HILACHAS
HILACHAS U. K., 1984
Título original: Threads
Dirección: Mick Jackson
Guión: Barry Hines
Producción: Mick Jackson
Música: N/C
Fotografía: Andrew Dunn, Paul Morris
Duración: 102 min.
IMDb:
Reparto: Karen Meagher (Ruth Beckett); Reece Dinsdale (Jimmy Kemp); David Brierly (Mr. Kemp); Rita May (Mrs. Kemp); Nicholas Lane (Michael Kemp); Jane Hazlegrove (Alison Kemp); Henry Moxon (Mr. Beckett); June Broughton (Mrs. Beckett); Sylvia Stoker (Granny Beckett); Harry Beety (Mr. Sutton); Ruth Holden (Mrs. Sutton); Ashley Barker (Bob); Michael O´Hagan (Jefe Hirst)
Comentarios de: Gastón Germán Caglia
Imagen publicitaria para el pase de la película en Derby en septiembre de 1984
Imagen publicitaria para el pase de la película en Derby en septiembre de 1984

Introducción

Cuando era niño allá a fines de los años ochenta del siglo pasado, y con unos once años de edad, por un descuido de mis padres, pude ver una cinta en una vieja video cassetera que teníamos en mi casa. ¡Las cosas que podía ver cuando era niño! Se trataba de un film de ficción del año 1984, HILACHAS, era el título en español, THREADS en inglés.

Este film dejó profunda impresión en mí y todavía tengo viva la imagen del policía armado y cubierto de vendas y polvo en la portada de la cinta que habíamos alquilado en nuestro Video Club.

Hay que recordar que si bien por esos años comenzaba la agonía de la U. R. S. S., el mundo bipolar todavía estaba vivo, o dando sus últimos estertores, y el miedo a una guerra nuclear mundial estaba instalado desde 1945 en función de los espantosos efectos de las bombas atómicas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki. Si a ello le sumamos el progresivo estancamiento en las relaciones entre el bloque occidental y el soviético durante la Guerra Fría, lo que provocó una carrera armamentística en la que los dos poseían suficiente arsenal para destruirse mutuamente, tenemos una situación de tensión constante, con picos de gran dramatismo, como lo fue el incidente de los misiles en Cuba en octubre de 1962.

Con ello la sociedad asistía atemorizada y paralizada por el miedo y desconocimiento sobre las consecuencias que pudiera tener una guerra nuclear a escala mundial. Esta época de la guerra fría en donde estaba latente la posibilidad de conflictos bélicos nucleares a escala global, los historiadores la denominan como Destrucción mutua asegurada, o en inglés Mutual Assured Destruction que por sus siglas MAD casualmente forman la palabra loco en inglés.

En el caso de este docu-film el telón de fondo es un conflicto entre los grandes bloques de EEUU y URSS por Irán y sus recursos petrolíferos y, con la excusa de derrocar al nefasto ayayolá Khomeini y restaurar al Sha de Persia, escala el conflicto rápidamente a una guerra y de ahí a un holocausto nuclear, por lo que bien podría considerarse una película anclada en el género no solo apocalíptico o distópico sino como el de una ucronía.

Aspectos técnicos

La película está filmada, como en lo que años después se pondría de moda, es decir, con el formato de documental ficciónado. El guiín fue obra de Barry Hines (conocido por su novela A KESTREL FOR A KNAVE, llevada a la pantalla por Ken Loach en 1969) y estuvo dirigida por Mick Jakson (director y productor de la televisión británica y realizador del gran éxito de Hollywood EL GUARDAESPALDAS DE 1992).

. THREADS fue una co-producción de la BBC inglesa, la Nine Network de Australia y la Western-World Television. Y tiene una duración de unos 111 minutos. Si bien fue una producción de no muy alto costo, se calcula que insumió la suma de 250.000 libras esterlinas, tuvo una recaudación de más de 400.000 de la misma moneda, lo que considerando que era un telefilm, no está para nada mal.

Asimismo se alzó con los premios BAFTA de 1985 con cuatro estatuillas (Best Single Drama, Best Film Cameraman, Best Film Editor y Best Design) de las siete a las que aspiraba.

Sin embargo esta obra no es la primera que aborda esta temática. Es heredera de un film veinte años más viejo: THE WAR GAME, dirigido por Peter Watkins rodado a principios de 1965 (en un principio se tituló como AFTER THE BOMB). A finales de ese mismo año, el film mucho más breve, cincuenta minutos de duración contra los ciento once de THREADS, fue mostrado a directivos de la cadena pública británica que quedaron horrorizados por contenido explícito y tras diferentes consultas con miembros del gobierno laborista de la época, que habían prometido durante la campaña electoral la no proliferación de armas nucleares en Gran Bretaña, el film terminó por no poder emitirse en televisión.

Sin embargo fue exhibido en algunos festivales como el de Venecia y tuvo distribución en algunos cines. Llegó a ganar el Oscar al mejor film documental en 1966, pudiendo emitirse finalmente en BBC2 el 31 de julio de 1985, unos meses después de THREADS, dentro de un programa especial para conmemorar los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki.

THE WAR GAME sienta las bases de lo que luego sería el género conocido como Mockumentary o falso documental que, en este caso, explora las consecuencias de una guerra mundial con armas nucleares y el posible y previsible Apocalipsis del mundo.

Una jugada acertada del director fue la conformación del reparto actoral de THREADS. Esta se conformó por actores y actrices que en la época eran prácticamente desconocidos para el gran público. Con esto el director quiso aumentar la sensación de realismo al máximo, por lo que actores de renombre o personas famosas atenuarían tal efecto. Entre ellos encontramos a: Karen Meagher como Ruth Beckett, Reece Dinsdale como Jimmy Kemp, David Brierley como Mr. Bill Kemp y Rita May como Mrs. Rita Kemp, entre otros.

Además, contaron como narrador con el periodista Paul Vaughan, que solía ser una voz conocida de los documentales.

Trama

Los personajes centrales desarrollan la trama en la ciudad de Sheffield, Yorkshire del sur, Reino Unido y con el conflicto bélico que amenaza estallar de fondo, conoceremos la historia de Ruth y su novio Jimmy.

Ruth, que es una muchacha proveniente de una familia de clase acomodada, está haciendo planes para contraer matrimonio con Kemp, que pertenece a una clase inferior, a una familia trabajadora, lo que acarrea ciertos conflictos interfamiliares. Sin embargo los planes se ven alterados al enterarse Ruth que está embarazada.

Pese a ello la vida parece transcurrir con total normalidad con las noticias de fondo, en los televisores, del conflicto en Irán. Los políticos discuten a quién comprar la carne y los chicos hacen el amor en el asiento trasero de los automóviles.

Sin embargo el mundo comienza a colapsar cuando fuerzas soviéticas, los malos, invaden Irán. En ese momento los E. E. U. U. —junto con la OTAN, los buenos—, decide responder militarmente, por lo que se inicia una escalada de violencia militar que de inmediato desemboca en el uso y respuesta con armas nucleares de corto alcance. Merced a esta rápida escalada de violencia pronto se darán cuenta que está próximo a desatarse una guerra nuclear y todo ello en un contexto de lo más sombrío, pues en Gran Bretaña comienzan a tomar medidas para afrontar la situación organizando a los gobiernos locales para el aprovisionamiento de alimentos, medicamentos y grupos de socorristas.

Con el transcurso de los días y casi de imprevisto la sociedad comienza a tomar razón de la gravedad de los acontecimientos, pero las cartas están echadas y enseguida se verá que toda previsión es inútil ante los efectos devastadores de la energía nuclear.

Gran Bretaña es uno de los primeros países afectados por esta guerra nuclear mundial. Así, la protagonista, Ruth, deberá afrontar su embarazo en ese presente apocalíptico en donde las bombas nucleares comienzan a caer en su país, y en todo el mundo, por lo que se puede entender después.

Ruth tras ver morir a Jimmy durante los bombardeos y el posterior caos y los disturbios, tiene que aprender a sobrevivir en un mundo totalmente aniquilado y para colmo de males radioactivo, que de un día al otro ha enloquecido.

En ese contexto da a luz a su hija, Jane. Las vivencias de Ruth primero y Jane después sirven para ir mostrando, a lo largo de un período de aproximadamente quince años posteriores a la aniquilación nuclear, el deprimente y devastador panorama de las consecuencias de una guerra nuclear a todos los niveles, desde las medioambientales, las relaciones sociales, la salud y todo lo que puede afectar un invierno nuclear.

Alegoría

La película, cabe decir, es descarnada en extremo para la época de su estreno. Hay imágenes de cadáveres y gente mortalmente quemada, sin llegar a ser gore. Por la hambruna la gente hasta come roedores. Por todos lados se ve muerte por radiación, destrucción y una desorganización total de un gobierno que ya casi no existe. Sólo actúan algunas milicias un tanto autónomas y sin control de un poder central que no saben a quién obedecer ni qué hacer.

El film es aleccionador al tocar todas las aristas posibles de un futuro post-guerra nuclear: hambre, gente gravemente enferma y herida, clima inhóspito, vandalismo, desmoralización y desorganización social con la consiguiente destrucción de la sociedad moderna y finalmente el fin de la civilización tal como la conocemos.

A diferencia de otros filmes con la misma temática que en ésta, el director, Mick Jackson, proyecta los posibles efectos de una guerra nuclear a escala global quince o más años hacia delante. En ella se puede ver el fin de la civilización como la conocemos hoy o el fin de la humanidad al punto de perecer animales, vegetales y provocarse la esterilidad de todo lo que en un momento tuvo vida. Así se pueden ver a colonias de personas al filo de sus posibilidades físicas y mentales luchar contra la tierra yerma para poder extraer unos granos de ella.

Carátula de la edición argentina en VHS
Carátula de la edición argentina en VHS

Consecuencias no deseadas de la modernidad

Ese futuro, el de 1984, es el que imperaba en la época de la guerra fría y por consiguiente con una potencial guerra mundial nuclear. Ese futuro murió en 1989 con la caída del Muro de Berlín. Sin embargo las posibilidades de que ello ocurra otra están cada vez, quizás más cerca, luego de unos años de paz caliente, desde 1989 hasta comienzos del s. XXI y a vista de lo que ocurre con Rusia y Ucrania.

Pese a este último conflicto, todavía con final incierto, lejos estamos de los miedos, paranoias y riesgos de esa guerra fría del siglo pasado.

Pero, siempre hay un pero, ese final nuclear abre una ventana, en este primer cuarto de siglo, a un fin del mundo más cercano al bio-apocalipsis, que es materia de otro tema.

¿Y todo esto qué tiene que ver con el arte y la ciencia-ficción en particular? Aquéllos eran los miedos de una época pretérita pues en definitiva la ciencia-ficción o las hipótesis de futuros posibles no hacen más que hablarnos sobre nuestro presente. En el caso de estudio es el presente de esa guerra fría, es decir, de los miedos de ese presente. Hoy, los miedos vienen por otro lado, lo estamos viviendo, donde algunos conspiracionistas arguyen que este tema del Covid no es nada casual por ejemplo.

Esta ficción nos dice que en 1984 íbamos por mal camino, como otros films de la época a tono con esta, aunque si bien estábamos lejos de la Crisis de los misiles de octubre de 1962, el sabor que queda en la boca, al ver este film, es el de saborear de cerca otro nuevo futuro pos apocalíptico nuclear.

Posiblemente el director del film proyectaba el porvenir de ciertas características de la sociedad actual como una alarma de advertencia; en congruencia con esto podemos decir que dos años después, en 1986, tuvimos el desastre de Chernóbil y el Challenger o unos años luego a Fukushima I. Tres grandes fracasos para la humanidad de los últimos años.

En ese mismo año se publicaba un libro de Ulrich Beck, SOCIEDAD DE RIESGO, en donde sienta las bases de sus ideas principales y que sirven para comprender la época y los miedos y riesgos nucleares, en definitiva, el paso a una nueva modernidad:

  • Los riesgos (no los peligros) causan daños sistemáticos e irreversibles a nivel mundial;
  • La lógica del reparto de los riesgos sigue el camino de la desigualdad social estructural;
  • Se produce un retorno a la incertidumbre: el riesgo es impredecible y si se puede predecir no hay nada que lo pueda detener.
  • Éstos se desarrollan en la sociedad industrial que es súper-reflexiva y que no puede dejar de interrogarse por esos problemas que introduce la modernidad y que, como los sistemas expertos que no podemos controlar y que dominan nuestras vidas, nos generan un gran malestar interno.

Si en esos años todavía temíamos a la tercera guerra mundial o a los problemas ambientales propios de la radiación, THREADS es un film antibelicista, un grito sin temor a la vergüenza, una hipótesis de conflicto que hoy ha quedado reservada para los libros de historia, pero es este un mundo que enfrenta nuevos problemas y las soluciones pasan por esos sistemas expertos que de un momento a otro pueden desquiciarse como se desquician al fracasar quienes debían evitar ese conflicto armado a escala global.

Los males del ayer evidentemente no son los de hoy. Las viejas incertidumbres conocidas de antaño han sido reemplazadas por las modernas incertidumbres inciertas.

Nunca llegó el fin de la historia de Fukuyama. Ayer el enemigo tenía otro color de piel, hablaba otro idioma y tenía otra religión, hoy estos son reemplazados por quienes son idénticos a nosotros, mimetizados en nuestra sociedad, delincuentes informáticos, falsos profetas, biólogos, etc. El enemigo duerme dentro de nuestra casa, también está en la web cada vez que nos conectamos.

La hiperreflexibidad de esta modernidad nos llena de temores a lo que puede venir, no una guerra nuclear, sino un enemigo con el rostro velado, tal vez tan pequeño como un virus. Un enemigo que ni siquiera él mismo sabe que lo es, como por ejemplo quien manipula una central nuclear, un avión o produce medicamentos o alimentos transgénicos.

A la par, y como plantea Z. Bauman en LA SOCIEDAD SITIADA, hay cada vez más una distancia entre el ver-saber-actuar. ¿Por qué? Porque el ametrallamiento de imágenes de los medios de comunicación puede coartar nuestra asimilación de verdaderos conocimientos. Y a su vez, es imposible hoy sostener con honestidad intelectual que uno ignora lo que está pasando en el resto del mundo. Así se establece el binomio entre los que hacen el mal y los testigos.

Todos somos testigos, a la par que somos menos tolerantes a los males que provocan esos malvados. Malvados que en líneas generales, antes podían provocar el mal hasta donde llegaban las balas que disparaban sus armas, pero que hoy sus acciones pueden ser a escala global.

Epílogo

¿Cuáles son los miedos de nuestro presente? El sufrimiento y las miserias diarias, el sufrimiento que vemos por televisión, pero que cuando nos hastía nos permite cambiar impunemente de canal, irnos a otra plataforma. Somos cada vez más intolerantes contra los males que vemos a diario, pero no actuamos en consecuencia. El derretimiento de los hielos, los alimentos transgénicos, la trata de humanos, etc. Cuando nos cansa, cambiamos de canal. Así, literalmente hemos asesinado a la empatía, hasta que entramos en la pandemia en 2020 y asistimos desde la tele y los celulares a la locura pasiva del aislamiento.

En todo caso hablamos de la desesperanza, de la pérdida de la fe, tan terrible o devastadora como un holocausto nuclear que pueden ser similares a la falta de horizontes claros.

Finaliza el film, como corresponde a los miedos de la época, con un mundo similar a la Edad Media, con los días contados, con una generación deformada por la radiación y totalmente degradada por las condiciones reinantes en donde ni siquiera pueden articular palabras o frases enteras. Es la barbarie que se impone por fuerza de la radiación.

¿Cómo finalizaría nuestra película, nuestros peligros, nuestros miedos actuales con la violación de nuestra intimidad, con el manejo de la información o con un virus que no dominamos?

© Gastón Germán Caglia,
(2.581 palabras) Créditos