FRANKENSTEIN CREÓ A LA MUJER
FRANKENSTEIN CREÓ A LA MUJER R.U.,
Título original:
Dirección: Terence Fisher
Guión: John Elder (seudónimo de Anthony Hinds)
Producción: Anthony Nelson-Keys, Seven Arts, Hammer Films.
Música: James Bernard
Fotografía: Arthur Grant
Duración: 86 min.
IMDb:
Reparto: Peter Cushing (Barón Victor Frankenstein); Susan Denberg (Christina); Thorley Walters (Dr. Hertz); Robert Morris (Hans); Duncan Lamont (el prisionero); Peter Blythe (Anton); Barry Warren (Karl); Derek Fowlds (Johann); Alan MacNaughtan (Kleeve); Peter Madden (jefe de policía); Philip Ray (alcalde); Ivan Beavis (el propietario); Colin Jeavon (Priest); Bartlett Mullins (testigo); Alec Mango (portavoz)

Sinopsis

El barón Frankenstein se somete a un experimento, cuyo objetivo es demostrar su teoría de que el alma no abandona inmediatamente el cuerpo tras la muerte. Una vez demostrado esto, su siguiente paso es desarrollar un medio para preservar dicha alma, en espera de poder trasplantarla a otro cuerpo. La posibilidad de poner en práctica su teoría se presenta cuando su criado Hans, enamorado de Christina, una dulce muchacha deforme y de rostro parcialmente desfigurado, es acusado del asesinato del padre de ella, que no ha cometido, y a morir guillotinado como su propio padre años atrás. Por mediación de su ayudante, el doctor Hertz, el barón se hace con el cuerpo sin vida de Hans y logra preservar su alma. Christina, emocionalmente destrozada por el ajusticiamiento de su amado, se suicida arrojándose al río. Unos lugareños rescatan su cadáver y lo llevan al doctor Hertz, único médico del pueblo. Ya es tarde para recuperar el alma de la desdichada muchacha, pero Frankenstein, con la ayuda de Hertz, trasplanta al cuerpo femenino la de Hans. Al mismo tiempo, procede a curar las deformidades de la joven, transformándola en una belleza. Pero el alma torturada de Hans utiliza a la muchacha para vengarse de los verdaderos asesinos de Kleeve.

Frankenstein no desea tan solo igualar a Dios, sino que quiere vencerlo en su propio terreno.

A mi juicio, una de las mejores cintas sobre el doctor Frankenstein, de la mano del mejor director que veló armas en Hammer Films.

La originalidad del argumento reside en que, en esta ocasión, el científico obsesionado con la prolongación de la vida no construye un hombre con partes de cadáveres, reanimándolo luego con electricidad, sino que encuentra el modo de preservar el alma humana, que, según descubre, no abandona el cuerpo inmediatamente después de la muerte.

Fisher siempre sintió una fascinación especial por Víctor Frankenstein, al que dedicó cuatro títulos más, aparte del que nos ocupa. Los dos primeros fueron LA MALDICIÓN DE FRANKENSTEIN (THE CURSE OF FRANKENSTEIN, 1957), que supuso el espaldarazo definitivo para Hammer Films, y LA VENGANZA DE FRANKENSTEIN (THE REVENGE OF FRANKENSTEIN, 1958). FRANKENSTEIN CREÓ A LA MUJER, además de representar una interesante variación sobre este mito del terror gótico, anticipó el tono entre sombrío y desesperanzado de EL CEREBRO DE FRANKENSTEIN (FRANKENSTEIN MUST BE DESTROYED, 1969) y FRANKENSTEIN Y EL MONSTRUO DEL INFIERNO (FRANKENSTEIN AND THE MONSTER FROM HELL, 1974).

En esta cinta, y merced al prodigioso guión de Anthony Hinds, firmando como John Elder, la interpretación del gran Peter Cushing subraya la frialdad del personaje. Víctor Frankenstein es un hombre completamente entregado a una idea. Su ambigüedad moral es notable. Cuando Hans es injustamente acusado de homicidio, no duda en defenderlo. Pero su mal disimulado entusiasmo, al saber que el joven será guillotinado y que, por tanto, pronto podrá disponer de un cadáver reciente para proseguir sus investigaciones, demuestra que está dispuesto a lo que sea para alcanzar sus fines. Es, en definitiva, un hombre obcecado, con tendencia a la misantropía y muy escéptico frente a algunas cosas.

El contrapunto al frío pragmatismo de Frankenstein lo representa su amigo y ayudante, el doctor Hertz, un médico rural demasiado aficionado a la bebida, que, sin embargo, resulta mucho más humano y sensible, además de poseer un conocimiento profundo del alma humana, si bien bastante intuitivo.

Susan Denberg, a quien los trekkies recordarán como la Magda del episodio clásico LAS CHICAS DE MUDD, realiza aquí el mejor trabajo de su no muy destacada carrera. En su única aportación al imaginario de la Hammer, la actriz borda el doble personaje de la muchacha tullida y desfigurada del primer cuarto del film, y el de la bellísima joven que, sin saber cómo ni por qué, ignorando quién es en realidad y de dónde viene, recobra la consciencia en la casa del barón.

Terence Fisher jamás fue un entusiasta de la ciencia-ficción. No obstante, en esta película aparecen un par de conceptos que entroncan directamente con nuestro género preferido. Con el fin de encontrar una forma de preservar las almas, Frankenstein desarrolla nada menos que un campo de fuerza para contenerlas. Por otra parte, la energía necesaria para llevar a cabo su proceso la obtiene de una curiosa máquina de su invención, capaz de extraerla de las rocas. Ahí es nada.

© Antonio Quintana Carrandi,
(511 palabras) Créditos