UNA CUESTIÓN DE TIEMPO
UNA CUESTIÓN DE TIEMPO EE. UU., 2013
Título original: About Time
Dirección: Richard Curtis
Guión: Richard Curtis
Producción: Nicky Kentish Barnes, Tim Bevan, Eric Fellner
Música: Nick Laird-Clowes
Fotografía: John Guleserian
Duración: 123 min.
IMDb:
Reparto: Domhnall Gleeson (Tim); Rachel McAdams (Mary); Bill Nighy (Dad); Lydia Wilson (Kit Kat); Lindsay Duncan (Mum); Richard Cordery (Uncle D); Joshua McGuire (Rory); Tom Hollander (Harry); Margot Robbie (Charlotte); Will Merrick (Jay); Vanessa Kirby (Joanna)
Comentarios de: Dixon Acosta

Se trata de una película de ciencia-ficción que no lo es, aunque plantea el sempiterno tema de viajes en el tiempo, pero desde una perspectiva muy casera, en ese sentido, podría corresponder a lo que he denominado ciencia-ficción doméstica, es decir, aquellas temáticas alejadas de la carrera espacial, los universos remotos, la vida alienígena y otros tópicos comunes.

El argumento es la de un joven, quien al cumplir la mayoría de edad, se entera por su padre, que los hombres de su familia, poseen el don de viajar al pasado de su propia vida, para revisar su existencia, para ello no utilizan ningún mecanismo tecnológico, simplemente cierran los ojos y puños, se concentran y se desplazan al episodio de su vida que escojan. Dicho así, parece un argumento demasiado pueril, entre inocente y absurdo, pero que funciona muy bien como hilo conductor de la cinta. Es decir, no hay ciencia pero sí mucha ficción.

Se trata fundamentalmente de una película de amor, y no estoy diciendo romántica, porque plantea el amor en diferentes planos, el amor romántico entre pareja, pero también el amor filial, el fraterno, el que nace de la amistad sincera. No es raro que sea su tema central, porque el creador de la película es un experto, uno de mis directores y guionistas favoritos, el británico Richard Curtis, quien escribió el guión de la maravillosa CUATRO BODAS Y UN FUNERAL, así como de uno de los capítulos más entrañables de la legendaria serie de ciencia-ficción, Doctor Who, aquel titulado VINCENT Y EL DR., responsable de éxitos como NOTTING HILL y LOVE ACTUALLY.

Sin duda, uno de los aciertos de la película son las actuaciones de sus protagonistas, quienes oscilan entre la inocencia y la picardía, como el personaje que encarna Domhnall Gleeson. Uno termina enamorándose del candor risueño de Rachel McAdams, una de esas grandes actrices que ha realizado una brillante carrera, al margen del estrellato y la fama. Como siempre, Bill Nighy, infaltable en las producciones de Richard Curtis, resulta formidable y para quienes gusten de curiosidades, esta película, aunque no marca el debut cinematográfico de una actriz llamada Margot Robbie, es la primera llamada de atención de la intérprete, cuya intervención ya anunciaba su impactante presencia escénica, que confirmó ese mismo año en EL LOBO DE WALL STREET.

El humor no es ajeno al amor y es que Curtis también es experto en esa área, no en vano es cocreador de Mister Bean, ese inefable personaje que compite con James Bond como símbolo británico en el mundo. Hay una escena de la película, en la cual, Mary (Rachel McAdams) le pide a Tim (Domhnall Gleeson), al salir de un restaurante que la acompañe a donde tiene su auto estacionado. Luego se observa una larga y entretenida caminata, en la cual la pareja se va conociendo mutuamente. Cuando llegan al sitio, que no es otro que el apartamento de Mary, efectivamente ha sido una larga caminata, pues tomando las direcciones reales en Londres, son más de 9 kilómetros de distancia.

Como observarán los lectores del Sitio de Ciencia-Ficción, la verdad aquí hay poco del género que nos interesa, pero hay mucho de corazón. Personalmente tengo una teoría, si una película llega a gustar en un vuelo, es porque realmente es buena, inmune a cualquier situación, como el cansancio, las turbulencias, los vecinos incómodos. Como realmente no es una cinta de ciencia-ficción, ni siquiera doméstica, es mejor abstenerse de intentar hacer un análisis racional, porque de lo contrario encontrarían contradicciones y preguntas sin resolver.

UNA CUESTIÓN DE TIEMPO­, cuenta con un rasgo distintivo, puede apuntar a diferentes circunstancias de la vida del espectador, como lo comprobó el gran escritor bogotano Ricardo Silva, cinéfilo especializado, quien la cuenta como una de sus favoritas. No hablamos mucho de ciencia-ficción, sino de la posibilidad de la felicidad, aunque en estos tiempos deshumanizados suene algo cursi. En cualquier caso, recomiendo mucho el visionado de esta película, así sea durante una larga travesía en avión.

© Dixon Acosta,
(668 palabras) Créditos