Y TODO ESO: UNA COMEDIA PROFÉTICA
Y TODO ESO: UNA COMEDIA PROFÉTICA Rose Macaulay
Título original: What Not: A Prophetic Comedy
Año de publicación: 1918
Editorial: Editorial Minúscula
Colección: Tour de force
Traducción: Ana Belén Fletes Valera
Edición: 2021
Páginas: 229
ISBN:
Precio: 19 EUR
Comentarios de: Magda Revetllat

Y, en cualquier caso, el objetivo del Ministerio de Cerebros no era hacer feliz a la gente (esa tarea recaía sobre la Comisión para el Entretenimiento), ni conseguir que fueran buenas personas (para eso estaba ya la Iglesia, en ese momento y para beneficio de ambos divorciada del Estado), sino avanzar en el progreso social e impedir otra Gran Guerra.

Argumento

Un nuevo orden social ha emergido tras la Gran Guerra, los ciudadanos son clasificados por su inteligencia en las categorías A, B y C, con las respectivas subcategorías. Las personas de los tipos A y B son las más inteligentes y pueden casarse entre ellas y tendrán bonificaciones por engendrar hijos que, por herencia, serán también inteligentes. Las personas del tipo C deben casarse con alguien de A o B, si se casan con las de su misma categoría engendrarán hijos de baja inteligencia por lo que deberán pagar impuestos añadidos.

La novela

Ivy Delmer vive con sus padres en la casa parroquial donde su padre es rector, y trabaja en el Ministerio de Cerebros en el subdepartamento de Neonatos. Ivy siente gran admiración por Kitty Grammont, universitaria cuya inteligencia es caso único en su familia pues el resto pertenecen a la más baja categoría catalogada. La trama se compone de las dificultades por parte del Ministerio de Cerebros de poner en práctica las nuevas políticas sociales ante la reticencia de una buena parte de la población.

Kitty es una de las responsables de divulgar los beneficios de la nueva ley que no es bien acogida, sobre todo en el ámbito rural siendo evidente que los ricos, como acostumbra a ocurrir, no tendrán dificultades en casarse con quien quieran pues podrán pagar las penalizaciones sin esfuerzo. Por lo que se refiere a los cursos para incrementar la inteligencia las mujeres ven imposible poder asistir a ellos tras una jornada de dejar la casa preparada, cocinar, lavar, planchar y ocuparse de los niños. La respuesta de la doctora Cross, propagandista del Ministerio junto con Kitty, es que una vez hechos los cursos las mujeres hacen esas tareas en menos tiempo. Y otro factor importante: ¿cumplen estas leyes quienes las imponen?

Y así, con un gobierno que quiere elevar el nivel de inteligencia de la población para evitar repetir errores del pasado el país entra en una revisión de lo que significa la igualdad de sus habitantes en las cuestiones de lo social y de sexos, con la incógnita sobre hasta qué punto se puede obligar a la población —se la había obligado a otras cosas como a las vacunaciones— en ámbitos que siempre habían pertenecido a la intimidad personal y si estos cambios iban realmente a suponer una diferencia positiva para un futuro mejor.

En los capítulos finales hay una tan sincera como interesante disertación que el ministro del Ministerio de Cerebros hace en privado con Kitty, una evaluación del comportamiento humano y de las posibles mejoras que se podrían introducir y, a la vez, de la dificultad de implementar estas mejoras.

El texto

La autora dedica el libro a los funcionarios que ha conocido y bajo un tono humorístico con profundo fondo crítico expresa diversos aspectos del mundo parlamentario, ministerial, social, sobre leyes y su divulgación, como puede verse en distintos comentarios:

A las leyes, igual que a las diligencias de los abogados, les da lo mismo que la gente las entienda de cabo a rabo o no.

La siguiente carta era del Almirantazgo y trataba sobre los bebés de los marinos, y es que los acuerdos familiares de los marinos son siempre complicados, ya que tienen una esposa en cada puerto.

...todo se había ido derrumbando de forma sucesiva y simultánea: la civilización y los gobiernos y las esperanzas y las coronas y las naciones y los soldados y la lluvia y las lágrimas y las bombas y los edificios, todo menos los precios o los periódicos.

El libro es en tercera persona con una prosa muy detallista y plagada de pinceladas sarcásticas con referencias a diversos temas, periódicos y organizaciones de la época. En las páginas finales hay una lista de notas que la traductora ha añadido para entender algunas de las frases, como por ejemplo el título de la película LOS PELIGROS DE DORA. Esta película en realidad nunca existió (sí que existió LAS AVENTURAS DE PAULINE, también citada) pero Dora es en realidad la ley que se impuso en la época para el control de distintos aspectos sociales, Ley para la Defensa del Reino y Dora es el acrónimo de Defense of the Real Act.

El texto es denso en cuanto a descripciones, se describe con detalle personajes principales y secundarios, su aspecto, su pasado, sus relaciones con otros personajes, sus ideas políticas y sus observaciones sobre el momento de cambio que están viviendo.

En la contraportada de esta edición tras la breve sinopsis se puede leer:

El libro precede en catorce años la célebre UN MUNDO FELIZ (1932), de Aldous Huxley, quien, por cierto, visitaba a Rose Macaulay con frecuencia cuando ella escribía Y todo eso.

Podría ser que Huxley hubiera tomado la idea de la novela de Macaulay pero ambos libros son del todo distintos y la idea de categorizar la población por inteligencia tampoco era nueva.

La autora retiró unos párrafos de los capítulos finales, en los que se narra la entrevista del ministro con un periodista, para evitar un juicio por difamación. Esta edición es tal como se publicó en 1918 pero en las notas finales se ha incluido el texto que en su momento se descartó.

La autora

Rose Macaulay (Gran Bretaña, 1881-1958), nació en el seno de una familia de intelectuales y clérigos anglicanos y pasó la mayor parte de su infancia en una pequeña ciudad costera italiana. En 1894 regresó a Inglaterra, estudió Historia, trabajó más tarde como periodista y se relacionó con Virginia Woolf, E. M. Forster entre otros. Escribió ficción, no-ficción, biografías y poesía y durante la I Guerra Mundial trabajó en el Departamento Británico de Propaganda. Un bombardeo destruyó su piso durante el Blitz por lo que tuvo que rehacer su biblioteca personal y el trabajo que tenía en curso en ese momento, unas memorias autobiográficas. Nunca se casó y fue toda la vida activista por la causa feminista. En 1956 recibió el premio James Tait Black Memorial Prize por LAS TORRES DE TREBISONDA.

© Magda Revetllat,
(1.054 palabras) Créditos