Sinopsis
Una nave espacial se estrella cerca de una granja, en la campiña inglesa. Se trata de la primera expedición tripulada al espacio, con la que se había perdido todo contacto. El responsable del proyecto, el doctor Bernard Quatermass, se presenta en el lugar junto a los equipos de rescate. En el cohete viajaban tres astronautas. Quatermass ordena que se proceda a la apertura de la nave, de la que al poco sale el único superviviente del grupo, Victor Caroon. Lo más extraño es que en el cohete se encuentran los trajes de vacío de los compañeros de Caroon, pero no hay rastro de ellos. Por deseo de Quatermass, en vez de llevar a Caroon a un hospital, pues se encuentra en estado catatónico, le conducen al laboratorio del científico, donde este y su ayudante, el doctor Gordon Briscoe, tratarán de determinar qué ocurrió a bordo del cohete y qué pasó con los astronautas desaparecidos. El misterio que rodea sus desapariciones obliga a actuar en el caso a Scotland Yar, pues el inspector Lomax sospecha que Caroon asesinó a sus compañeros y, de algún modo, logró deshacerse de sus cuerpos en el espacio. Pero Quatermass no comparte las sospechas de Lomax, centrando sus investigaciones en el estado del superviviente de la expedición, que está sufriendo una mutación en principio inexplicable.
Para Montse.

Durante los años cincuenta del pasado siglo, en plena Guerra Fría y en los inicios de la carrera espacial, que enfrentaría durante décadas a las dos superpotencias, la ciencia-ficción cinematográfica recibió un extraordinario impulso. De esta época son la mayoría de las obras maestras americanas del tema, concebidas siempre dentro de los estrechos, aunque flexibles, márgenes de la serie B. Pero la cinematografía británica también incursionó en el género.
Aunque la compañía existía desde 1934, las películas producidas por Hammer Films rara vez habían traspasado las fronteras británicas. No obstante, en 1955 las cosas cambiaron, cuando la legendaria productora inglesa lanzó una cinta de ciencia-ficción que devino en un clamoroso éxito internacional, otorgando fama y prestigio al hasta entonces modesto estudio cinematográfico.
EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS es la adaptación de la serie televisiva del mismo título, emitida en 1953 por la BBC, y que constaba de seis episodios de 30 minutos de metraje. La emisión tuvo un éxito sin precedentes hasta entonces en el Reino Unido, pues la prensa de la época señaló que, mientras se emitía uno de los capítulos, las calles e incluso los típicos pubs londinenses aparecían casi vacíos.
Quiso la casualidad que uno de los cientos de miles de telespectadores fuera nada menos que Anthony Hinds, quien de inmediato barruntó las posibilidades cinematográficas de aquella historia. El sexto y último episodio de El experimento del doctor Quatermass se emitió el sábado 22 de agosto de 1953. El lunes 24, Hammer Films contactó con la BBC, interesándose por los derechos de la obra. El guionista de la misma, Nigel Kneale también se mostró muy interesado en llevar a la gran pantalla su relato.
Aunque la BBC tanteó a algunos productores, entre ellos Sidney Gilliat y los hermanos Boulting y Frank Lander, al principio las cosas no llegaron a buen puerto. Kneale se entrevistó con Gilliat, para intentar convencerle de que apostara por el proyecto, pero el productor no lo veía claro. Se mostraba reticente a adquirir los derechos para el cine de El experimento del doctor Quatermass, ya que aseguraba que la BBFC (Bristish Board of Film Classification / Junta Británica de Censura Cinematográfica) clasificaría la cinta resultante con una X, impidiendo así que pudieran ver la película los menores de dieciséis años; con lo cual, a su juicio, se resentiría muchísimo la recaudación en taquilla.
Hinds, por el contrario, no se amilanaba ante la BBFC, sino que abogaba por desafiarla, buscando deliberadamente que la película resultante recibiese la calificación X, pues eso despertaría mayor interés entre el público, harto de aquellas películas blandengues, sosas y con argumentos estúpidos, que tanto parecían gustar a los pacatos censores. Aunque algunos ejecutivos de la BBC se opusieron a ello, al final Hammer Films adquirió los derechos de la historia por 500 libras de la época, una suma respetable.

El coproductor de la cinta sería el estadounidense Robert L. Lippert, con el que Hammer Films tenía, desde 1951, un acuerdo ventajoso para ambas partes. Lippert proporcionaba una parte de la financiación de cada película Hammer, suministrando en ocasiones actores americanos para las mismas y ocupándose de su distribución en USA. En contrapartida, la empresa Exclusive Films, distribuidora oficial de Hammer, se encargaba de distribuir en el Reino Unido las cintas americanas de Lippert. Esta práctica venía obligada por las absurdas leyes de cuotas imperante entonces en Inglaterra, que determinaban que un film estadounidense estrenado en el país tenía que ser contrarrestado por el estreno de una cinta nacional. Era una supuesta medida proteccionista del cine británico que, en realidad, no servía para mucho, porque, salvo en unas pocas ocasiones, curiosamente casi siempre películas de género de la Hammer, el público inglés prefería con diferencia el cine hollywoodense.
El primer borrador del guión fue escrito por Richard Landau, estadounidense afincado en Inglaterra, que había trabajado en media docena de películas Hammer, entre ellas VÍAS ESPACIALES (SPACEWAYS, Terence Fisher, 1953), una de las primeras incursiones del estudio en la ciencia-ficción. Landau optó por condensar el denso guión televisivo, suprimiendo varios detalles del mismo y añadiendo cambios significativos al relato. Así, por ejemplo, todo lo narrado en el primer capítulo de la serie se despachaba en el film en apenas dos minutos. Puesto que la cinta iba a ser cofinanciada por el estadounidense Lippert, Landau le confirió una dimensión trasatlántica a la historia, convirtiendo el original Grupo de Cohetes Británico en el Grupo de Cohetes Británico-Americano. También modificó el personaje de Gordon Briscoe, que pasó a ser en el film cirujano del Cuerpo Médico de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos. Uno de los personajes clave de la serie, el periodista James Fullalove, desapareció del guión cinematográfico. En cuanto a Judith Caroon, que en la producción televisiva formaba parte del equipo de Quatermass y tenía bastante protagonismo, se vio reducida en la cinta al rol de esposa angustiada y poco más. En televisión también se sugería que mantenía una relación extramatrimonial con Briscoe, detalle obviado en la película.
El cambio más importante introducido por Landau fue su concepción de Quatermass, que imaginó como un equilibrado cruce entre un científico al uso y un héroe de acción. A Kneale no le gustó nada la alteración, pues era frío y antipático, muy distinto del creado por él e interpretado en la versión televisiva por Reginald Tate. Cuando supo que el elegido para darle vida en el cine sería Brian Donlevy, no se mostró nada satisfecho con tal elección, a pesar de admitir que sus facciones de matón pendenciero casaban muy bien con el personaje. Landau, por su parte, estaba convencido de que el yanqui era perfecto para el papel. Donlevy compuso un Quatermass duro y hasta cierto punto insensible, como son la mayoría de los científicos reales, que convenció al público mucho más que el decididamente blandengue, e incluso un tanto afeminado, interpretado por Tate.
Donlevy era un excelente actor secundario americano, de ascendencia irlandesa, especializado en personajes rudos y peligrosos. Su creación de Bernard Quatermass es modélica y no ha podido ser superada. Por otra parte, este papel le permitió saborear los laureles de la fama, en un momento en que su carrera amenazaba, como la de tantos de sus colegas, con declinar. Parece ser que en la época tenía cierto problema con el alcohol, e incluso se llegó a comentar que el director se había mostrado contrariado al descubrir que el termo que siempre llevaba al estudio contenía más brandy que café. Pero esto jamás fue demostrado, por lo que, a juicio de este cinéfilo, no es más que otra de esas leyendas urbanas que salpican la historia del cine.
Para el papel del inspector Lomax se escogió a Jack Warner (no confundir con el tiránico magnate de Warner Brothers), quien participó en el film prestado por J. Arthur Rank, de la poderosa Rank Organisation, el equivalente británico de la Metro Goldwyn Mayer.
Al actor teatral Richard Wordsworth lo escogieron para encarnar a Victor Caroon porque, según el guionista y el director, tenía las facciones adecuadas para el personaje. Fue un acierto, porque Wordsworth, que apenas pronuncia palabra en todo el metraje, logró transmitir a los espectadores la angustia, el tormento y la desesperación de un hombre que sabe que se está convirtiendo en un monstruo, pero que no puede hacer nada para evitarlo.
Además de a Donlevy, Lippert incluyó en la cinta a Margia Dean, también norteamericana. Margia mantenía una relación con Spyros Skouras, por aquel entonces presidente de 20th Century Fox. Actriz de registros muy limitados, apareció en varias producciones de Serie B, lo que nunca satisfizo sus ansias profesionales. Su trabajo más recordado lo hizo en esta película de la Hammer, y hoy nadie discute que obtuvo el papel sólo por su amistad con Lippert. El director comentaría, algún tiempo después, que era una chica muy bella y dulce, pero que no sabía actuar. Donlevy consiguió hablar un aceptable inglés británico, pero el acento yanqui de Margia era tan marcado, que sus líneas de diálogo fueron dobladas por una actriz de radio de la BBC.

De la dirección se ocupó Val Guest, que, curiosamente, nunca sintió demasiado interés por la ciencia-ficción. De hecho, el proyecto no le entusiasmaba. Pero cuando leyó el primer tratamiento del guión, se sintió impresionado por la fuerza de la historia. Como además estaba cansado de que se le considerara un director de comedia, acabó comunicando a Hinds que aceptaba dirigir el film. Guest había visto poco antes PÁNICO EN LAS CALLES (PANIC IN THE STREETS, Elia Kazan, 1950), que el realizador americano había rodado prácticamente en las calles de Nueva York y con la cámara en las manos. El británico decidió rodar EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS de un modo muy parecido, lo que por entonces era inusual incluso en el mismísimo Hollywood, y que despertó las reticencias del equipo técnico de la película, acostumbrado a trabajar de un modo más rutinario.
Dispuesto a inyectarle ritmo y realismo a la historia, Guest conminó a los actores a declamar sus frases con rapidez, pidiéndoles que superpusieran los diálogos, como en la vida real. También metió mano en el guión de Landau, del que llegó a eliminar treinta páginas nada menos, además de alterar las frases de Quatermass, para adaptarlas al brusco estilo interpretativo de Brian Donlevy.
Hammer films ya había tenido problemas con la BBFC en el pasado, hasta el punto de verse obligada a llegar a una especie de acuerdo informal con el organismo censor, por el cual, antes de acometer el rodaje de una película, le enviaba copia de los guiones. El secretario de la BBFC, Arthur Watkins, declaró que EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS sería calificada con una X, añadiendo que la historia del film le parecía nauseabunda y repugnante
incluso para el público adulto. Watkins se mostró muy preocupado por la excesiva violencia
del pasaje en que Caroon huye del hospital, así como por las, a su juicio, demasiado explícitas
escenas que mostraban la transformación del astronauta en un ente alienígena. Como puede apreciarse, la idiocia censora era proverbial. Pero a Guest no le quedó otra que pulir algunos detalles del guión, para tratar de complacer, en la medida de lo posible, a los todopoderosos señores de la censura.
Puesto que en la película aparecerían noticiarios sobre los misteriosos acontecimientos, la BBC pidió a Kneale que reescribiera esas escenas, para que su estilo se adaptara al de los reportajes de la compañía.
El rodaje comenzó el martes 12 de octubre de 1954 y se prolongó hasta mediados de diciembre. Los exteriores se rodaron en Londres, Windsor y Bray, Berkshire. Los interiores se filmaron en los estudios que Hammer Films tenía en esa población.
Incluso para los baremos del cine de Serie B estadounidense, EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS fue una producción muy modesta, cuyo presupuesto apenas superaba las 40.000 libras. Les Bowie, responsable de los efectos especiales, declararía tiempo después que había trabajado en la película por un exiguo salario. De todas formas, Guest, como la mayoría de los cineastas de antaño, era capaz de sacarle el jugo al último penique y en esta cinta lo demostró con creces, pues, visto hoy, el film se nos antoja indudablemente modesto, pero no barato ni mucho menos cutre, como otros de la época, e incluso más actuales, realizados con una financiación más generosa.

Una de las escenas más importantes, la del cohete estrellado y semi enterrado, se rodó en un maizal de Walter Oakley, muy cerca de Bray. Guest quería que fuera una secuencia espectacular, por lo que pidió a Bowie que incendiara los campos circundantes. La idea no prosperó debido al mal tiempo, ya que la humedad del ambiente y las lloviznas intermitentes no permitieron encender un fuego lo bastante aparente. Entonces Guest optó por filmar empleando una lente de gran angular, para otorgarle a la escena una sensación de inmensidad. El efecto en pantalla es muy convincente.
Uno de los momentos más recordados de la película es el encuentro entre Caroon y una niña que juega con su muñeca junto al río, homenaje de Guest a una escena similar de la mítica EL DOCTOR FRANKENSTEIN (FRANKENSTEIN, James Whale, 1931). Sin embargo, para sugerir que todavía queda algo de humano en Caroon, este no mata a la pequeña, como sí ocurría en la cinta de Whale, sino que se limita a destrozar su muñeca y salir huyendo. La escena se rodó en los muelles de las Indias Orientales de Londres. La niña era la actriz infantil Jane Asher, que no fue acreditada en el film, dado el poco tiempo que aparecía en pantalla. De todas formas, en el cine clásico era habitual que muchos actores secundarios y todos los de soporte no figuraran en los créditos, no como hoy, que hasta un crío que cruza corriendo ante la cámara debe ser acreditado, práctica que a este cinéfilo se le antoja sencillamente estúpida.
La segunda unidad de filmación, dirigida por el cámara Len Harris, rodó una serie de tomas adicionales en las calles londinenses, para componer las escenas de la búsqueda de Caroon por parte de la policía.

Para filmar el clímax de la película, era preciso crear la ilusión de que las luces de Londres se apagaban, cuando la energía de las centrales que abastecían la ciudad era desviada a la abadía de Westminster para electrocutar al monstruo. La Hammer llegó a un acuerdo con el ingeniero responsable de la central eléctrica de Battersea. La idea era que se apagaran las luces que iluminaban el exterior de la planta. Pero el ingeniero, que no había entendido correctamente las instrucciones, cortó la energía a lo largo de la orilla del Támesis. Fue un apagón breve, pero que provocó cierto malestar entre los habitantes de la zona repentinamente oscurecida.
Hammer Films quería rodar en la auténtica Westminster, de modo que Michael Carreras, hijo de James Carreras, cofundador de la compañía cinematográfica, había escrito a los responsables del templo, solicitando permiso para filmar allí. No se lo concedieron, así que hubo que construir un decorado en los Bray Studios. No salió demasiado caro gracias al director artístico, James Elder Wills, que además logró sacar un gran partido a las victorianas estancias de Down Place, la vieja casona de campo que, junto a sus terrenos adyacentes, la Hammer había adquirido y transformado en estudio de cine. Allí se rodarían la mayoría de los clásicos de terror gótico que convirtieron a Hammer Films en la genuina Casa del Terror.
Hinds y Guest tenían claro que el look de Caroon tenía que resultar inquietante. De eso se ocupó el maquillador Phil Leakey, quien diría después que la peculiar configuración del rostro de Wordsworth, con pómulos altos y muy marcados, y sienes un tanto huecas, había facilitado extraordinariamente su labor. Leakey trabajó en estrecha colaboración con el director de fotografía, Walter J. Harvey, para asegurarse de que la iluminación de cada toma enfatizara la amenazante pero trágicamente dolorosa transformación de Caroon. Leakey creó la mano mutante de Caroon basándose en el molde de la mano de una víctima de artritis avanzada, aunque exagerando mucho las proporciones reales. El brazo del infortunado astronauta lo construyó con caucho y látex. En su interior había varios tubos de plástico por los que se bombeaba agua, creando así la ilusión de que el miembro se hinchaba. Leakey también se ocupó de crear los cadáveres marchitos de las víctimas de Caroon, incluyendo los de los animales del zoo. Pero no resultaron demasiado convincentes, por lo que apenas se vislumbran en pantalla.
En el tramo final del film, cuando la criatura ya mutada se encuentra en Westminster a punto de reproducirse, las tomas que la muestran son cortas y poco detalladas. Los responsables de la BBFC creyeron que esto se debía a sus advertencias sobre el mal gusto de presentar en pantalla a un ser así. En realidad, Guest decidió mantener al monstruo fuera de encuadre durante casi todo el tiempo porque, a pesar de los esfuerzos de Bowie, y dado el exiguo presupuesto con el que contaba, la maqueta resultante era poco convincente. De todas formas, el director estaba convencido de que, manteniendo al monstruo parcialmente en sombras, se estimularía la imaginación del público. Guest siempre sostuvo que esta obra funcionaba como film de horror más por lo que sugería que por lo que mostraba.
La conclusión de la historia, en la que el ente alienígena perece por electrocución, es muy distinta a la de la serie televisiva. En la producción catódica el monstruo, que todavía conserva algo de Caroon, es convencido por Quatermass en el último momento para que se suicide.

De la musicalización de la cinta iba a encargarse John Hotchkis, pero cayó enfermo. Entonces, Hinds pidió a John Hollingsworth, afamado director de orquesta que había trabajado en la Rank Organisation antes de entrar en Hammer Films, que recomendara un sustituto. Hollingsworth no se lo pensó dos veces y recomendó a James Bernard, con el que había colaborado en varias producciones radiofónicas de la BBC, que fue de inmediato contratado. La partitura de Bernard para la película obtuvo la aprobación de Hinds, siendo interpretada por la Royal Opera House Orchestra. Bernard fue, en mi opinión de hammeriano furibundo, el mejor compositor que veló armas en La Casa del Terror, para la que compondría las bandas sonoras de veintitrés películas entre 1955 y 1974.
EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS se estrenó el viernes 26 de agosto de 1955 en programa doble, junto con otra cinta, como era norma en la Inglaterra de la época. El film de acompañamiento, EL SHOW DE LA BANDA DE ERIC WINSTONE (THE ERIC WINSTONE BAND SHOW, Michael Carreras, 1955) era un cortometraje musical de treinta minutos, producido también por Hammer. La cinta de Val Guest se convirtió en un éxito inmediato, generando grandes beneficios. Además, su lanzamiento sirvió para promocionar Quatermass 2, la segunda serie televisiva sobre el personaje, que empezó a emitirse por aquellos días y que generaría una nueva entrega fílmica, con Guest de nuevo en la dirección y Donlevy encarnando otra vez al brusco y carismático científico. Esto último no fue del agrado de Kneale, al que nunca le cayó bien Donlevy.
Puesto que la película había sido clasificada con una X por la BBFC, Hinds ideó una estratagema genial para publicitarla y, de paso, reírse de los estúpidos censores. Ordenó alterar el título eliminando una letra, de modo que el film se estrenó como THE QUATERMASS XPERIMENT. En los relanzamientos posteriores se recuperaría el título completo.
Para no variar, cuando EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS fue estrenada en el resto del Reino Unido, los Comités de Vigilancia de los consejos ciudadanos locales, integrados, como todos los organismos similares que en la historia han sido, por beatos descerebrados más preocupados por la moral ajena que por la propia, exigieron que se cortaran las tomas que mostraban a las víctimas de Caroon, antes de autorizar la proyección de la película en sus jurisdicciones. De modo que la mayoría de los espectadores británicos de la época, gracias a esos despreciables benefactores de la sociedad, vieron la cinta mutilada.

Por su parte, Robert L. Lippert intentó que el film fuera distribuido en USA por Columbia Pictures, pero el Estudio de la Dama de la Antorcha estaba distribuyendo SURGIÓ DEL FONDO DEL MAR (IT CAME FROM BENEATH THE SEA, Bobby Gordon, 1955), realizada en el seno de Glover Productions, y no mostró ningún interés por el asunto, ya que, además, nadie en Estados Unidos había oído hablar del tal Quatermass.
Para su estreno en América, Lippert había titulado el film ¡SHOCK! Ante el desinterés de Columbia, cambió el título de nuevo por el más inquietante LO DESCONOCIDO QUE SE ARRASTRA (THE CREEPING UNKNOWN), ofreciéndole la distribución a United Artists, que la estrenó en USA en programa doble con EL SUEÑO NEGRO (THE BLACK SLEEP, Reginald Le Borg, 1956), cinta de terror gótico y Serie B protagonizada por Basil Rathbone, Akim Tamiroff, Lon Chaney Jr., John Carradine y Bela Lugosi.
La proyección en USA de la película de Guest no estuvo exenta de polémica, ya que, según informó la revista Variety, en su número del 6 de noviembre de 1956, un niño de nueve años que acudió a ver el film en un cine de Oak Park, Illinois, falleció al quebrársele una arteria durante la proyección. Se dijo que el fatal desenlace había sido producido por el miedo que había sufrido el chaval, ante lo terrorífico de la historia. Pero lo cierto es que muchísimas personas, de todas las edades, murieron por la misma causa, y ninguna de ellas estaba viendo una película de horror cuando se la llevó La Parca. A pesar de ello, en esa publicación anual para imbéciles que es El Libro Guinness de los Récords, todavía figura este incidente como el único caso registrado de alguien que, supuestamente, murió de miedo mientras veía una película de terror.
EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS es, en mi opinión de cinéfilo curtido e historiador del cine, la película que significó el punto de inflexión en el devenir de Hammer Films. Antes de ella, el estudio era uno de tantos de la industria cinematográfica británica, y su nombre apenas era conocido fuera del Reino Unido. Su apoteósico triunfo lo cambió todo para Hammer, que no tardaría en conocer su Edad Dorada, convirtiéndose en la productora especializada en cine fantástico y de terror más importante del orbe.

En cuanto a su trama, hoy no nos parece muy original, pero en su momento lo era. Por otra parte, el magnífico trabajo del equipo de realización, con Guest a la cabeza, logró convertir esta tópica historia en una pequeña obra maestra. Estamos ante una película cien por cien británica, a pesar del protagonismo de Donlevy, y eso se nota en el tono realista de sus imágenes y en la caracterización costumbrista de los personajes. Aunque copia los esquemas de la ciencia-ficción norteamericana de su tiempo, es innegable que los mejora bastante.
En 1955 expiraba el acuerdo entre Hammer y Robert L. Lippert. Ese año el estudio británico sólo produciría una película más, MUJERES SIN HOMBRES (WOMEN WITHOUT MEN, Elmo Williams, 1956), estrenada en USA como CEBO RUBIO (BLONDE BAIT). Los cines independientes, que eran los que acogían el grueso de la producción Hammer, luchaban contra la feroz competencia de la pequeña pantalla y muchos de ellos se enfrentaban al cierre. Pero el enorme éxito de EL EXPERIMENTO DEL DR. QUATERMASS permitió al estudio de Hinds y Carreras capear el temporal e incluso remontarlo, porque gracias a esta película consiguió llamar la atención de un gigante de la distribución como United Artists. Además de los sustanciosos beneficios económicos que produjo, la cinta de Guest abrió las puertas internacionales a Hammer Films, que en adelante podría negociar con las grandes distribuidoras cinematográficas, ampliando de este modo el mercado para sus producciones. Hammer se libró así de la necesidad de recurrir a intermediarios como Lippert para colocar sus películas en USA, y hasta disolvió su propia distribuidora, Exclusive Films, a finales de la década.
Notas
Anthony Frank Hinds (1922-2013). Guionista y productor cinematográfico británico, hijo de William Hinds, fundador de Hammer Films Production. Aunque ya había trabajado brevemente en la compañía de su padre antes de la guerra, se considera que su relación con Hammer Films comenzó en 1946, cuando produjo en su seno una serie de thrillers de modesta factura, pero bastante exitosos en su momento. Aparte de su faceta como productor, fue uno de los mejores escritores de la casa, firmando con su nombre auténtico, o con el seudónimo de John Elder cuando consideraba que la película no era muy buena. Para ahorrar costes en el equipamiento de un estudio completo, a Hinds se le ocurrió la idea de alquilar temporalmente casas de campo, castillos o viejas mansiones, para utilizar sus estancias amuebladas y los terrenos adyacentes en los rodajes. Su lugar preferido era Down Place, que la Hammer compró y transformó en los míticos Bray Studios, que estuvieron operativos hasta 1966. Casado con Jean Knowles en 1956, tuvo dos hijas. Falleció a los 91 años, víctima de la enfermedad de Parkinson. (N del A).
Thomas Nigel Kneale (1922-2006). Actor teatral en su juventud, acabaría convirtiéndose en uno de los guionistas más prestigiosos de Inglaterra. En 1951 fue contratado por la BBC Televisión, dándose la circunstancia de que, hasta aquel momento, Kneale nunca había visto ningún programa televisivo y desconocía absolutamente todo lo relacionado con el medio. Su mayor éxito como guionista fue la serie El experimento del doctor Quatermass, que Hammer Films llevó al cine. Como era empleado de la BBC, sus guiones eran propiedad de la empresa, por lo que esta vendió a la Hammer los derechos cinematográficos de la obra sin abonarle ninguna cantidad extra, ni siquiera simbólica. Esto provocó cierto resentimiento en Kneale, de modo que, cuando llegó el momento de renegociar su contrato, exigió y obtuvo de la BBC la garantía de que conservaría el control sobre los posibles derechos cinematográficos de su obra futura. A pesar de ello, la compañía se negó a compensarle económicamente por El experimento del doctor Quatermass. No obstante, la dirección de BBC Television rectificaría en 1967, pagándole, en concepto de indemnización, la suma de 3.000 libras, una cantidad muy importante entonces.
En su periodo en la BBC creó series que, posteriormente, la Hammer convertiría en exitosas adaptaciones cinematográficas, como La Criatura y Quatermass 2, que pasarían a la gran pantalla como EL ABOMINABLE HOMBRE DE LAS NIEVES (THE ABOMINABLE SNOWMAN, 1957) y QUATERMASS II (Ídem, 1957), ambas dirigidas por Val Guest y guionizadas por él. Abandonó la BBC a finales de 1956, aunque volvería a ella ocasionalmente para escribir un nuevo serial televisivo, Quatermass y la fosa (Quatermass and the Pit), para el que, al parecer, se inspiró en las tensiones raciales del momento, que culminarían en los disturbios de Notting Hill en agosto y septiembre de 1958. La adaptación cinematográfica de esta serie tardó nueve años en llegar, de la mano de Hammer, como no podía ser de otro modo, en ¿QUÉ SUCEDIÓ ENTONCES? (QUATERMASS AND THE PIT, Roy Ward Baker, 1967), cuyo guión firmó. Para Kneale, esta fue la mejor plasmación fílmica de su personaje, pues siempre consideró a Andrew Keir un Quatermass mucho más convincente que el de Donlevy, lo cual es discutible. Pero la película fue, con enorme diferencia, la más exitosa de la trilogía, en gran parte por la decisión de Hammer de rodarla en color y por la espectacularidad de sus escenas cumbre. Kneale volvería a escribir sobre Quatermass, y se rodarían un par de series más sobre el personaje, pero no hubo más versiones cinematográficas y, en cuanto a las televisivas, sus resultados fueron más bien discretos.
A lo largo de su carrera, Nigel Kneale escribiría guiones de casi todos los géneros, pero tenía predilección por los de tema fantástico, lo que le convirtió en uno de los guionistas más importantes del mundo especializados en ciencia-ficción. (N del A).
Robert Lenar Lippert (1909-1976). Una de las personalidades más interesantes de la historia del Séptimo Arte. Productor de cine estadounidense y propietario de su propia cadena de salas de exhibición y varios autocines en la costa Oeste de los Estados Unidos, sus cines funcionaban durante las veinticuatro horas del día, proyectando ininterrumpidamente películas de entretenimiento antiguas y baratas. Esta práctica fue muy criticada por los culturetas de siempre, pero lo cierto es que, vendiendo las entradas a sólo 25 centavos, quince menos que la competencia, consiguió amasar una respetable fortuna. Los espectadores de sus cines eran mayoritariamente trabajadores y trasnochadores varios, destacando entre ellos, en los años de la II Guerra Mundial, los militares de permiso que, al no encontrar alojamiento barato, se metían en sus cines no para ver las películas, sino para pasar la noche en sus butacas.
El dueño de un cine siempre cree que él podría hacer películas mejores que las que le colocan las productoras
, comentó en una ocasión. Poco después, decidió dedicarse de lleno a la producción. Al principio alquilaba sets de rodaje a las Majors hollywoodenses, pero acabó coligiendo que le cobraban demasiado, por lo que en 1945 fundó Screen Guild Productions. Esta compañía se concentró en las producciones modestas pero correctas, firmando contratos con algunos de los pequeños productores independientes de entonces, garantizándose así un suministro constante de estrenos, que complementaban la producción propia. El mercado preferido por Lippert siempre fue el de los cines de barrio y los de poblaciones medianas y pequeñas, a los que suministraba modestos films de evasión, principalmente historias del Oeste y de detectives.
En 1948 Screen Guilds Productions pasó a llamarse Lippert Pictures. Sus películas se rodaban en estudios alquilados a otras compañías cinematográficas. La producción se multiplico, y entre 1948 y 1955, Lippert Pictures lanzó nada menos que 130 cintas. Por esa época Lippert apostó por el ex reportero periodístico y guionista Samuel Fuller, que deseaba convertirse en director de cine. Fuller ganó muy poco dinero con BALAS VENGADORAS (I SHOT JESSE JAMES, 1949), EL BARÓN DE ARIZONA (THE BARON OF ARIZONA, 1950) y CASCO DE ACERO (THE STEEL HELMET, 1951), pero estas, sus primeras tres películas como director, fueron taquilleras y recibieron muy buenas críticas, lo que impulsaría su carrera en la realización.
Lippert fue también pionero en la ciencia-ficción cinematográfica, pues produjo COHETE K-1 (ROCKETSHIP X-M, Kurt Neumann, 1951), un correctísimo drama espacial que hoy es recordado, principalmente, por ser la primera película que advirtió de los peligros de una guerra nuclear a gran escala.
En 1951 se asoció con Hammer Films, acordando que cada parte distribuiría en su país las películas de la otra. Para asegurar la buena acogida en USA de las producciones Hammer, Lippert insistió en que apareciera al menos una estrella estadounidense en cada película, ofreciendo como compensación asumir parte del coste del film. La primera cinta Hammer estrenada en Estados Unidos por Lippert fue CHANTAJE CRIMINAL (THE LAST PAGE, Terence Fisher, 1952), protagonizada por George Brent. (N del A).
Waldo Brian Donlevy (1901-1972). Llevó una fascinante vida aventurera antes de convertirse en actor. Nacido en Portadown, Irlanda, se trasladó a los EE. UU. con su familia siendo aún muy joven. De naturaleza inquieta, lo dejó todo y se alistó voluntario en el US Army, siendo corneta del regimiento que el general Pershing envió a Méjico para intentar capturar al revolucionario Pancho Villa, que poco antes había atacado la ciudad fronteriza de Columbus, en Nuevo Méjico. Donlevy fue también un excelente piloto de aviación, y durante la I Guerra Mundial, con apenas 17 años, formó parte de La Escuadrilla Lafayette, una unidad de caza de la fuerza aérea francesa integrada por voluntarios americanos. Durante los años 30,40 y 50 desarrolló una fructífera carrera cinematográfica en Hollywood, casi siempre como secundario de lujo, trabajando a las órdenes de algunos de los mejores directores de su tiempo. Destacó en papeles de villano en filmes del Oeste tales como ARIZONA (DESTRY RIDES AGAIN, Georges Marshall, 1939); UNION PACIFIC (ídem, Cecil B. DeMille, 1939); TIERRA DE AUDACES (JESSE JAMES, Henry King, 1939) y TIERRA GENEROSA (CANYON PASSAGE, Jacques Tourneur, 1946). En 1939, además de las películas citadas, protagonizó junto a Gary Cooper el celebérrimo film de aventuras BEAU GESTE (ídem, William A. Welllman) interpretando a un siniestro sargento de la Legión Extranjera francesa, papel que le valdría una nominación al Oscar como mejor actor secundario. Donlevy no ganó la estatuilla, que fue a parar a manos del gran Thomas Mitchell por su espléndida interpretación en la mítica LA DILIGENCIA (STAGE COACH, John Ford, 1939). Curiosamente, también Wellman había servido como piloto en La Escuadrilla Lafayette. Su interpretación de Bernard Quatermass convertiría a Donlevy en uno de los actores más queridos y recordados del cine clásico de ciencia-ficción. (N del A).
Valmond Maurice Grossman, conocido en el cine como Val Guest (1911-2006). Fue uno de los directores más prolíficos de Hammer Films, pues dirigió la friolera de catorce largometrajes para el pequeño estudio británico, abarcando géneros tan dispares como el terror, la ciencia-ficción, el thriller, la comedia, el cine de Aventuras o el Bélico. Fue una especie de hombre orquesta en el mundillo del cine británico. Trabajó como actor teatral y cinematográfico durante los primeros años del sonoro; escribió guiones para algunas de sus películas y también para otros realizadores; ejerció de compositor y letrista de canciones para películas, trabajando, además, como periodista especializado para la revista Hollywood Reporter. Curiosamente, nunca tuvo contrato con la Hammer. Cuando los productores tenían un material que creían apropiado para él, le llamaban y le preguntaban si estaba libre. A Guest le encantaba lo que se hacía en la Hammer y siempre respondía que sí. De hecho, fue el principal responsable del lanzamiento a nivel internacional del Estudio, con sus dos fabulosas entregas sobre Bernard Quatermass. Aunque durante el resto de su carrera ocupó un discreto segundo plano en la productora, sus películas siempre fueron bien acogidas por el público. Guest nunca tuvo veleidades artísticas. Fue un eficaz artesano del mejor cine de Serie B. Su mayor mérito consistió en saber explotar hábilmente fórmulas cinematográficas, ya manidas, como si nadie las hubiese empleado antes. Él y Terence Fisher fueron los que hicieron verdaderamente grande a Hammer Films. (N del A).
Reino Unido, 1955