DUNE: PARTE 2
DUNE: PARTE 2 EE. UU., 2024
Título original: Dune: Part 2
Dirección: Denis Villeneuve
Guión: Denis Villeneuve y Jon Spaihts, basado en la novela de Frank Herbert
Producción: Mary Parent, Cale Boyter, Patrick McCormick, Tanya Lapointe y Denis Villeneuve
Música: Hans Zimmer
Fotografía: Greg Fraser
Duración: 165 min.
IMDb:
Reparto: Timothée Chalamet (Paul «Muad´Dib» Atreides); Zendaya (Chani); Rebecca Ferguson (Lady Jessica); Josh Brolin (Gurney Halleck); Austin Butler (Feyd-Rautha Harkonnen); Florence Pugh (Princesa Irulan); Dave Bautista (Glossu Rabban Harkonnen); Christopher Walken (Shaddam IV); Léa Seydoux (Lady Margot Fenring); Souheila Yacoub (Shishakli); Stellan Skarsgård (Baron Vladimir Harkonnen); Charlotte Rampling (Gaius Helen Mohiam); Javier Bardem (Stilgar); Anya Taylor-Joy (Alia Atreides)
Comentarios de: Jorge Armando Romo

Después de numerosos retrasos por fin llega a cartelera la esperada DUNE: PART 2, continuación de DUNE (2021) que sigue el recorrido de Paul Atreides una vez que este se ha unido a los fremen. La historia inicia en el momento justo en donde terminó la primera película y busca resaltar el viaje del anti héroe que tantos dolores de cabeza le provocó a Frank Herbert, el autor de la novela original, dado que el público lector al inicio creyó que el joven Atreides era un héroe que hacía justicia a los oprimidos fremen.

Uno de los numerosos aspectos a resaltar en esta continuación es que Denis Villeneuve, el director de esta y la anterior cinta, ha contado con un presupuesto aún mayor buscando modificar el ritmo contemplativo de la película predecesora. Se dice que este director tiene una cuenta con pseudónimo en redes sociales que sigue a los principales críticos de cine y que le gusta atender algunos fallos señalados por estos. Así pues, en esta ocasión se busca acelerar el ritmo de la historia aprovechando que la cinta anterior planteó el conflicto principal y presentó a la mayoría de los personajes. Asimismo, las escenas de acción aumentan y el tono apunta a un blockbuster aún más masivo y taquillero de mayor acceso para toda clase de espectador.

Uno de los aspectos más riesgosos e interesantes de esta cinta que concluye la adaptación del libro es justo el paquete de cambios a ciertos personajes y sub tramas, mismos que si bien podrían molestar a los puristas del libro original, refrescan ciertas situaciones y corrigen otras que han sido señaladas como problemáticas al menos desde la primera edición de la novela. Por ejemplo, el final del libro fue cuestionado por críticos de la ciencia-ficción como Algys Budris, quienes señalaban que la historia contaba con un final apresurado y poco creíble en torno a la figura de Paul Atreides como emperador absoluto: Todos los actores involucrados en el desenlace agachan la cabeza frente al nuevo gobernante, y parece que nadie está en desacuerdo con el evento final de la novela (paráfrasis de una de las principales críticas de Budris). Mientras tanto, Villeneuve se ha atrevido a modificar el final no sólo atendiendo la queja del crítico mencionado, sino haciendo algunos guiños a la novela PAUL OF DUNE (2008) remarcando la inconformidad de muchas de las casas nobles y los conflictos surgidos a raíz del ascenso de Paul Atreides como nuevo emperador.

Otros de los cambios apuntan a giros e intenciones distintas de ciertos personajes no sólo buscando una actualización de la historia con respecto a los tiempos que corren hoy en día, sino a hacer hincapié en que no hay héroes en la historia, sólo astucia, planes dentro de planes e intereses particulares. Lady Jessica y su hija Alia Atreides (véase la película para conocer el cambio más drástico en la película) aparecen como personajes mucho más perversos capaces de manipular al propio Paul Muad´Dib para llevar a cabo sus planes. En cambio, las nuevas juventudes fremen representadas por el personaje de Chani son menos creyentes y mucho más críticas con el fanatismo religioso. Este último personaje y su escepticismo no sólo realzan el peso de la protagonista, sino que señalan la manipulación religiosa del pueblo fremen por parte del personaje de Paul y la verdadera oscuridad que hay en este líder. De esta forma, la adaptación busca reafirmar el mensaje de Herbert en cuanto a que los héroes carismáticos pueden ser muy peligrosos.

La cinta busca un tono mucho más sobrio, macizo y demoledor que su antecesora. Para ejemplificar esto, hay que señalar el desarrollo de la casa Harkonnen como una civilización oscura, inhumana, práctica y sin escrúpulos que es capaz de matar por placer. Representados por el personaje de Feyd-Rautha, los harkonnen no son diferentes de los fremen o los Atreides y buscan el poder a cualquier costo, sólo que en esta adaptación se reafirman como asesinos despiadados y salvajes capaces de cualquier cosa para obtener su cometido (resultan incluso más bestiales y desalmados que en la novela original).

Denis Villeneuve busca reafirmar al espectador que ya no es el director canadiense que triunfaba en festivales de cine y que se daba el lujo de ofrecer ejercicios de estilo contemplativos y cerebrales. Ahora es un director de grandes blockbusters muy taquilleros que se acerca a un público mucho más amplio y que apunta a ser el líder hollywoodense del espectáculo visual por encima de directores como Zack Snyder y Christopher Nolan. No obstante, esto no debe llevar a pensar en el lector que Villeneuve sólo hará película taquilleras pero olvidables: todavía quedan códigos del estilo del director más cercanos al cine de festivales que lo dio a conocer. DUNE: PARTE 2 aparece frente al espectador como una conjunción entre cine de festival y el cine comercial de gran escala. Esto se ve reflejado en la cinta cuando su primera hora se convierte en una historia antropológica de los fremen en donde Paul Atreides va encontrando su lugar, mientras que el resto de la historia recupera la manipulación religiosa de las masas, las intrigas palaciegas y las luchas políticas de la novela original. Hay que señalar que estos detalles fueron demasiado diluidos en la primera parte, pero ahora el director los ha recuperado para ofrecer una adaptación mucho más completa y fiel al libro original.

Las imágenes son demoledoras y no se parecen a ninguna otra obra de ciencia-ficción adaptada al cine. En este sentido, el director juega con una edición veloz en la que las escenas pasan rápidamente: ahora las imágenes contemplativas no transcurren con suma lentitud, sino que el paquete abrumador de imágenes representa su forma de mantener el tono contemplativo dentro de este enorme blockbuster.

Desde un punto de vista musical, Hans Zimmer explora tonos aún más graves y experimentales, jugando tanto con sonidos árabes como electrónicos envolventes que convierten la cinta en una gran experiencia sonora. Uno de los momentos sonoros más conseguidos es la famosa presentación de Feyd-Rautha en la arena luciéndose en su pelea con los prisioneros Atreides.

En resumen, un blockbuster aún más monumental y mejor llevado que su predecesor, toda una experiencia cinematográfica que apunta a convertirse en una de las mejores secuelas de los últimos años. Si bien apunta a maravillar al público, se atreve a tomar numerosos riesgos en cuanto a la ambigüedad moral de los personajes así como a llevar a cabo fuertes cambios en su historia para ofrecer un final mucho más oscuro, trágico y desolador.


Notas

Si bien esta novela intermedia (transcurre entre las novelas DUNE y EL MESÍAS DE DUNE) forma parte del exprimido y agotador universo extendido de Brian Herbert y Kevin J. Anderson, este cambio puesto sobre la mesa ofrece una conclusión más creíble a la novela original.

© Jorge Armando Romo,
(1.138 palabras) Créditos