DEJAR EL MUNDO ATRÁS
DEJAR EL MUNDO ATRÁS Rumaan Alam
Título original: Leave the World Behind
Año de publicación: 1995
Editorial: Salamandra
Colección: Narrativa Salamandra
Traducción: Jofre Homedes Beutnagel
Edición: 2021
Páginas: 313
ISBN:
Precio: 20 EUR
Comentarios de: Magda Revetllat

Era una casa de ladrillo pintada de blanco. Había algo cautivador en esa transformación del rojo. Parecía vieja pero era nueva, sólida pero ligera. Quizá el deseo de ver encarnada esa contradicción en una casa, un coche, un libro o unos zapatos fuera intrínsicamente americano o sólo un anhelo moderno.

La había encontrado Amanda en una web de alquileres. La escapada definitiva proclamaba el anuncio. La descripción estaba escrita en un simpático lenguaje comercial que ella apreciaba: Entra en nuestra bonita casa y deja el mundo atrás.

Argumento

Amanda y Clay son un matrimonio de clase media, ella tiene un cargo intermedio en una agencia de publicidad y él es profesor. Con sus dos hijos, Archie y Rose, van a pasar una semana en una casa situada en un lugar apartado en el campo. Al llegar comprueban, tal como decía el anuncio, que la casa es preciosa, tiene piscina y todas las comodidades, y en el bosque cercano de vez en cuando se puede ver la bucólica estampa de unos ciervos.

Todo va bien hasta que en la segunda noche se presentan unos desconocidos, un hombre y una mujer que dicen ser los dueños de la casa y piden entrar.

Una situación muy inquietante

La primera sensación es la desconfianza que Amanda siente ante los inesperados visitantes, una parte de ella no quiere sentirlo pero en su interior no puede acabar de creer que un matrimonio mayor de negros puedan ser los propietarios de esa fastuosa casa, en cambio Clay será más transigente y no verá problema en invitarlos a entrar. Se suceden escenas tensas, la pareja recién llegada dice que por algún motivo desconocido Nueva York se ha quedado a oscuras, es un apagón en todos los sentidos pues los móviles tampoco funcionan. Amanda quiere entonces consultar las noticias con su portátil que no conecta con Internet y, al sugerir Clay que le deje probar a él, la reacción de ella es de enfado contenido pues es su ordenador y sabe perfectamente como manejarlo y por otra parte, el miedo la invade pues no sabe quiénes son los recién llegados y sus hijos pequeños están durmiendo en el piso superior. Instintos ancestrales afloran, el temor a los desconocidos, la desconfianza, el sentimiento territorial en la casa y la extraña situación de sentirse dueños o invitados pues sí unos dicen ser los propietarios los otros han pagado para quedarse allí a sus anchas toda una semana. Desde el principio hay constantemente dos planos de narración en el desarrollo de los acontecimientos y la relación de los personajes entre ellos, Amanda, Clay, Ruth y George, una y otra vez lo que dicen es distinto a lo que en realidad sienten o piensan y el texto así lo refleja.

Una constante referencia en la novela es la dependencia actual a la conexión, la satisfacción al ser consultada Amanda desde su oficina o al recibir las nuevas de su club de lectura y también de los demás que conectan con su móvil con amigos, las redes sociales y las páginas de noticias:

(...) luego se estableció la conexión y empezaron a apilarse los correos electrónicos: ¡cuarenta y uno! Qué necesaria se sentía, qué añorada, qué querida.

La descripción ocupa una importante parte de la prosa y con ella se transmiten muchas sensaciones desde el contraste del silencio del entorno con los gritos de los niños en la piscina, los encuentros sexuales de la pareja y la preparación de las comidas:

Ralló el limón, lo echó en la mantequilla, que se estaba ablandando, picó ajo y lo incorporó. Con la tijera de cocina troceó el perejil, que tenía un olor intenso, impactante.

Conforme avanza el relato expresa la sensación de inquietud que se está viviendo, el autor va dando alguna pista de lo que sucede, las impresiones de los niños, las de los adultos, la reacción de la Naturaleza en su conjunto, los árboles, los insectos y los ciervos, como una entidad Gaia que despierte tras un largo letargo o quizá que reaccione tras haber callado demasiado tiempo.

En el texto se desliza información a pequeñas dosis de lo que en realidad ocurre, ¿son Ruth y George los auténticos dueños de la casa o empleados en la misma tal cómo en algún momento se le ocurre a Amanda? ¿De verdad ocurre algo en Nueva York o en el mundo, o es una forma de haber entrado en la casa? En el caso de ser los dueños, ¿les van a compensar por interrumpir sus vacaciones o es algo más importante sobre lo que en ese momento se deben preocupar? Los temas que se desprenden conforme avanza la novela, racismo, preocupación por lo inmediato y poca visión a largo plazo, la indecisión ante alguna situación, lo que propone algún personaje en algún momento y el verdadero motivo por el cual lo propone, la reacción de niños y adultos ante cada suceso...

La novela ha sido aclamada por la crítica y fue nominada en 2020 al National Book Award. En 2023 ha sido adaptada por Netflix, uno de los cambios de la historia es el personaje de Ruth que en la película es la hija de George y no su esposa como figura en el libro.

Una pequeña nota de humor

Una nota de humor dentro de la trama se produce en la escena que, por la mañana en la cocina, Clay está con el mínimo de ropa y sostiene un plátano:

—Clay sostuvo un plátano sin saber cuánto se parecía en ese momento a un primate—.

Bueno, los humanos también somos primates, y no es error de traducción ya que en el original en inglés la frase es la misma. También esta confusión la tuvo Dilbert, el personaje de las tiras cómicas de Scott Adams que, al presentarse para el puesto de toallero (sí, toallero) de Bill Gates, la pregunta a contestar era: Está usted con tres chimpancés en una sala, uno sostiene un palo, otro una banana y el tercero nada. ¿Cuál de los primates es el más inteligente? En la última viñeta de la historia su siempre impertinente perro Dogbert le dice que el nuevo toallero de Bill Gates sí sabía que los humanos también somos primates.

A propósito de la traducción

Me dio curiosidad la frase del primate y de paso revisé alguna otra y es curioso como en el original, al referirse al anuncio de alquileres de casa, cita la página de Airbnb y en la traducción al catalán lo reproduce fielmente mientras que en castellano se deja como una página de alquiler de casas omitiendo el nombre de la empresa.

En otro momento al describir a Archie, el hijo adolescente de la pareja de vacaciones dice de él que sus pies son como rebanadas de pan y vertido al catalán la frase queda con el añadido de un pan de payés, que es el típico redondo de anchas rebanadas. Bueno, el complemento del tipo de pan me resulta chocante al estar la acción y los personajes situados en Estados Unidos.

Otra frase es en la escena en la que los personajes se refieren al anuncio de un huracán, en inglés el autor comenta que tienen nombres de una lista de imaginativos nombres previamente aprobada, en catalán la frase es casi idéntica y en castellano:

Se comentaba que esa temporada iban a arreciar los huracanes, grandes tormentas con nombres como Alexis, Beatrice, Christina, Deanna o Evelyn

En este caso los nombres citados son una aportación del traductor.

De todas maneras en ambas versiones se transmite perfectamente la más que inquietante situación y la belleza de la prosa.

Y aquí algún spoiler

La novela es como una versión actualizada de LA HORA FINAL (ON THE BEACH, Nevil Shute), en la que unas pocas personas esperan el fin de la humanidad con la incertidumbre de si se va a producir. La diferencia es que en la anterior los personajes tienen algo más de información, ha habido una guerra y el poder destructivo de esta ha implicado a todo el planeta, en cambio Amanda y Clay han iniciado unas cortas vacaciones de una semana en un lugar apartado con poca cobertura de Internet y no saben qué está ocurriendo aunque puedan conjeturarlo.

El personaje de Danny, el contratista al que George tiene una especial admiración, es como en el libro de Shute una recriminación por no estar informado, incluso le dice a Clay que ha tenido suerte de estar en ese momento alejado de la ciudad pues allí las cosas se habrán puesto difíciles:

Hay que leer todo el periódico, no sólo la primera página. Los rusos han retirado a todo su personal de Washington. ¿Os fijasteis? Salió en negrita y le dedicaron la última hora. Algo pasa, tío. —Danny tosió y se metió las manos en los bolsillos.

El libro de Alam es altamente descriptivo tanto en los exteriores, la casa, los paisajes, como en el interior de cada personaje. Desde la incertidumbre de Amanda, la indecisión de Clay para ir o no hasta el pueblo y la clarividencia de los niños que van advirtiendo lo que está ocurriendo tanto por el comportamiento de los ciervos que se agrupan en enormes manadas como por las sensaciones corporales que van apareciendo en ellos. Como en la mencionada LA HORA FINAL los síntomas en cada uno son diferentes.

Inquietante y bello relato que como en el de Shute, finalmente hay una aceptación de los hechos y una espera en paz.

El autor

Rumaan Alam (Estados Unidos, 1977) creció en Washington de padres que emigraron desde Bangladesh. Estudió creación literaria y sus géneros hasta el momento son el thriller y la ficción. Su página personal es https://www.rumaanalam.com y tiene cuentas en Instagram y X, la antigua Twitter.

© Magda Revetllat,
(1.601 palabras) Créditos