La época de oro de la ciencia-ficción Latinoamericana, 1
LA INVENCIÓN DE MOREL. DISCURSOS HOLOGRÁFICOS
por Gastón Germán Caglia

...Me creo libre de toda superstición de modernidad, de cualquier ilusión de que ayer difiere íntimamente de hoy o diferirá de mañana; pero considero que ninguna otra época posee novelas de tan admirable argumento como The turn of the screw, como Der Prozess, como Le Voyageur sur la terre, como ésta que ha logrado, en Buenos Aires, Adolfo Bioy Casares.

(Prólogo de Jorge Luis Borges).

LA INVENCIÓN DE MOREL

LA INVENCIÓN DE MOREL (1940), del argentino Adolfo Bioy Casares (1914-1999), es quizás la novela que coloca a la literatura de ciencia-ficción latinoamericana en el mundo.

Es asimismo el inicio de una exitosa carrera literaria, luego de algunos intentos fallidos en obras que luego su autor va a tratar de evitar que salgan a la luz. Se puede decir que es esta la obra que lo lleva a la fama en Argentina y luego al mundo con múltiples traducciones.

Esta obra se corresponde con el inicio de su etapa de más pura ciencia-ficción, tanto en sus relatos como en las novelas que le siguieron, como por ejemplo la novela PLAN DE EVASIÓN (1945) y el libro de cuentos LA TRAMA CELESTE (1948), para luego en una segunda etapa, ubicada a mediados de la década del ´50 del siglo pasado dar lugar a un período fantástico que lo acompañaría hasta finales del siglo en su larga y prolífica trayectoria.

En esta novela supo estructurar un relato perfecto, al decir de Borges en su prólogo, en torno a la idea de un mundo creado de seres holográficos:

...LA INVENCIÓN DE MOREL (cuyo título alude filialmente a otro inventor isleño, a Moreau) traslada a nuestras tierras y a nuestro idioma un género nuevo. He discutido con su autor los pormenores de su trama, la he releído; no me parece una imprecisión o una hipérbole calificarla de perfecta...

Adolfo Bioy Casares

Los antecedentes más cercanos a esta obra se pueden hallar en otro escritor rioplatense, Horacio Quiroga, de quien ya hemos hablado en la entrada anterior. Este dato no es menor dado que Adolfo Bioy Casares era fotógrafo aficionado y se encontraba también embelesado por la magia del cine, como Horacio Quiroga.

Sin embargo al pensar en una obra que transcurre en un mundo cerrado como es el de una isla no podemos evitar recordar inmediatamente a LA ISLA DEL DR. MOREAU (1896) de Wells o EL CASTILLO DE LOS CÁRPATOS (1892) de Verne, ni qué decir de ROBINSON CRUSOE (1719) de Daniel Defoe. Todas estas obras que nutrieron los universos de Bioy Casares.

Párrafo aparte merece la obra de Clemente Palma, XYZ: UNA NOVELA GROTESCA (1934), también tratada con anterioridad, que si bien es muy similar en el contexto en el que se desarrolla, podríamos la gran diferencia con LA INVENCIÓN DE MOREL es que aquella está narrada desde el punto de vista del científico y esta desde el fugitivo. Empero los historiógrafos literarios entienden que Adolfo Bioy Casares desconocía la obra de Clemente Palma, en particular XYZ.

Algunos aspectos de su trama

Alerta spoiler. La acción se desarrolla en una isla cuando un fugitivo arriba a la misma intentando no ir a prisión. La isla, en donde se alzan algunas construcciones en estado de abandono, está aparentemente desierta pues, al parecer, el fugitivo entiende que hay, o ha habido, una plaga que ha diezmado a la población. Sin embargo y luego de un tiempo de deambular en solitario unos extraños personajes hacen su aparición en forma repentina. Estos seres forman un grupo de turistas entre la que se encuentra Faustine, de quien inmediatamente el fugitivo queda enamorado. Así el fugitivo se ve envuelto en un estado de desesperación y desconcierto que alterna entre la alucinación y la descreída realidad.

Al principio trata de esconderse, temeroso de su condición, y sigue los pasos de esta gente, en particular de Faustine, por la isla. A pesar de ello intenta tener contacto, interactuar con los turistas, pero enseguida arriba a la conclusión de que esa gente que misteriosamente ocupa la isla son imágenes holográficas que se reproducen a lo largo del territorio por un mecanismo oculto, unas máquinas, que funcionan accionadas por la energía que generan las mareas. Por tal motivo, esas imágenes están condenadas a reproducirse casi eternamente.

Algunas características de la obra

LA INVENCIÓN DE MOREL está escrita como si fuera un diario, algo que no es extraño en el autor. Allí el fugitivo describe sus vivencias en la isla. Sin embargo ese diario está intervenido, nos llega así a los lectores, por un editor que corrige el diario, coloca notas al pie, le da su impronta. Es decir, podemos decir que el editor es coautor del fugitivo, que dicho sea de paso nunca sabemos su nombre.

El fugitivo intenta en un primer momento encontrar una explicación racional pero luego va derivando hacia conceptos más metafísicos como preguntarse si no se ha vuelto invisible o si está en una especie de Purgatorio.

La máquina de Morel reproduce eternamente la vida, una semana, de esas personas, pero también de lo que los rodea, por eso el fugitivo percibe la materialidad de las cosas cuando, por ejemplo, pisa las flores que la máquina reproduce. Es que la máquina reproduce todos los sentidos a la vez. Para Morel es ese su paraíso privado:

Ha llegado el momento de anunciar: Esta isla, con sus edificios, es nuestro paraíso privado. He tomado algunas precauciones -físicas, morales— para su defensa; creo que lo protegerán. Aquí estaremos eternamente -aunque mañana nos vayamos— repitiendo consecutivamente los momentos de la semana y sin poder salir nunca de la conciencia que tuvimos en cada uno de ellos, porque así nos tomaron los aparatos...

Entonces tenemos tres lecturas por así decir, la del fugitivo, la de Morel y la del Editor.

El fugitivo, al conocer el mecanismo que da vida a Faustine y los otros personajes, intenta incorporarse grabándose a sí mismo para dejar de ser mero espectador y convertirse en actor de esa película.

Como en LA TRAMA CELESTE, este también puede ser un caso de tiempos simultáneos, mundos similares que coexisten en un mismo lugar y se conectan o se tocan, en este caso en lo que termina siendo una triste historia de amor.

Vaya sinsentido. El fugitivo huye de unos captores que nunca sabremos si existen para caer en otra prisión, una prisión física, la isla, pero también sensorial y fílmica, que es la invención de Morel. Aislado y solo no podrá contrastar con otros si eso es una locura o una máquina infernal, aunque sabemos que luego descubre todo.

Todos estos temas de encierro sensorial, realidades paralelas, espacios dentro de espacios, suspensión de la realidad, entre otros conceptos, también son tratados en obras posteriores como el libro de cuentos LA TRAMA CELESTE (1948).

Lost (Desaparecidos). Sus relaciones

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Sawyer leyendo LA INVENCIÓN DE MOREL en Lost

No nos evadamos más. Todos conocemos o hemos tenido noticias de la serie Lost (Desaparecidos o Perdidos en España), emitida por la cadena ABC entre 2004 y 2010. Esta generó, durante sus seis temporadas, opiniones y teorías tan variopintas que hicieron correr ríos de tinta tratando de explicarla.

Los fans y seguidores discutían en foros, chat y todos los medios de comunicación que se disponía en la época para explicar, desentrañar o encontrar una respuesta a los interrogantes que episodio a episodio se acumulaban.

Una de ellas se relaciona con esta novela en cuestión pues uno de los personajes, al caer el avión en esa isla misteriosa (otra vez el tópico), se lo puede ver matando el tiempo con la lectura. Y en relación a esta obra en particular eso lo podemos ver en el capítulo cuatro de la cuarta temporada. Allí veremos a Sawyer leer el libro en un par de escenas. Sin dudas un guiño para los más curiosos que querían hallar respuestas.

Los comentarios no se hicieron esperar, las semejanzas eran muchas, a saber: la trama transcurre en una isla del Pacífico Sur, en ella ocurren eventos misteriosos, en ambas obras parece haber un juego con los conceptos de desplazamiento espacio-temporal, algo usado por Bioy Casares también en LA TRAMA CELESTE, y por otro lado, la idea de estar en un Purgatorio, que también es mencionada al pasar en la novela.

Luego la serie derivó por otros caminos que ya conocemos pero en su momento hizo explotar las ventas y el cotilleo sobre esta obra de Bioy Casares.

L´INVENZIONE DI MOREL. La película

Esta novela también mereció un film. Me refiero a L´INVENZIONE DI MOREL, estrenada en el año 1974. Es italiana y está dirigida por Emidio Greco y protagonizada por Anna Karina y Giulio Broggi. Con este film el italiano Greco hace su debut como director en esta película de 110 minutos que fue alabada por la crítica.

Sin embargo esta no es la única versión, también hay un telefilm, L´INVENTION DE MOREL, de unos años antes, más precisamente de 1967. Es francesa, con dirección de Claude-Jean Bonnardot y una duración de 95 minutos.

Al respecto una vez supo decir, con toda su humildad, el gran Adolfo Bioy Casares:

...No sabremos qué le hubieran parecido estas dos adaptaciones y los cambios que se hicieron en sus historias, pero sí sabemos lo que pasó con la que quizás sea su obra más famosa: LA INVENCIÓN DE MOREL. Yo estaba en ese entonces en París y cuando la proyectaron la vi en el aparato de los dueños del hotel donde me hospedaba. Me acuerdo de que, en una habitación bastante chica, estábamos el matrimonio de propietarios, un hijo, yo, y creo que alguna otra persona. Fue muy incómodo. A medida que transcurría la acción ellos se fueron aburriendo. Se levantaban, iban a la cocina, volvían. Yo me sentía inclinado a pedirles disculpas, a decirles que si querían podían irse. Ellos trataban de ser gentiles, dijo en una entrevista para la revista Claudia en 1983.

Algunas Conclusiones

Las obras tratadas en la entrada anterior y esta son un resumen de tan interesante tema como es el tratamiento de las apariciones holográficas tratadas en torno a la ciencia del primer tercio del siglo XX.

Sin dudas la importancia de las obras tratadas es superlativa. Horacio Quiroga, Clemente Palma y Adolfo Bioy Casares son escritores que trascendieron el subcontinente y que hoy se recuperan. En particular la presente novela, LA INVENCIÓN DE MOREL, es considerada una obra que abre las puertas a la edad de oro de la ciencia-ficción en Latinoamérica. A partir de acá, de la década del 1940, tendremos obras propiamente hablando de ciencia-ficción pura, quedando a un costado o como otro género la fantasía y todos los otros géneros y subgéneros que hasta acá hemos tratado indistintamente.

Con respecto a LA INVENCIÓN DE MOREL podemos concluir que es una obra de ciencia-ficción perfecta en su construcción lógica.

Es la primera en jugar con ideas científicas que llegarían unos años después, léase la realidad virtual y los hologramas, para enmarcar una historia que no deja de ser una triste historia de amor.

Goza de prestigio hasta el día de hoy y por eso solo merece la pena leerse y si hasta acá no ha generado el suficiente gancho dejo la introducción a un artículo sobre la novela:

Con LA INVENCIÓN DE MOREL (1940), el escritor de ciencia-ficción y literatura fantástica Adolfo Bioy Casares (1914-1999) nos presenta una distopía científica al tiempo que Morel —el científico protagonista de la ficción— simula su tecnoutopía: la inmortalidad junto a su amada virtual Faustine. La máquina de Morel genera una suerte de realidad virtual, basada en la fusión de tecnología cinematográfica y holográfica, inmersa en un atroz eterno retorno que reproduce una semana de vacaciones en la isla. Las lecturas multiformes que permite este artefacto literario incluyen el análisis de la nueva ecología mediática de principios de siglo XX en Argentina, y también del siglo XXI, donde el impacto de las nuevas tecnologías informáticas y los medios de representación han transformado nuestro espacio simbólico...


Notas

LA INVENCIÓN DE MOREL. Adolfo Bioy Casares. Ed. EMECÉ EDITORES. Argentina. 1940. Pág. 115.

https://www.filmaffinity.com/es/film303911.html

https://www.filmaffinity.com/es/film920724.html

https://www.infobae.com/ame[...]cion-que-duro-toda-la-vida/

Teresa López-Pellisa en: https://www.researchgate. ne[...]orel_de_Adolfo_Bioy_Casares

© Gastón Germán Caglia,
(2.013 palabras) Créditos