LA NARANJA MECÁNICA
LA NARANJA MECÁNICA Reino Unido, 1971
Título original: A Clockwork Orange
Dirección: Stanley Kubrick
Guión: Stanley Kubrick, basado en la novela de Anthony Burgess
Producción: Stanley Kubrick
Música: Wendy/Walter Carlos, Rachel Elkind, Sir Edward Elgar, Gioacchino Rossini, Ludwig van Beethoven, Henry Purcell, Nikolai Andreevich Rimsky-Korsakov; canción "Cantando bajo la lluvia" de Nacio Herb Brown
Fotografía: John Alcott
Duración: 136 min.
IMDb:
Reparto: Malcolm McDowell (Alex De Large); Patrick Magee (Mr. Alexander) Michael Bates (jefe de guardas Barnes); Warren Clarke (Dim); John Clive (actor teatral); Adrienne Corri (Mrs. Alexander)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

He de confesarles que soy un gran admirador de la obra de Stanley Kubrick y del cine de arte en general. Aunque disfruto en ocasiones el cine norteamericano plasmado de elementos comerciales, por lo regular exijo buenas actuaciones, tomas bien hechas, escenas creíbles, un buen vestuario, una escenografía adecuada, etc. Si alguna película gringa no tiene esto (está bien, está bien: casi ninguna lo tiene) me limito a tragarme la historia y a recordar a la cinta por su argumento o simple y sencillamente olvidarme por completo de esta.

Uno de los directores Hollywoodenses que más me atrae es precisamente Steven Spielberg. Bien señala por ahí José Carlos Canalda que es un cineasta que imita los estilos clásicos aunado a un toque personal en todas sus cintas. Me atrevo a agregar a este comentario que hay muchos elementos del cine alternativo y/o independiente contemporáneo que aparecen plasmados (o copiados) en cintas como LA GUERRA DE LOS MUNDOS o MUNICH. Lo que encuentro en estas obras es que se hace una especie de caldo cinematográfico donde vemos tanto elementos del cine comercial más puro con elementos del cine (por así llamarlo) culto. Saco esto a colación porque hace tiempo discutía con un amigo acerca de la calidad de sendos cineastas y un servidor terminaba concluyendo que me parecía loable el hecho de que las empresas productoras de cine comercial dieran una gran libertad a Kubrick (que obviamente era muchísimo mejor que Spielberg) para jugar y experimentar con todo tipo de técnicas cuyos productos fueron algunas de las películas más ambiciosas y mejor hechas dentro del cine: ATRACO PERFECTO, LOLITA, ESPARTACO, ¿TELÉFONO ROJO? VOLAMOS HACIA MOSCÚ, 2001: ODISEA ESPACIAL, EL RESPLANDOR, etc.

Alex
Alex

La red está saturada de comentarios sobre esta cinta referentes a los aspectos técnicos, curiosidades, la trama, introspecciones al mundo de Alex, etc., así que mi intención es darles algunos datos de interés (espero) sobre algunas de las ideas intrínsecas en esta pequeña obra maestra desde la visión de un simple espectador amante del cine desde que tiene memoria.

Regularmente he escuchado que esta cinta tiene tintes pavlovianos. Bueno, hay que recordar que el fisiólogo y premio Nobel ruso Iván Petróvich Pávlov (1849-1936) es el descubridor del reflejo condicionado. Su apellido es a veces sinónimo de este fenómeno. También hay que tener en mente que este efecto o fenómeno hace alusión a un tipo de respuesta con respecto a algún estímulo externo que un animal o una persona puede adquirir mediante un aprendizaje controlado. Los experimentos de este científico inspiraron a los conductistas y en especial al psicólogo estadounidense Burrhus Frederick Skinner. Según el Conductismo, las diferentes formas de comportamiento pueden explicarse en función de la respuesta a diferentes estímulos. Skinner nos cuenta en su libro WALDEN DOS que es posible crear una especie de mundo psicológico perfecto (o mejor dicho, una Utopía Conductista) en donde podríamos tener un mundo con seres humanos bajo el control del reflejo condicionado. En MÁS ALLÁ DE LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD, este psicólogo va todavía más lejos al proponer que el reflejo condicionado tendría que hacerse a una escala masiva y sustituir a la educación (primaria, secundaria, preparatoria o universitaria) por una especie de adiestramiento de las masas para que estas estuvieran (por así decirlo) programadas y no realizaran cosas más allá de las fronteras de la moral y de las buenas costumbres. En lo personal, estas ideas buscan el bien de la sociedad, aunque darían pauta a que unos cuantos pudieran tener control absoluto sobre esa pléyade de autómatas. Este mismo desconcierto fue tema de incomodidad para Anthony Burgess y fue a la vez parte de la inspiración para escribir su novela de LA NARANJA MECÁNICA como parte de la crítica a estas ideas que les he mencionado.

Stanley Kubrick tuvo un excelente tino a la hora de seleccionar novelas potencialmente plasmables en el celuloide. La realización de esta película basándose en la novela vino a ser en su época un gran acontecimiento cinematográfico cuya profundidad artística y de crítica social y anticonductista demostró que el cine comercial puede ser profundo y a la vez dar pauta para la discusión y la reflexión por parte del espectador.

Los drugos divirtiéndose
Los drugos divirtiéndose

El argumento de esta película estriba en las locas y desenfrenadas vivencias de Alex y sus drugos (amigos) Como buen adolescente que vive en una sociedad antiutópica en un futuro cercano, se dedica a vagar por las noches junto con sus secuaces atacando a viejos indefensos, asaltando casas, violando mujeres, practicando la ultraviolencia, tomando la droga de moda disuelta en leche y dedicándose al ocio mientras escucha al eminente Ludwig van Beethoven. El inicio de la cinta nos muestra una toma que se abre lenta pero inexorablemente: el director nos atrapa con una imagen poética sobre un lugar de vicio y mala muerte. Esos chicos que observamos, con sus trajes característicos, son parte de una sociedad quebrantada y sin control alguno. Alex y sus amigos son producto de esa moda espuria basada en la ultraviolencia. No sabemos por qué están ahí sin que sus padres hagan algo: quizás es la falta de comunicación, quizás ellos no tienen la culpa de tener en sus genes algunos de los atributos humanos que nos señala Burgess: amor a la violencia, amor al arte.

En sus tantas andanzas, observamos una pelea con otra pandilla de drugos. La batalla campal comienza. El espectador presencia una pequeña muestra de ultraviolencia, mas Kubrick consigue que el espectador suelte una sonrisa: la batalla parece una muestra de humor negro. En otra ocasión, el ataque a un anciano que vive como vagabundo en los arrabales contiene un interesante mensaje moral.

Una de las prácticas de estos jovenzuelos es asaltar casas y golpear y/o violar a sus ocupantes. La música clásica que se escucha nos refleja que esa terrible violencia es la fuente de la mayor diversión. Cuando Alex y sus compañeros entran en una casa después de engañar a sus ocupantes, golpean sin consideración a éstos: un escritor y su esposa. Mientras esa situación transcurre, Alex canta aquella canción de Cantando bajo la lluvia y baila en una especie de parodia coreográfica del bailarín de claqué Gene Kelly. Esta escena no es una apología a la violencia, sino una cruel muestra de la realidad con un pequeño toque de humor negro.

En el bar
En el bar

Entre varias de las situaciones de esta cinta, vemos que algunos de los drugos se quejan de Alex y desean que no siempre mande en todas las fechorías que cometen. Este, de una manera muy hábil en una escena por demás experimentalmente lograda y formidable, da una lección a los suyos aunque comete el error de creer que lo seguirán obedeciendo. Nos encontramos entonces en la escena del bar donde el espectador no sospecha nada y cree que aquellos drugos seguirán sus órdenes al pie de la letra.

Es necesario hacer una pequeña pausa para introducirnos un poco en el mundo privado de Alex, nuestro nadsat principal. Su familia no tiene mucho contacto con él. Nuestro chico alude que tiene dolor de cabeza para no ir a la escuela y quedarse a escuchar al maestro Beethoven. Mientras, una especie de tutor estatal habla con él y le comenta que si continua con sus fechorías, tarde o temprano caerá y nadie lo podrá sacar del agujero. Este hombre representa parte del sistema social. Sus intentos por convencer a nuestro joven drugo de que se regenere serán infructuosos, ya que este trae la violencia en la sangre y su comprensión del libre albedrío radica en hacer todo lo que él desee sin importar a quien o a quienes afecte.

En una de las mejores escenas, nuestro personaje principal va una tienda de discos y seduce a dos chicas. Esta escena, aparte de tener tomas verdaderamente atractivas, refleja parte de la simbología personal de Kubrick a verse por ahí el soundtrack de 2001: ODISEA ESPACIAL. Aparte de esto, adondequiera que veamos se trasluce un ambiente psicodélico. Parte del libre albedrío de Alex va en poder seducir a quien desee basándose en su talento natural.

Noche de juerga
Noche de juerga

Regresando a las andanzas de su pandilla, toca el turno de asaltar otra casa. Esta vez el resto de la pandilla tiene haz bajo la manga. La propietaria de la casa donde tocan no es engañada por las mentiras de los rufianes y llama a la policía. Paralelamente, Alex entra a la casa y asesina a la dueña en un acto de crueldad sin precedentes. El escenario de todo esto es un cuarto lleno de gatos que a su vez muestra una decoración con forma fálica: el lugar de los hechos rebosa de una extraña forma de arte donde las esculturas y los animalitos bien pueden ser elementos artísticos de mucha originalidad.

Después de los hechos, los amigos de nuestro drugo lo golpean con una botella de leche que lo deja parcialmente desorientado. Sus antiguos compañeros le han tendido una trampa. La escena del golpe es de un gran realismo invitando al espectador a no dudar ni un solo segundo del ataque recibido. La policía llega, y nuestro chico es atrapado y sentenciado. Después de la brutal golpiza que se le ha dado, acontecen una serie de escenas que no vienen en la novela y que muestran un enorme realismo dentro de un sistema penitenciario. La voz del oficial que le informa sobre las cosas que debe hacer se convierte en la voz del sistema que ha castigado quizás injustamente a este joven producto de una sociedad quebradiza.

Ligando mientras compramos discos
Ligando mientras compramos discos

Pasa el tiempo y su estancia en la cárcel se convierte en una apabullante rutina. Entre las lecturas de este joven preso aparece información sobre una técnica experimental llamada la Técnica de Ludovico. Con un poco de suerte, logra ser el primer sujeto que se someterá a este experimento para manipular el comportamiento de las personas. Al principio está tranquilo. La proyección de películas con escenas de ultraviolencia es para él un deleite, mas las inyecciones con droga para hacer que se sienta mal traen consigo el efecto esperado. Ahora este joven ha perdido su libre albedrío y se ha convertido en una suerte de autómata programado para no hacer el mal. Después de varias sesiones, llega el día en que se hace una demostración de los resultados de la técnica. El espectador es testigo del cambio. Ese chico que alguna vez fue violento y que fue inclusive amado y odiado a la vez por nosotros, los espectadores, ahora solamente da lástima. Ha perdido la libertad de elegir, pero a la vez ha perdido la libertad para defenderse, para seducir, para decidir.

Ni Kubrick ni Burgess mencionan tan siquiera al conductismo, mas la crítica es directa para alguna que otra idea procedente de esta escuela psicológica. Una de estas técnicas, aplicadas a Alex hace efecto y cuando este sale al mundo, es rechazado y atacado sin que pueda defenderse. Desde el antiguo vagabundo hasta sus antiguos compañeros de tretas encuentran la ocasión perfecta para vengarse del antiguo chico adicto a la ultraviolencia. En una serie de escenas formidables, este chico es maltratado y obligado a huir a la casa del antiguo escritor al que había golpeado. El director de la cinta nos deleita con la misma serie de tomas a la hora que nuestro nadsat toca el timbre. Su llegada ha sido una bendición. Un grupo de oposición al gobierno intenta demostrar que la técnica Ludovico es un fiasco y utilizan a Alex en lo que me parece ser la segunda acepción del término Naranja Mecánica. Nuestro maltratado chico ya no puede escuchar música de Beethoven debido a la técnica que se sometió. Así pues, el escritor, movido por la venganza, utiliza la música del compositor antes adorado por nuestro drugo para obligar a este a suicidarse. Alex se arroja al vacío desde una ventana sufriendo solamente algunas fracturas.

En el oculista
En el oculista

El gobierno reacciona y el joven antihéroe es sometido a la Hipnopedia profunda para eliminar todo el reflejo condicionado al cual fue sometido. Ya está curado, aunque sigue representando la segunda acepción del concepto de Naranja Mecánica que les mencioné: un autómata que a pesar de recuperar su libre albedrío, es un instrumento utilizado por el gobierno para recuperar su credibilidad.

Finalmente, es posible encontrar una tercera acepción al título de la novela y de la película: Alex es una Naranja Mecánica en su quebrantada sociedad. Supuestamente tiene libre albedrío para hacer lo que quiera, o quizás sufre de una serie de reflejos condicionados producto del ambiente en el que se desenvuelve y a la vez de su propia naturaleza como ser humano.

© Jorge Armando Romo,
(2.091 palabras) Créditos