La época de oro de la ciencia-ficción Latinoamericana, 2
LOS ALTÍSIMOS. DISTOPÍA SOCIAL CONSERVADORA
por Gastón Germán Caglia

—Nos encontramos a cientos de kilómetros bajo la superficie terrestre. A eso se deben las rarezas que usted ha observado... O sea, el suelo que pisamos corresponde a la cara interna del globo terrestre.

— ¡Espérese! No entiendo bien. ¿Me quiere decir que estamos cabeza abajo con respecto a los de la superficie?

— ¡Exacto! No se nota, ¿verdad? No tiene nada de extraño, porque el concepto arriba o abajo deriva de donde proviene la atracción gravitacional.

Hasta los años 1950 la ciencia-ficción y la fantasía no había dado nombres destacados en la literatura chilena. Para ello debíamos remontarnos hacia fines del s. XIX para encontrar la primera obra de este género, DESDE JÚPITER, de Francisco Miralles, en 1876. Esta fue una novela que relataba los adelantos técnicos y morales de una sociedad avanzada y que debía ser el norte al que guiar a la sociedad chilena de la época.

Hugo Correa
Hugo Correa

Setenta años después Hugo Correa (1926-2008) publica en 1951, con posterior reedición y engorde en 1959, la que quizás sea la obra emblemática de la ciencia-ficción chilena, LOS ALTÍSIMOS, obra que vale la pena mencionar ha sido conocida y alabada por Ray Bradbury al punto de que este lo haya incluido en la revista The Magazine of Fantasy & Science Fiction.

Esta novela es un distopía disfrazada de utopía comunista-tecnológica. A qué me refiero. Hugo Correa es considerado el padre de la ciencia-ficción chilena por esta y otras obras que trascendieron su país. Entre otras podemos mencionar EL QUE MERODEA EN LA LLUVIA (1962), ALGUIEN MORA EN EL VIENTO (1966), LOS TÍTERES (1969), LOS OJOS DEL DIABLO (1972), etc. En resumidas cuentas es uno de los pocos escritores de ciencia-ficción latinoamericana que tiene el honor de ser reeditado en tiempos presentes.

Ahora bien, como cualquier obra artística, no solo literaria, esta puede ser leída o interpretada de diferentes maneras y analizadas desde distintas ópticas. No escapa que Correa representa la edad de oro de la ciencia-ficción chilena pero también una visión conservadora de la sociedad chilena desde un punto de vista católico.

Y acá es en donde siempre es bueno hacer la aclaración sobre lo que han corrido océanos de tinta. ¿Cómo debe leerse una obra? ¿Se deben tener en cuenta las cuestiones personales del autor o debemos dejarnos llevar por la obra misma?

Esta es una obra con esas características, si uno lo desea puede leer una novela de ciencia-ficción que es avanzada para la época, que resiste el paso del tiempo y no envejece.

Sin embargo también puede leerse como una novela políticamente conservadora que refleja directamente, y toma posición, en los convulsionados procesos históricos que padecieron los países del subcontinente americano en la segunda mitad del siglo pasado. En particular la lucha política e ideológica contra el avance comunista en la región y la defensa de los valores católicos tan afines a las fuerzas armadas de Sudamérica.

Alerta spoiler total

LOS ALTÍSIMOS

La novela comienza con una persona que se despierta en un Hospital muy sofisticado. Como padece una extraña pérdida de memoria no sabe bien qué lo ha llevado hasta ese lugar aunque con el transcurso del tiempo el misterio comienza a develarse en pequeñas cuotas por un misterioso y deshumanizado personaje que la acompaña, el señor L.

—No me hagas explicarte esas cosas. Poco a poco lo comprenderás. Cronn es miles de años más evolucionado que la Tierra. Ciertas instituciones desaparecen con el progreso. En especial aquellas que generan intimidad.

Pronto veremos al personaje principal, Hernán Varela, que descubre que su identidad ha sido sustituida, y que se encuentra sin posibilidades de volver a nuestro planeta Tierra. En un momento huye de su acompañante y se zambulle en las inmensas y automatizadas ciudades subterráneas. Se obsesiona con una mujer pero no es correspondido y comienza toda una serie de eventos que lo desconcierta. Esta es la parte en la que mejor se detalla la crítica social desde una perspectiva conservadora.

Se ha producido una doble sustitución: X. es hoy día Hernán Varela, y Hernán Varela es y tendrá que ser, por un tiempo al menos, X. ¿Entiende?

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Finalmente se encuentra con su primigenio acompañante en este mundo y allí es donde acaba de descubrir la verdad acerca de Cronn, los Máximos, los Mínimos y los Altísimos.

El planeta es una plétora de tecnología, orden y avance de las relaciones sociales humanas. Hay prodigios tecnológicos, máquinas para aprender idiomas, máquinas móviles autómatas, viajes a velocidades relativistas, edificios que se limpian solos, nuevos materiales con los que están construidos los ambientes, etc.

O sea, la instrucción es tanto mental como visual. Al decir mental se involucran los conceptos sonidos y voces, que le serán inyectados, por así decirlo, directamente a los centros idiomáticos de su cerebro.

Concluye la novela con un macabro genocidio programado por los Altísimos que nunca se dejan ver y con el monólogo interno de Hernán Varela acerca de sus posibilidades de huir de ese mundo.

Con este breve resumen podemos entrar a tratar brevemente la novela en su estructura pues encontramos tres momentos muy bien delimitados dentro de la obra de los que podemos sacar algunas conclusiones.

En un primer momento veremos al personaje principal que va de a poco descubriendo donde está. Lo que para la vida cronniana es normal y natural, aunque luego veremos que impuesta, para Hernán Varela es un universo kafkiano plagado de enigmas sin respuesta. Todo se le va dando a cuenta gotas y eso lo enloquece.

Cuando se encuentra solo en Cronn, lejos de L., nos encontramos con la segunda etapa en donde el autor despliega todo su arsenal ideológico y que tal vez por ello es menos atractiva en estos días. Nos encontraremos con que lisa y llanamente es utopía comunista se revela como una distopía para Hernán Varela. Todos sus valores en este mundo se encuentran trastocados bajo una pátina de obsolescencia por parte de la forma de vida en la Tierra.

Por ello veremos que la propiedad privada no existe, siendo reemplazada por la mera colectividad de todas las cosas. La familia como tal también es añeja. Las personas no viven en pareja, de hecho no pueden hacerlo dado que como un Gran Hermano que todo lo ve, las ciudades de Cronn tienen acceso a todo lo que sucede, inclusive dentro de las habitaciones y las personas no pueden estar más de un día juntas.

Las relaciones sexuales solo son recreativas y no forma parte de algo mayor como podría ser el amor, concepto abolido.

Las mujeres no pueden tener hijos, sus órganos han sido intervenidos. Por tanto unas grandes nodrizas, en mi caso me las imagino como monstruos simbiotizados con máquinas a la manera de BRAZIL, son las encargadas de engendrar y educar a los niños.

Por si fuera poco, nadie tiene que encargarse de la comida o la limpieza pues las máquinas hacen todo.

Pero todo esto Hernán Varela lo percibe como falso dado que los habitantes de ese planeta, que solo viven cien años y luego son desconectados, han debido entregar su individualidad en pos del denominado beneficio colectivo. Un contrato social al que Varela no adhiere.

Los cronnios viven sin un cielo estrellado sobre sus cabezas. Pero de otro modo sería imposible sobrevivir a un viaje interestelar. Se congelaría la atmósfera; se estrellarían nubes de meteoritos contra las ciudades; la población se vería expuesta a las tempestades cósmicas.

Así esta utopía se revela falsa en la tercera parte donde Hernán Varela, ahora X, asiste a su nuevo trabajo y al ataque o castigo de los Altísimos, nunca se sabrá pues estos seres de los que se desconoce hasta su aspecto y que no se comunican más que como dioses que aplastan hormigas dominan a sus anchas el universo cronn.

En medio de la noche se distingue una figura humana que camina con rápidos pasos. Un autómata gigante. Un Máximo. Vigila la Cáscara en colaboración con las astronaves. Tiene que ser inmenso. A pesar de la distancia es visible con nitidez. La falta de puntos de referencia impide valorizar su tamaño.

Acá es en donde podremos apreciar con mayor detalle la parte de la obra en que Correa se luce dando datos astronómicos muy precisos e imaginativos.

Sí: también existe una incomunicabilidad en el universo. Pero es real y no metafísica. Dios lo creó a infinitas escalas, dentro de las cuales imperan leyes que les son inherentes e inseparables.

Finalmente podemos decir que en el epílogo a X le serán revelados todos los misterios del universo en el que deberá vivir. LOS ALTÍSIMOS son una raza alienígena tan poderosa que su poder los hace inentendibles para la raza cronnia que se encuentra sojuzgada.

Esta cuestión filosófica de la falta de entendimiento es reiterada en la novela pues para Hernán Varela algunas cosas no las entiende de los habitantes de Cronn. Asimismo los Mínimos y los Máximos también tienen formas ambiguas y crípticas de comunicarse sumiendo a los cronnios, una raza humanoide, en la mayor de las soledades del universo.

Algunas conclusiones

Es innegable que existen relaciones muy estrechas entre la literatura y la sociedad. Los grupos sociales influyen al autor creando una relación entre las obras artísticas y esa conciencia colectiva que en LOS ALTÍSIMOS toma partido en forma manifiesta.

El hombre, el objeto en definitiva de esta obra, es analizado desde el contexto social de la época en un lugar determinado. Producto de ello es esta obra distópica excelente que, más allá de los reparos que se le ha hecho, no deja de tener una pregunta velada y la de la posición del hombre en el cosmos.

Por último, si queremos despojarnos de toda esta meta-literatura que he mencionado me parece que es una obra interesantísima por lo novedosa de la trama y los giros filosóficos que tiene. En todo caso parece una obra del presente y a poco que miremos es de hace más de sesenta años. Por todo ello es una novela que merece ser leída y disfrutada pues fue visionaria para su época.

© Gastón Germán Caglia,
(1.665 palabras) Créditos