CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO
CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO Rusia, 1986
Título original: Pisma Miortvogo Cheloveka.
Dirección: Konstantin Lopushansky
Guión: Konstantin Lopushansky, Viacheslay Rybakov, Boris Strugatsky
Producción: Estudios Lenfilm
Música: Alexandr Zhurbin
Fotografía: Nikolai Pokovtzev
Duración: 87 min.
IMDb:
Reparto: Roland Bikov, Svetlana Smirnova, Jossif Ryklin, Viktor Mikhailov, Alexandr Sabinin, Vatlav Dvortjetzky, Vadim, Lobanov, Nora Griakalova, Vera Mayorova
Comentarios de: Andrei Plajov

Sinopsis

Lo más temible ha ocurrido: a causa del error de un ordenador, se ha desencadenado una catástrofe nuclear de ámbito mundial. El mundo es un infinito amasijo de ruinas...

Larsen, uno de los supervivientes, científico cibernético, se considera en cierta medida culpable de esta catástrofe, puesto que los militares han utilizado sus descubrimientos.

En el sótano de un museo han buscado refugio provisional parte de los supervivientes, entre los cuales se encuentra Larsen y Anna, su mujer, que está agonizando. Larsen sale a menudo a la superficie: unas veces para buscar alimento, otras para buscar medicinas y siempre con la esperanza de encontrar a su hijo desaparecido.

En la ciudad abandonada y destruida reinan los militares. Hay constantes controles y en uno de ellos Larsen está a punto de morir. Se procede a la selección de la gente que será enviada al Bunker Central para ser congelados durante 30 años. Los niños abandonados y los ancianos sin familia no son evacuados y su destino será una horrible muerte por radiaciones.

Anna muere. Larsen toma la decisión de no ir al Bunker. Decidirá consagrarse a aliviar la suerte de los niños, que no tienen a nadie en el mundo salvo a él. Hasta el último suspiro Larsen buscará la forma de salvar al mundo.

Sus últimas palabras dirigidas a los niños que protege sonarán como un testamento: Andad, mientras el hombre camine, tendrá esperanza

Sobre el Director: Konstantin Lopushansky

Es el primer largometraje de un director. Anteriormente se le conoció como realizador por un corto, titulado SOLO, que llamó la atención y obtuvo varias designaciones en numerosos festivales.

Pero no es un hombre nuevo del cine. Guionista experimentado, fue también ayudante de dirección del famoso Tarkovsky, cuya película STALKER recuerda a menudo la primera obra de Konstantin Lopushansky.

Realizador profundamente dramático y de estilo realista, ha evitado en CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO todo artificio técnico, utilizando la cámara como un testigo invisible, que le limita a narrar los horrores que cuenta. Su tratamiento como director es austero, grave y profundo y ello hace de él uno de los realizadores soviéticos de la primera línea de ruptura que capitanea Elem Klimov.

Sobre Rolan Bykov, Protagonista De La Película

Hombre espiritual, provisto de una fuerte personalidad, y de talentos múltiples, Rolan Bykov comenzó a actuar en los años 50 en el escenario del Teatro de Jóvenes Espectadores de Moscú. Poco después dirige el estudio teatral de la Universidad de Moscú y al mismo tiempo comienza a actuar en cine. Desde entonces ha interpretado un centenar de films. Y en verdad sus metamorfosis cinematográficas son extraordinarias: Rolan Bykov es irresistible en la piel de personajes cómicos y grotescos, (el gato Basilio en LAS AVENTURAS DE PINOCHO O LA LLAVE DE ORO), Chichok, el genio de la casa, en LA ALDEA DE UTKA, así como en papeles psicológicos complejos, tal es el físico Panomarev en BUENOS DÍAS, SOY YO, o el jefe de guerrilleros Lokotkov, en CONTROL EN LOS CAMINOS. Es igualmente incomparable en papeles trágicos como Akaki Akakievich en EL CAPOTE de Gogol.

A su encanto extraordinario y a su fino humor, Rolan Bykov añade igualmente un impecable gusto artístico, lo que le permite lograr sus extraordinarias metamorfosis, pese a la diversidad de los caracteres que encarna.

La originalidad artística de Rolan Bykov ha encontrado también eco en los nueve films que ha realizado como director. Sus películas conocieron un vivo éxito ante el público y la crítica de diversos países del mundo. En el estreno de su filme AIBOBO-66, la crítica cinematográfica destacó el aspecto original de dicha obra, concebida en un estilo nuevo y totalmente insólito.

Entre los otros films realizados por Rolan Bykov, citemos LA NARIZ, de un relato de Gogol, film más bien filosófico; UN AUTO, UN VIOLÍN Y UN PERRO es una comedia musical excéntrica y burlesca; EL TELEGRAMA y ATENCIÓN A LA TORTUGA están penetrados de humor y de poesía; finalmente llega EL ESPANTAPÁJAROS, el relato de las desventuras de una muchacha maltratada por sus compañeros de escuela, injustamente humillada pero extraordinariamente valiente frente a la cobardía. Ese fílm merece ser citado entre los mejores de su género y ocupa un lugar de elección en el cine soviético contemporáneo.

En el curso del año 85 Rolan Bykov ha protagonizado más de una docena de películas en papeles muy diversos. Fue el Inspector Feelds en el film COMPLICIDAD EN UN ASESINATO y especialmente como el Profesor Larsen de Konstantin Lopushansky en CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO. También merece citarse su caracterización del escritor Gabrielíe D´Annunzio en el film de Aleksandr Zarkhi TCHICHERIN.

Reflexiones sobre el horror

Si, CARTAS DE UN HOMBRE MUERTO es un film fantástico, es un antiutopia cinematográfica, en la que se emplean ciertos métodos del genero de cine popularmente llamado film de horror. Pero en ello reside precisamente la fuerza de esta singular película, que está trenzada de realidades totalmente prosaicas, que en ella no hay ninguna fantasía vana, ni pesdillas artificialmente creadas, ni mística, ni atracciones técnicas drásticas. Y si este es más bien un filmcatástrofe, está hecho no obstante de tal forma que no sentimos los efectos especiales de realización, y el horror inconcebible de lo que ocurre en la pantalla, se muestra como algo corriente, diario, en la vida del Globo en el que habitan (¡y no viven!) los personajes.

La unidad de tiempo aquí no son los días ni las noches, sino la penumbra que impera en el refugio situado debajo de un museo símbolo de los valores de toda la civilización humana. A él fueron a dar después de la catástrofe, el científico cibernético Larsen, Premio Nobel, su esposa Anna, mortalmente enferma y algunos representantes más del género humano.

Varias veces, en los recuerdos de Larsen y en la realidad, la cámara nos hace salir del refugio para ver la tierra. La Tierra desfigurada por el torbellino nuclear, convertida en un montón de ceniza, escombros y cadáveres. La solución plástica de estos episodios supuso una tarea difícil para los creadores del film: el operador, los decoradores y ante todo para el realizador Konstantin Lopushansky. El excelente montaje de la crónica, los cuadros combinados y la revelación de la imagen monocroma virada, no sólo representan un logro técnico, sino también creativo... Ya que el mundo de los objetos de la película que construida literalmente con nada (montones de chatarra, polietileno y tierra granulosa) adquiere en ella un carácter convincente, casi mágico. Este es el caso cuando según las palabras de un escritor, vemos la vida inexistente con la exactitud de la alucinacion

Naturalmente, la incandescencia emocional del film, originada por sus sucesos trágicos, es de por sí bastante alta. En cambio en la manera de realizar de Lopushansky se siente un matiz gélido de racionalismo. Las reflexiones de los héroes que se encuentran entre la vida y la muerte a veces tienen un carácter demasiado especulativo, en tanto que sus reacciones fisiológicas producen estado de shock. No obstante, el realizador supo evadir SCILIA Y CARIBDIS del espíritu patológico del intelectualismo abstracto. Y supo hacerlo en gran parte, gracias al intérprete del papel principal, el magnífico actor Rolan Bykov. Larsen, interpretado por él, no es sólo un sabio de gabinete, que tropieza con las horribles consecuencias de sus propios descubrimientos. Es el representante de toda la humanidad sufriente: perdió en el desbarajuste nuclear a su mujer y a su hijo, pero lo principal es que perdió la verdad y desea vehementemente, a pesar de todo lo ocurrido, recuperarla.

De ahí que quiera comprender, con la misma pasión con que se dirige a su hijo Erik ya muerto, lo que ocurrió con la humanidad, con la misma pasión y el mismo sentimiento de su propia culpa. Es verdaderamente un hombre, tan sólo un mono desenfrenado que se cree todopoderoso o lleva la maldición de Dios y está condenado al Apocalipsis... No, a pesar de todo, las causas de la catástrofe, pensándolo bien, no son tan fatales. Veamos lo que le precedió: Las ambiciones políticas adquirieron un carácter de ambición paranoica... El arte se hizo por completo antihumano y en vez de educar, embriagaba, favoreciendo los gustos más viles. O sea, decayó bruscamente el sentido de la responsabilidad, quizá el principal sentimiento que distingue al hombre del animal, y de Dios. Entonces quedaba tan solo poner el punto sobre la i: el operador responsable del botón nuclear estaba tomando café y no tuvo tiempo en siete segundos de prevenir el despegue, puesto en funcionamiento por casualidad. Y en los catorce minutos que duró el vuelo de los misiles, con su carga mortífera, esa persona decidió ahorcarse.

¡Ha sido una equivocación! exclama Larsen desesperado, sintiendo en toda su piel el mortal absurdo de lo ocurrido. Una equivocación que costó a la humanidad la vida, que desvalorizó todos sus ideales y las riquezas espirituales acumuladas.

El film termina con el llamamiento de los científicos de renombre del siglo veinte a que se olviden las ofensas mutuas y a que juntos piensen en el día de mañana de la humanidad. El film además nos exhorta a recordar otro aforismo mucho más viejo, de Kant: Dos cosas llenan el alma cada vez con más sorpresas y veneración: el cielo estrellado sobre nosotros y la ley moral dentro de nosotros. El film habla precisamente de que cuando desaparece o palidece la ley moral, el cielo despejado se cubre de nubes de muerte. La humanidad está obligada a conocer esta verdad y a recordarla constantemente.

© Andrei Plajov,
(1.561 palabras) Créditos
Revista Films sovieticos, Enero 1987