HEREDERO LEGÍTIMO
HEREDERO LEGÍTIMO EE. UU., 1993
Título original: Star Trek TNG: Richtfull Heir
Dirección: Winrich Kolbe
Guión: Ronald D. Moore, argumento de James E. Brooks
Producción: Peter Lauritson
Música: Jerry Goldsmith, Jay Chattaway
Fotografía: Jonathan West
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Patrick Stewart (Picard); Jonathan Frakes (Riker); Brent Spiner (Data); Marina Sirtis (Troi); Gates McFadden (Dra. Crusher); Levar Burton (La Forge); Michael Dorn (Worf); Alan Oppenheimer (Koroth); Robert O´Reilly (Gowron); Norman Snow (Torin); Charles Esten (Divok); Kevin Conway (Kahless)
Temporada: 6, Episodio: 23

Sinopsis

Fecha estelar 46852.2. Worf está atravesando una crisis espiritual, lo que afecta a su rendimiento como oficial de la Flota. Picard accede a que se traslade durante algún tiempo al monasterio situado en el planeta Boreth, un lugar de culto y meditación dedicado al legendario héroe klingon Kahless, quien, según la tradición de su pueblo, ha de regresar algún día del más allá, cuando los suyos le necesiten. Poco después de la llegada de Worf al monasterio, Kahless se le aparece, declarando su intención de reclamar el puesto de emperador y restaurar los auténticos valores klingon. Gowron, canciller del Alto Consejo, piensa que es un impostor y trata de atraer al dubitativo Worf a su bando, pues la aparición de ese supuesto Kahless podría desencadenar una guerra civil en el imperio.

Kahless Bat´leth en ristre
Kahless Bat´leth en ristre

Otro de los magníficos episodios dedicados a los klingons y su fascinante cultura guerrera. En HEREDERO LEGÍTIMO no sólo tenemos un apunte más sobre las luchas de poder que se desarrollan entre ellos, sino que también trata sobre un tema hasta entonces obviado: las creencias religiosas de Worf.

Nadie duda de la existencia real de Kahless, como ningún cristiano pone en duda la existencia histórica de Jesús de Nazaret. Al igual que el nazareno, en torno a la figura de Kahless se ha elaborado, a lo largo de los siglos, la peculiar religión de este pueblo eminentemente guerrero, cuya cultura entronca con la de los antiguos vikingos. Kahless es casi un Dios para su gente, pues esta lo considera el klingon más perfecto, un hombre del que venera tanto su legendaria invencibilidad en el combate, como la sabiduría de sus decisiones y su respeto por el concepto del honor. En cierto modo, viene a ser la versión Trek de los héroes de las antiguas Grecia y Roma, divinizados y adorados en sus respectivas culturas.

La historia klingon cuenta que Kahless fue un guerrero nunca derrotado, que murió asesinado a traición quince siglos atrás. Al parecer, antes de fallecer prometió que regresaría de la muerte cuando su pueblo lo necesitase. Algo así como la leyenda del Rey Arturo, y su promesa de volver del más allá si Inglaterra se veía en peligro.

Worf, como sus hermanos de raza, reverencia la figura de Kahless. No obstante, sin duda debido a la influencia humana, es capaz de racionalizar los mitos urdidos en torno al héroe klingon. Por eso, aunque su corazón le dice que debe creer en la aparición del mítico guerrero, lo primero que hace es escanearlo con su tricorder, para comprobar que es un ser real, un verdadero klingon. Más tarde, en la nave, comparará el ADN del aparecido con la sangre del cuchillo que, según la tradición, se empleó para asesinarlo. El resultado parece confirmar que ese es el auténtico Kahless.

Entonces interviene Gowron, el Canciller del Alto Consejo y, después de Worf, mi klingon favorito de toda la franquicia. El de Gowron es un personaje fascinante. Posee todos los atributos de un klingon característico, más la astucia del más retorcido político humano. Ve la aparición de ese supuesto Kahless como una amenaza para su poder, que tanto le ha costado conseguir. Su visión del asunto, si bien mediatizada en parte por razones personales, es lógica y realista en extremo. Que el mítico Kahless haya regresado de entre los muertos en forma física podría provocar un cisma entre los klingons. Muchos se negarían a creer que fuera el verdadero guerrero mitológico de las viejas leyendas. Pero otros muchos le seguirían, convirtiéndose, probablemente, en una legión de fanáticos religiosos con ansias de poder. Gowron, consciente de ello, se propone evitarlo a toda costa, pues teme que algo así provoque una nueva guerra civil en el Imperio, cuando este todavía no se ha recuperado de la anterior.

De modo que Gowron reta a Kahless e, inopinadamente, logra vencerle. Según la leyenda, Kahless es invencible, de modo que el aparecido sólo puede ser un impostor, a pesar de las pruebas de ADN. Al final se revelará que no es un suplantador, sino un clon, una copia del verdadero Kahless, creada por Koroth a partir de células del verdadero héroe klingon.

Un decepcionado Worf pregunta a Koroth por qué hizo algo así, y la verdad es que el buen trekkie entiende y comparte las razones del clérigo/científico. Koroth explica que la raza klingon está degenerando, que su concepto del honor está tambaleándose, siendo en consecuencia cada vez más corrupta, y que sólo una vuelta a sus orígenes más puros puede evitar la decadencia de su cultura.

En la conclusión del episodio, es Worf quien encuentra una solución satisfactoria para el problema que representa Kahless. Este ocupará el puesto de Emperador, vacante desde trescientos años antes, mientras Gowron continúa como Canciller. El primero simbolizará la unión de todos los klingons, ejerciendo un liderazgo moral, mientras el segundo ostentará el verdadero poder político y militar.

El personaje de Kahless ya había aparecido en TOS, en concreto en el episodio CORTINA SALVAJE.

© Antonio Quintana Carrandi,
(696 palabras) Créditos