CITA EN LA ETERNIDAD
CITA EN LA ETERNIDAD Robert A. Heinlein
Título original: Assignment in Eternity
Año de publicación: 1955
Editorial: Edhasa
Colección: Selección de Nebulae nº 17
Traducción: Eduardo Salades
Edición: 1967
Páginas: 252
ISBN:
Precio: Descatalogado
Comentarios de: Daniel Salvo

El volumen ASSIGNMENT IN ETERNITY consta de dos novelas cortas y un relato. Pero las tres historias tienen una temática común, a saber, la evolución del ser humano (o hacia el ser humano).

Vamos, que en las tres historias, Heinlein da por hecho la teoría de la evolución (bastante cuestionada hoy en día), y especula con el advenimiento del hombre nuevo o superhombre, sus características y el impacto de su presencia en nuestro mundo de homo sapiens.

En el primer relato, ABISMO, los superhombres aparecen en forma aislada, ignorantes de sus cualidades. Una organización se encarga de reclutarlos y asignarles misiones acordes con sus capacidades. Heinlein plantea una interesante perspectiva de lo que considera debe ser el próximo estadío de la humanidad: nada de poderes mentales como la telequinesis, telepatía, levitación y otros trucos de faquir; sino la capacidad de pensar mejor y más rápido. Los superhombres serán superiores por el incremento de su inteligencia antes que por el desarrollo de sus sentidos.

Todo esto es presentado en el marco de una novela de espionaje: el superhombre protagonista es captado por la organización, le es revelada su naturaleza y luego se le encarga utilizar sus habilidades (potenciadas por un entrenamiento ad hoc que ofrece también ideas bastantes interesantes sobre educación) en bien de la humanidad... o de los Estados Unidos del futuro, que a efectos prácticos, para los norteamericanos es lo mismo. Por cierto, tanta evolución no impide que se siga dando un trato machista a la mujer, a menos que se trate de errores de traducción.

LA HERENCIA PERDIDA, en cambio, parece la reedición en clave de novela del ocultismo de periódico al que algunos hemos sido tan afectos en alguna etapa de nuestras vidas. Heinlein no hace otra cosa que novelar y situar en los Estados Unidos el mito del refugio oculto en las montañas que alberga a seres humanos especiales, que han evolucionado o desarrollado sus facultades más allá de los seres humanos ordinarios, y que desde dicho refugio imparten su sabiduría al resto del mundo... Agartha, Shamballa, Shan-Gri-La, y tal vez algunas utopías del renacimiento combinan sus características en el refugio que, según Heinlein, está ubicado en el monte Shasta, en las Montañas Rocosas. Un grupo de jóvenes norteamericanos llega por casualidad al refugio (pero antes sienten un llamado...), donde se les enseña que todos los seres humanos están dotados de las mismas habilidades, las cuales han olvidado cómo desarrollar y lograr así una vida a plenitud. Vamos, un Hogwarts con explicación seudocientífica. Aquí los protagonistas si aprenden a levitar, a comunicarse por telepatía, a mover objetos con el pensamiento y demás trucos de faquir prohibidos en la primera historia. ¿Qué por qué no divulgan estos secretos? Lo hacen, pero la humanidad no les hace caso. Están también los enemigos, personas que luego de aprender los secretos de la herencia perdida, pretenden utilizarlos para conquistar el mundo y esclavizar a los seres humanos normales. Nuestros héroes, una vez graduados de superhombres, deberán enfrentar a esos malvados.

¿Es Heinlein copiando las creencias del mundillo del ocultismo o es este mundillo quien copió a Heinlein? Recuerdo haber leído folletos y artículos describiendo comunidades y poderes similares, usando además las mismas explicaciones para las preguntas que todo aspirante a iniciado se hace alguna vez: ¿debo volverme vegetariano? ¿qué hay del sexo? ¿puedo seguir trabajando en mi empleo? ¿esto no contradice mi religión?

En fin, una historia entretenida aunque algo melodramática, acaso la inspiración de los X Men... en los años cincuenta.

Ambas novelas cortas se dejan leer, pero nada más. Acaso Heinlein quiso demostrar que podía escribir sobre cualquier tema de la ciencia-ficción, y con estas historias lo demostró con creces. Pero no logró ninguna obra memorable.

En cambio, JERRY ERA UN HOMBRE si que tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico. No tiene el sabor rancio de las otras, sino la esencia concentrada de la ciencia-ficción clásica norteamericana. Desde su ambientación —un futuro en el cual la ingeniería genética es un hecho, al punto que puede lograrse la obtención de cualquier animal a pedido, como un pegaso (no funcional, lamentablemente, y Heinlein se cuida de dar una buena explicación de por qué un caballo con alas no puede volar) o un elefante en miniatura, capaz de escribir cogiendo un lápiz con la trompa— hasta su desarrollo, que nos ofrece a una millonaria protagonista, capaz de los actos más ridículos como de los más sublimes. Dentro de estos últimos se encuentra su capacidad de razonamiento, que la lleva a conjeturar que un ser que camina como hombre, habla como hombre y razona como hombre no puede ser otra cosa que un ser humano, a pesar de la ley y la genética... La dama en cuestión dejará su ociosa vida para dedicarla a una causa justa, esto es, el reconocimiento de los derechos como humano de un ser fruto de la manipulación genética, considerado por la ley como una mera herramienta de trabajo, una variedad de animal de carga. Este cuento parece ser la contraparte de E EL HOMBRE DEL BICENTENARIO de Isaac Asimov, sólo que en este caso, la genética reemplaza a la robótica. Igual, nos lleva también a preguntarnos qué es lo que nos define como humanos, o si existe eso que llamamos alma o espíritu. El relato más corto, y el más jugoso también.

© Daniel Salvo,
(893 palabras) Créditos
Publicado originalmente en Velero 25 el 3 de noviembre re 2017