FAGO
FAGO EE. UU., 1995
Título original: Star Trek VOY: Phage
Dirección: Winrich Kolbe
Guión: Skye Dent, Brannon Braga. Historia de Timothy DeHaas
Producción: Brannon Braga, Merri Howard, Peter Lauritson
Música: Jerry Goldsmith, Dennis McCarthy
Fotografía: Marvin Rush
Duración: 45 min.
IMDb:
Reparto: Kate Mulgrew (Janeway); Robert Beltran (Chackotay); Roxann Biggs-Dawson (B´Elanna Torres); Jennifer Lien (Kes); Robert Duncan McNeill (Tom Paris); Ethan Phillips (Neelix); Robert Picardo (El doctor); Tim Russ (Tuvok); Garrett Wang (Harry Kim); Cully Frederiksen (Dereth); Stephen Rappaport (Motura); Martha Hackett (Seska)
Temporada: 1, Episodio: 04

Sinopsis

Fecha estelar 48532.4. Un equipo de desembarco, del que forma parte Neelix, se transporta a un planetoide que, según los escáneres de la Voyager, posee ricos yacimientos de dilitio. Neelix se separa del grupo de exploración y es atacado por un extraño ser con un arma desconocida, quedando en estado de shock. Transportado a la enfermería, se descubre que le han extraído los pulmones con alguna clase de rayo transportador. El doctor logra salvarle la vida, creando unos pulmones holográficos para él, pero es una solución temporal que, además, obligará a Neelix a permanecer inmóvil en la enfermería. La capitán, dispuesta a recuperar los órganos extirpados a su tripulante, comanda un equipo para encontrar a los responsables. Cerca de donde fue atacado Neelix localizan una instalación alienígena, repleta de material orgánico de diversas especies conservado en contenedores. Al verse descubiertos, los extraños seres huyen en una nave. Cuando logran capturar a los dos tripulantes de ese navío, estos se presentan como vidianos, una raza afectada desde hace siglos por una enfermedad degenerativa llamada fago. La única posibilidad que tienen de sobrevivir es reemplazar periódicamente sus órganos degenerados por otros, que extraen de sus víctimas.

Primera aparición en Voyager de los vidianos, una de las especies más repulsivas jamás vistas en Star Trek. Se trata de una raza humanoide atacada por una plaga degenerativa, que destruye su código genético y su estructura celular, consumiendo en la práctica sus cuerpos. Puesto que no existe cura posible para el virus del fago, los vidianos han optado por cosechar órganos de otras especies, alterarlos con su avanzada tecnología y reemplazar con ellos los que han perdido. En la práctica, son auténticos piratas espaciales, cuyo botín no es la mercancía que transporte una nave, sino los tripulantes de la misma.

Janeway exige que devuelvan los pulmones de Neelix, para que el Doctor proceda a reimplantárselos. Pero Dereth responde que ya se los ha implantado a su compañero, Motura, previamente modificados genéticamente, de modo que resulta imposible que se adapten de nuevo al organismo del talaxiano. No obstante, Motura le convence para que ayuden a Neelix, con el que se considera en deuda, porque gracias a sus pulmones puede vivir un poco más. La operación es un éxito, a pesar de las objeciones del Doctor, y Neelix recupera la capacidad de respirar por sí mismo gracias a un pulmón donado por la valerosa y enamorada Kes.

No hay en el episodio excesos truculentos de ningún tipo, pero su argumento es, quizás, el más terrorífico de cualquier serie Trek. La existencia de unas criaturas semejantes, obligadas a vampirizar los órganos de otros seres para sobrevivir, resulta espeluznante. Más aún cuando Motura menciona, como de pasada, que la suya es una especie culturalmente muy avanzada, que en un tiempo destacó en las artes. Él mismo afirma ser un gran escultor en su mundo natal. Pero el horror que se abatió sobre su raza dos milenios atrás no excusa su criminal proceder, de modo que Janeway les deja bien claro que, si otro tripulante de la Voyager es atacado por ellos, los combatirá sin cuartel y con todos los medios a su alcance.

La tecnología vidiana es presumiblemente más adelantada que la federal en muchos campos, pero por lo visto desconocen la holografía. O, al menos, eso se infiere de la perplejidad de Dereth cuando examina a los tripulantes de la Voyager con un sensor, y al llegar al Doctor, y tras mirar confundido su instrumento, comenta: Qué extraño. De acuerdo a mis lecturas, usted no está aquí.

En contra de lo que parece sugerir el final del episodio, los vidianos se convertirán en un quebradero de cabeza para Janeway, porque en el futuro no dudarán en atacar la nave federal cuando se les presente la ocasión de hacerlo.

Neelix en los fogones.
Neelix en los fogones.

Este es el episodio en el que Neelix se estrena como cocinero. O mejor debiéramos decir como marmitón, pues la mayor parte de las especialidades con las que deleitará a la tripulación a lo largo de la serie son bastante indigestas. Sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, sienta sus reales en el comedor privado del capitán, convirtiéndolo en una cocina que ríete tú de los cochambrosos chiringuitos playeros. Janeway se enoja bastante por ello, pero acabará aceptando la iniciativa del talaxiano, que les permitirá ahorrar energía en los replicadores.

Kes, además de donarle un pulmón a su amado, tiene ocasión de influir en el Doctor con sus sensatos consejos, haciéndole ver que es mucho más que un simple programa holográfico. En episodios posteriores, la muchacha ocampa ejercerá mucha más influencia sobre el galeno, animándole a explorar su naturaleza y ayudándole a comprender que, en realidad, es una forma de vida muy especial. En la conclusión de FAGO, el Doctor, con el permiso de la capitán, toma a Kes como su aprendiz. Más adelante comprobaremos que la ocampa resulta ser una alumna aventajada, porque en poco tiempo adquiere unos conocimientos médicos impresionantes.

Algunos fans, no muy avispados, criticaron eso de que la Voyager buscara dilitio, como ocurría con frecuencia en TOS. Dado que la tecnología de recristalización del dilitio se conoce desde finales del siglo XXIII, argumentaron, no tendría mucho sentido algo así, nunca visto en TNG. Y es cierto, pero sólo en parte. El proceso de recristalización consume muchísima energía, y como la Voyager ha sufrido daños considerables en sus sistemas energéticos, no puede realizarlo con eficacia sin mermar su capacidad de curvatura. La búsqueda de dilitio por parte de Janeway es, por tanto, perfectamente comprensible.

Los efectos especiales están tan logrados como siempre. La gigantesca caverna del asteroide, una auténtica sala de los espejos como las de las ferias, pero a lo bestia, es impresionante. La Voyager y la nave vidiana se reflejan docenas de veces, lo que es un engorro para los sensores de la nave federal, que en ese lugar no funcionan como debieran. Menos mal que a Chackotay se le ocurre un modo de usar los fásers para identificar al navío vidiano real.

El empleo que hace el Doctor del sistema holográfico de la enfermería, creando unos holopulmones que permitan a Neelix sobrevivir, es muy original. Como originales son las armas vidianas, cuya función principal no es matar, sino analizar a la víctima y extraerle tal o cual órgano mediante un haz transportador.

Las fatales consecuencias del fago
Las fatales consecuencias del fago

Michael Westmore se lució con el maquillaje de los vidianos, uno de los mejor conseguidos de la serie. La apariencia de estas criaturas es tan inquietante como repugnante.

El argumento es similar al de EL CEREBRO DE SPOCK, de TOS, pero aquí la historia está mucho mejor desarrollada. No obstante, eso de que a alguien le extraigan los pulmones y sobreviva para ser transportado a la nave se me antojó increíble. No es que un servidor tenga muchos conocimientos sobre medicina básica, pero sospecho que, si me quitaran los pulmones, aunque fuera de una forma tan limpia como los vidianos, no me salvaría ni el lucero del alba.

Buen episodio, con acción, suspense y algo de humor, a cargo, claro está, del inimitable Neelix. Que, por cierto, empieza a mostrarse celoso del apuesto y simpatiquísimo Tom Paris. Disfrutadlo.

© Antonio Quintana Carrandi,
(993 palabras) Créditos