SI LOS DESEOS FUERAN CABALLOS
SI LOS DESEOS FUERAN CABALLOS EE. UU., 1993
Título original: Star Trek DS9: If Wishes Were Horses
Dirección: Robert Legato
Guión: Nell McCue Crawford, William L. Crawford, Michael Piller
Producción: Peter Lauritson
Música: Dennis McCarthy, Jay Chattaway
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Avery Brooks (Sisko); Rene Auberjonois (Odo); Siddig El Fadil (Dr. Bashir); Terry Farrell (Dax); Cirroc Lofton (Jake Sisko); Colm Meaney (O´Brien); Armin Shimerman (Quark); Nana Visitor (Kira); Rosalind Chao (Keiko O´Brien); Keone Young (Buck Bokai); Michael John Anderson (Rumpelstinski); Hana Hatae (Molly O´Brien)
Temporada: 1, Episodio: 16

Sinopsis

Fecha estelar 46853.2. La dotación de DS9 descubre con asombro que, por una razón inexplicable, sus fantasías están haciéndose realidad. Al mismo tiempo, un extraño fenómeno espacial amenaza con destruir el sistema bajorano.

Sisko con sus visiones
Sisko con sus visiones

Entretenido episodio, en el que la dotación de DS9 se enfrenta a la materialización de sus sueños y fantasías, algo desconcertante para lo que, en principio, no se encuentra explicación. El argumento sirve para enriquecer a los personajes, pues nos permite conocer más en profundidad el carácter de algunos de ellos.

Empecemos por O´Brien. El ingeniero no sale de su asombro cuando ve frente a él a Rumpelstinski, el personaje malvado de un cuento de hadas que acaba de leerle a su hija Molly. El personajillo, tanto en apariencia como en carácter, es idéntico al descrito en el cuento. Como es obvio, el bueno de Miles no se cree ni por un momento que sea Rumpelstinski, de modo que actúa en consecuencia, avisando a seguridad y poniendo el asunto en conocimiento del comandante.

Claro que Sisko también se enfrenta a un problema semejante. Entusiasta del beisbol, ha desarrollado un programa holográfico con las principales estrellas históricas de ese deporte, que dejó de practicarse en la Tierra hace más de dos siglos. Ben ha transmitido su pasión por el beisbol a Jake, quien a menudo utiliza el programa. Cuando esa noche el chico regresa a casa, lo hace acompañado por el jugador holográfico Buck Bokai, uno de los más admirados por Sisko, que lleva muerto más de doscientos años. Según cuenta el muchacho a su padre, Bokai no desapareció al cerrar el programa, sino que salió de la holodeck tras él.

El que se lleva la palma en esto de las fantasías es el doctor Bashir. Como quedó de manifiesto en el piloto de la serie, Julian se siente muy atraído por la bellísima Jadzia. En el prólogo vemos cómo el galeno intenta, por enésima vez, conquistar a la trill, lo que a ella parece hacerle mucha gracia. Más tarde, cuando el médico se encuentra en su cabina, disponiéndose a dormir, aparece Jadzia, transmutada de pronto en una mujer seductora y complaciente. Julian no entiende lo que ocurre, cómo ha podido Jadzia variar de actitud hacia él en tan escaso tiempo, pero está a punto de sucumbir a los besos y arrumacos de esa nueva y agradabilísima Dax. Si no lo hace, es porque el comandante requiere su presencia en el centro de mando. Allí, la Jadzia que le acompaña se muestra confundida ante las preguntas del comandante. Casi en el acto, llega en el turboascensor la verdadera Jadzia, a quien parece divertirle mucho el azoramiento y confusión del desconcertado Julian. Un detalle interesante, y muy revelador del carácter de la oficial científico, es su reacción comprensiva ante las fantasías de Bashir de la que ella es protagonista. Otras mujeres probablemente se habrían sentido ofendidas, o como poco incómodas, con la materialización de esa Jadzia tan sexualmente dispuesta, pero no ella. Eso sí, le pregunta a Julian si de verdad le gustaría que ella fuera tan sumisa como su doble.

Nuestros héroes no encuentran explicación científica para la presencia de Rumpelstinki, Bokai y la Jadzia alternativa. Sisko, asumiendo que debe haberla, y temiendo que, de algún modo de momento inexplicable, las fantasías de las personas estén haciéndose realidad, declara el estado de emergencia. Impagable la expresión de Kira cuando pregunta: ¿Alerta amarilla? ¿Contra nuestra imaginación?.

La cosa se complica con la súbita aparición de una anomalía, especie de fisura o grieta subespacial, que aumenta progresivamente de tamaño y amenaza con engullir el sistema de Bajor. La situación se vuelve extraordinariamente tensa, mientras los habitantes de Espacio Profundo Nueve ven materializarse sus deseos. Por ejemplo, de la nada surgen dos sugestivas féminas que acompañan en todo momento al libidinoso Quark, que lo pasa en grande, hasta que Odo le hace reparar en un detalle: sus clientes ganan una y otra vez en las mesas de juego, lo que puede abocarle a la ruina. La mayor Kira sufre una especie de alucinación, en la que un hombre convertido en una tea viviente se abalanza contra ella. Como es evidente, su imaginación le ha jugado una mala pasada, porque en sus recuerdos están muy presentes los horrores que vivió en la guerra contra los cardasianos. Incluso Odo, al que, por su especial naturaleza y temperamento Quark acusó de no tener ninguna imaginación, ve cómo se materializa la que probablemente sea su mayor fantasía: tener al ferengi encerrado en una celda. Esto aparte, el pobre Odo tiene que vérselas con ciertos animalitos salvajes salidos de no se sabe dónde, que deambulan por la estación como Pedro por su casa. En DS9 también debe haber quien siente nostalgia de los paisajes nevados de su mundo natal, de modo que su imaginación provoca que nieve en la galería. La única que parece carecer de una imaginación desbocada es la verdadera Jadzia, lo que quizás se deba a su unión con el extremadamente racional simbionte.

El doctor Bashir viendo visiones
El doctor Bashir viendo visiones

Al final, se revelará que Bokai, Rumpelstinski y la Jadzia voluptuosa son, en realidad, entidades alienígenas, procedentes del cuadrante Gamma, que cumplen una misión de exploración galáctica. Para comprender mejor a los humanoides, aparte de presentarse bajo la apariencia de personas imaginadas por estos, estas criaturas incorpóreas y muy poderosas, aunque pacíficas, decidieron otorgar temporalmente a los habitantes de Espacio Profundo Nueve la capacidad de materializar sus fantasías. Cuando, ya en la conclusión del capítulo, Sisko pregunta a Bokai si consideraban necesario poner en grave peligro su estación, la entidad responde que fueron ellos mismos los que lo hicieron, pues la anomalía subespacial fue creada por sus propios miedos. El alienígena, después de decirle al comandante que ellos se limitaron a observar sin hacer nada, se pregunta si realmente los humanoides saben lo poderosa que puede ser su imaginación, lo que deja no poco desconcertado a Sisko. El comandante quiere saber algo de la especie a que pertenece Bokai, pero este le da a entender, muy diplomáticamente y con una sonrisa, que todavía no están preparados para eso.

La acción transcurre en la estación, de modo que los efectos especiales no fueron ni caros ni muy espectaculares. No obstante, cumplieron su función a las mil maravillas, complementando un guión que, sin ser de los mejores escritos para la producción, destaca por su originalidad.

Como curiosidad, cabe comentar que la fantasía de O´Brien era un duende irlandés, pero el actor, al que por lo visto no le gustaban los clichés culturales, insistió en que lo cambiasen. De ahí la aparición del diablillo germano Rumpelstinski.

Hay una pequeña pifia en el episodio, debida, quizá, al doblaje. O´Brien menciona una anomalía similar, encontrada por los vulcanos doscientos años antes. Sin embargo, en otro momento Jadzia dice que esa anomalía se localizó a mediados del siglo XXIII, unos cien años antes de la época en que se desarrolla DS9, no doscientos. El detalle no tiene mucha importancia en la trama, pero no deja de resultar chocante ese desfase temporal.

La dirección recayó en Robert Legato, más conocido por los trekkies en sus facetas de supervisor de efectos especiales, director de la segunda unidad de filmación y ocasional jefe de fotografía.

© Antonio Quintana Carrandi,
(1.166 palabras) Créditos