conciencia colectiva nacional de los alemanes, la inmensa mayoría de los cuales habían secundado por activa o por pasiva a Hitler y a sus esbirros, no permitía a los germanos afrontar con valentía su reciente y deleznable pasado. A pesar de presumir ante el mundo de la democracia imperante en la República Federal, este capítulo no fue emitido por la televisión germana hasta los años 90.

Kirk y Spock contra los nazis, en uno de los mejores y más comprometidos relatos escritos para TOS. ¿Qué más se puede pedir?

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.128 palabras) Créditos